Fiebre y no precisamente la del sábado noche 2

La fiebre es muy común en los niños, pero a pesar de que es frecuente pocas cosas hay que asusten más a los padres, sobre todo cuando es alta o se presenta con muchos picos en un mismo día.

Se produce como respuesta a un estímulo generalmente infeccioso. En realidad, es beneficiosa para combatir al microorganismo patógeno. Por ello, no debemos obsesionarnos con normalizar la temperatura, suele ser suficiente con disminuirla  para que el niño esté menos afectado.

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La fiebre es una de las causas más frecuentes de consulta pediátrica. Afecta, principalmente, a los niños menores de 3 años, especialmente en la época de la guardería. La mayoría de las veces se acompaña de otros síntomas, generalmente respiratorios o gastrointestinales, que orientan el diagnóstico del proceso infeccioso, siendo los virus la principal causa de la misma.

Es normal que los lactantes, después de comer, presenten un incremento de su temperatura corporal (alrededor de los 37ºC). Esto se debe al incremento de su metabolismo interno para digerir los alimentos y no se considera fiebre, sino temperatura normal del lactante tras la alimentación.

Se va a considerar como temperatura corporal normal a:

  • La temperatura axilar alrededor de los 37ºC.
  • La temperatura rectal alrededor de los 37.5 ºC.

Debemos saber que la temperatura corporal normal no es igual a lo largo de todo el día: suele ser más alta por las tardes que por las mañanas.

Se considera que un pequeño tiene fiebre cuando su temperatura es superior a la normal. Van a existir diferentes grados de la misma:

  • Febrícula, cuando la temperatura axilar es inferior a 38ºC.
  • Fiebre moderada, cuando oscila entre 38 y 39ºC.
  • Fiebre alta, por encima de 39ºC.

Cuando la fiebre es alta y, sobre todo, cuando sube de manera muy rápida puede producirse las denominadas convulsiones febriles. Este fenómeno se suele dar entre los 3 meses y 5 años de edad. Pero tened en cuenta que ¡no todos los pequeños que tiene fiebre alta desarrollarán convulsiones!; además, es importante saber que son benignas, no son epilepsias como tal. El 70% son de breve duración, menos de 15 minutos al día y, generalmente, no dejan secuelas neurológicas.

¿Cuál es el tratamiento de la fiebre?

Antitérmicos: Es bueno que los que no conozcáis estos términos médico/farmacéuticos empecéis a manejarlos, son medicamentos que controlan la fiebre, los más conocidos y utilizados son el paracetamol y el ibuprofeno.

Antibioterapia: Por supuesto, utilizaremos antibióticos si se determina que la infección está causada por una bacteria. No se utilizarán si es una infección viral, ya que nada podrán hacer contra el virus pero sí podrán eliminar la microbiota intestinal y producir, secundariamente, trastornos gastrointestinales como diarreas.

Con el tratamiento con antitérmicos intentamos mejorar el bienestar del pequeño. Solo nos plantearemos tratar la fiebre cuando la temperatura sea superior a 38-38,5ºC, salvo que el niño tenga algún factor de riesgo en cuyo caso trataremos precozmente.

En general, las primeras medidas que hemos de realizar en casa es evitar un mayor sobrecalentamiento del pequeño, es decir no abrigarle más o en exceso ya que sino produciremos que se incremente la temperatura corporal. Podemos ayudarnos de paños húmedos o baños templados, pero nunca fríos ya que sería contraproducente el cambio de temperatura. Es muy importante hidratar bien al pequeño: darle pecho, biberón o agua.

Antes de terminar, me gustaría hablaros de ciertos cuadros febriles que no se acompañan de ningún otro síntoma; es lo que se denomina FIEBRE SIN FOCO. Si bien, la mayoría de estos procesos también son causados por virus, en estos casos SIEMPRE se debe acudir al pediatra (especialmente en el caso de los lactantes), porque puede tratarse de una infección bacteriana potencialmente grave.

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¿De qué infecciones estamos hablando?:

  • Infecciones de orina (es la más frecuente de las infecciones sin foco)
  • Infecciones por Neumococo o Meningococo (infecciones pulmonares y las tan temidas meningitis), etc.

Estas infecciones si no se diagnostican a tiempo son graves y han de ser tratadas con rapidez.

La razón por la cual los lactantes tienen más riesgo es porque su sistema inmunológico (sus defensas) aún no ha alcanzado el 100% de su función.

Cuando no se localiza el foco, el paciente entrará en un protocolo de actuación; es decir, se le hará una serie de pruebas para descartar el origen de la infección: se tomará una muestra de orina (para descartar infección del sistema urinario), una muestra de sangre (para ver si la infección ha llegado a la misma) y también  líquido cefalorraquídeo para descartar una meningitis.

Realmente, pocos son los lactantes menores de 3 meses que presentan una infección bacteriana (se sitúa alrededor de un 2 a un 3%),  aunque sí es cierto que el riesgo es mucho mayor en los menores de 4 semanas de vida. Estos son los pacientes que necesitan una mayor vigilancia cuando presentan fiebre sin foco.

La buena noticia es que gracias a la vacunación (ver post: si solo ha sido un mosquito), se ha reducido mucho las infecciones ocultas por bacterias (tened en cuenta que estamos hablando de infecciones muy graves que requieren hospitalización como es el caso de las meningitis).

Ya por último me gustaría resaltar una serie de síntomas que nos tienen que hacer pensar en derivar al pequeño al hospital o a un centro sanitario.

Son los siguientes:

  • Fiebre sin foco en menores de 3 meses.
  • Fiebre sin foco con convulsión febril.
  • Fiebre prolongada de más de 10 días que no haya sido estudiada.
  • Niños que presenten cambio de su carácter: están muy adormilados, con mal carácter o irritables cuando no presentan la fiebre.
  • Fiebre en lactantes pequeños que no mejora con el uso de antitérmicos a dosis adecuadas.
  • Niños que presenten alguna enfermedad de carácter crónico.

No dudéis en consultarme cualquier duda relacionada con este tema.

Nos vemos pronto.

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2 thoughts on “Fiebre y no precisamente la del sábado noche

  1. Reply Miriam Mar 10,2015 8:20 am

    Buenos días,

    En primer lugar gracias por el post. Tengo una duda. Mi marido de pequeño y su hermano han padecido convulsiones febriles. Creo que es hereditario. Tengo una peque de un mes y medio y me gustaría saber cómo debo actuar ante una convulsión. Me da bastante miedo no estar preparada y asustarme en lugar de actuar.

    Un saludo y gracias,

    Miriam

    • Reply PediatradeUrgencias Mar 13,2015 1:12 pm

      Buenos días y gracias por consultar. Aunque es cierto que en las convulsiones febriles puede haber familiaridad, tu hijo no tiene porque padecer una de ellas. Intenta no estar angustiada ante esta posibilidad. Ten en cuenta que las convulsiones febriles son relativamente frecuentes y que, en general, asustan más de lo que en realidad representan desde un punto de vista clínico. Si se diera el caso, acude al pediatra para que valore al pequeño. El te pondrá una serie de medidas para que no vuelva a ocurrir, generalmente se utilizan medicamentos para evitarlas cuando el pequeño sufre fiebre alta; de todos modos es el médico quien ha de valorarlo y recetar el medicamento cuando evalúe al pequeño. Lo más importante es intentar bajar la fiebre con antitérmicos, nunca con baños fríos y mantener la calma piensa que la gran mayoría no tienen importancia clínica. Un saludo y gracias por leer el blog.

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