Magia

Nieve, chimenea, horno en marcha, olor a comida rica que llega hasta el salón, risas, luces de colores, niños correteando, abuelos, familia…esta es la imagen idílica de la Navidad y es lo que nos han hecho siempre esperar…la magia de la Navidad.

Los niños lo tienen más fácil: creer, imaginar, soñar..les sale solo, la realidad aún no les ha tapado sus sueños e ilusiones.

La Navidad idílica debe de ser para ellos...con un poco de nuestra ayuda, les haremos una Navidades de ensueño, de esas que quedan en la memoria, con las que te sigues nutriendo cuando eres mayor y las recuerdas. Y no hacen falta grandes regalos, ni un pavo de 5 kilos o irnos a los Alpes para que sean unas navidades blancas…esto no se trata de dinero. Se trata de magia…la magia existe..debe de existir para ellos.

La magia es:

  • ilusión,
  • son las mariposas en el estómago,
  • son las risas incontroladas,
  • el llanto de felicidad,
  • el sentirnos especiales,
  • el sentir que la vida mola,
  • tener fuerza interior,
  • querer, amar,..
  • sentir que todo es posible, que hasta lo imposible se puede lograr.

Esta magia se crea desde:

  • el amor,
  • la ensoñación,
  • la seguridad familiar,
  • la comunicación,
  • desde los besos,
  • desde la ternura,
  • y también gracias a límites bien puestos: desde la educación,
  • desde la lectura,
  • y desde la diversión.

¿Qué haríamos los adultos sin haber disfrutado de verdad en nuestra niñez?

Creerme, casi nada. Sería aún más difícil la vida, más insulsa.

La magia existe en nuestra infancia, todo es posible cuándo somos niños, se disfruta al máximo porque se cree en todo. Es el mayor regalo que les podemos hacer, motivar su ilusión, hacerles sentir por dentro que la vida es maravillosa, que hay cosas siempre por descubrir, que ellos tienen un potencial enorme, que tienen donde elegir, que los sueños son posibles, que existen.

Alarguemos todo lo posible la magia de los niños

Luego nos tocará…acompañarles en su despertar, en la adaptación a la realidad, e intentar que se conviertan en adultos con capacidad para resolver, para querer, para dar, adultos sanos desde el punto de vista emocional.

La infancia es el comienzo de todo, los padres tenemos una GRAN RESPONSABILIDAD.

La Navidad es un buen momento para potenciar esta magia. La Navidad son de los niños. Pero sin nosotros, los padres, no serían unas verdaderas Navidades.

El mundo necesita de más buenas personas y yo creo que ellas comienzan a serlo con una infancia llena de magia.

FELIZ NAVIDAD

 

¡Hasta la noche de Reyes!

Pediatra de Urgencias

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