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Dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una afección de la piel que ocasiona eccemas rojizos, secos y que producen mucho picor. Es el trastorno crónico dérmico más frecuente de los niños. Se produce con más frecuencia en pacientes alérgicos o en niños que tienen familiares atópicos.

Suele comenzar durante los primeros meses de vida del lactante (alrededor del 4 al 6 mes tras su nacimiento); aunque, también puede haber niños que lo desarrollen mucho más tarde e incluso en la etapa adulta.

Es importante saber que no es un trastorno contagioso.

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Las lesiones producen mucho picor, sobre todo si hay un gran número de lesiones. Esto produce mucha irritabilidad y dificultad para conciliar el sueño.

El eccema que sufren estos pacientes puede ser de varios tipos. Hay pacientes que presentan zonas enrojecidas de la piel sin inflamación; otros, lesiones amplias, inflamadas, bien delimitadas con descamación pero no tan enrojecidas y el tercer tipo, pueden presentar lesiones con vesículas o ampollas llenas de líquido que al rascarse se rompen y producen costras, en algunos casos se pueden sobre-infectar por bacterias.

Este trastorno se puede dar en cualquier parte del cuerpo pero sí que es verdad que hay zonas donde se producen con mayor frecuencia como son las zonas de flexión de las extremidades (codos, rodillas, muñecas en su cara interior), brazos, muslos, pies, cara y cuello.

La atopia se suele dar en brotes, el paciente pasará por momentos de estabilidad y otros  agudos. Hay niños que solo tienen un brote al año (más leves) y otros uno a la semana o más (más graves) e incluso hay pacientes que presentan síntomas siempre.

El problema de la dermatitis atópica no está en la gravedad del trastorno sino en las molestias que produce en el paciente y la implicación tan grande de la familia para su tratamiento y control. En los casos graves realmente produce una pérdida de la calidad de vida del paciente y del entorno familiar.

En este trastorno, de nuevo, lo importante es pillarlo en los primeros estadios y poner un tratamiento adecuado al paciente lo antes posible; de este modo, evitaremos un brote más grande que es más difícil de tratar.

Generalmente, la atopia suele empeorar en invierno, con el frío, mejorando en periodos cálidos, pero también es verdad que hay niños que justo les ocurre lo contrario e incluso otros les da igual la época del año en la que estén porque siempre presentarán síntomas.

¿Por qué es más frecuente la dermatitis atópica en niños alérgicos?

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Porque la dermatitis atópica comparte con la alergia ciertas similitudes. Cuando un paciente es alérgico, presenta una reactividad muy exagerada a ciertos componentes llamados alérgenos, incrementando la inflamación. Algo parecido ocurre en la atopia: la piel de estos niños es más reactiva de lo normal y va a responder exageradamente ante ciertos estímulos como: el frío, el calor, ciertos componentes químicos de los jabones, cremas, ropa, nervios, etc.

La alergia es la causante más frecuente de los brotes y, a veces, es también lo que desencadena que la piel se vuelva atópica. Aunque no todas las atopías son de origen alérgico. Las reacciones alérgicas que están más relacionadas con la dermatitis atópica son las producidas por la alergia al huevo, a la leche, trigo o cereales, frutos secos, etc. También los ácaros, el polen y la caspa de los animales (gato, perro, etc.).

Lo que sí es muy frecuente es la relación de esta dermatitis con el asma ya que alrededor de la mitad de los niños con atopia desarrollarán asma u otras enfermedades alérgicas.

Las dermatitis que se producen en niños no alérgicos, se pueden deber a causas genéticas, problemas de inmunidad, alteraciones emocionales, etc. Incluso, hay datos que apuntan a que un desequilibrio de la microbiota intestinal puede producir alteración del sistema inmunológico a nivel dérmico y producir empeoramiento de la dermatitis. De hecho, hay cada vez más publicaciones que avalan la eficacia de los probióticos orales en la mejora de los síntomas de atopia.

Bueno y ahora viene lo que seguro más os interesa, ¿cómo tratamos la dermatitis atópica?:

Sé que muchos estáis desesperados probando mil y una cremas. Yo os aconsejo que os ciñáis estrictamente a lo que el pediatra o dermatólogo os diga. Si no os funciona, volved a consulta hasta que el tratamiento sea el adecuado para vuestro hijo/a. Siempre es mejor seguir las recomendaciones del médico que probar a ciegas.

Existen tres tipos de tratamientos:

1.-De rescate para los momentos de brote. El fin es eliminar los síntomas: picor, inflamación. Se utilizan antihistamínicos orales para aliviar el picor. En las lesiones a nivel tópico se utilizaran cremas hidratantes o emolientes con sulfato de zinc y cremas con corticoides o inmunomoduladores (estas últimas siempre han de ser pautados y prescritos por un médico), para disminuir la inflamación y la respuesta inmunitaria exagerada del organismo.

2.- Preventivo. Hay que utilizarlo en pacientes que tienen síntomas de manera continua, aunque sean leves, para evitar los brotes o disminuir el número de los mismos. Se suelen utilizar antihistamínicos orales, corticoides orales y otros medicamentos (siempre bajo control médico).

3.- Tratamiento de la causa. Si es alérgica, eliminando el alérgeno mediante la vacunación.

La hidratación de la piel en estos pacientes es fundamental. Cada paciente responde de una manera distinta a las diferentes cremas hidratantes del mercado; hay que ir probando hasta dar con la más adecuada. La hidratación ha de ser diaria e incluso puede ser necesario aplicarla varias veces al día. Es especialmente importante después del baño.

Existen ciertas recomendaciones que ayudan a aliviar los síntomas o a disminuirlos:

  • Evitar los tejidos sintéticos que provocan picor y menor transpiración.
  • Lavar la ropa con jabones suaves, no con detergentes y mejor no utilizar suavizante, ya que quedan restos en la ropa y pueden irritar la piel.
  • Baños diarios o no (dependiendo del paciente) pero si se dan que sean cortos y con agua templada, no muy caliente. Se ha de secar al pequeño sin frotar y después echar la crema hidratante.
  • El jabón para limpiar al paciente atópico ha de ser suave con pH ácido o neutro, tipo aceite o de avena que no requieran frotar.

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Y ahora la gran pregunta del millón!!, ¿se cura, desaparece??:

La gran mayoría de los pacientes conseguirán superarla. Otros, presentarán una gran mejoría aunque no desaparezca del todo y el resto, aunque en menor porcentaje, la sufrirán de por vida.

El pronóstico será peor si el paciente es alérgico y si tiene una dermatitis intensa de base.

En ocasiones, ciertas lesiones pueden quedar con un color más blanquecino y no cogen coloración al tomar el sol. Con el paso del tiempo la piel suele igualarse en coloración aunque a veces puede permanecer. Si se ha producido un abuso con los corticoides sí que pueden quedar lesiones de la piel, generalmente permanentes e irreversibles.

Si queréis saber más no os perdáis la parte para pacientes de la Web de la Sociedad Española de Inmunología, alergología y asma pediátrico (S.E.I.CA.P):

http://www.seicap.es/familiares.asp
https://alergiaweb.files.wordpress.com/2011/11/dematitis_atopica_en_ninos_pdf2.pdf

Nos vemos pronto

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