El niño que ronca

Hoy vamos a hablar de un problema que hasta hace pocos años no era bien conocido pero que en la actualidad los pediatras diagnosticamos con relativa frecuencia.

Me estoy refiriendo al llamado ¨Síndrome de apneas-hipopneas del sueño (SAHS)”.

Se trata de un problema que afecta a la respiración del niño mientras duerme.

SAHS

Un niño con este cuadro presenta periodos de tiempo, mientras está dormido, en los que el aire no llega a los pulmones de forma normal. Estas interrupciones en el flujo de aire se producen de manera intermitente durante el sueño.

Los niños con episodios de apnea duermen mal.

¿Cómo se define éste síndrome?

El SAHS es un trastorno respiratorio que se produce solo durante el sueño, que se caracteriza por una obstrucción parcial prolongada de la vía aérea superior o bien una obstrucción completa intermitente, que altera la ventilación normal durante el sueño y los patrones normales del mismo.

Este cuadro, si bien es parecido al “síndrome de apnea obstructiva del sueño” del adulto (SAOS), es una enfermedad diferente, aunque compartan diversos aspectos.

Entre un 10-15% de todos niños presentan ronquido mientras duermen, de los cuales, solo un 2-3% presentan un SAHS. Es decir, que bastantes niños roncan durante el sueño pero pocos de ellos tienen este cuadro. El niño que no ronca, es muy improbable que tenga este síndrome.

¿Cuáles son las causas?

Hay una serie de factores de riesgo que aumentan las probabilidades de que un niño tenga este síndrome. Cuantos más factores de riesgo tengan, mayor será la probabilidad de padecer el cuadro. Los más importantes son:

  • Hipertrofia de amígdalas y adenoides (vegetaciones)

Las amígdalas y adenoides (vegetaciones) grandes pueden obstruir la vía aérea superior. Se trata del factor de riesgo más frecuente en niños. Ambas formaciones pueden crecer y bloquear la parte posterior de la garganta, dificultando la entrada de aire a los pulmones. Muchos niños tienen amígdalas o adenoides grandes, pero no todos padecen SHAS.

  • Obesidad
  • Alteraciones del tono muscular

Los niños pueden tener problemas para respirar mientras duermen, porque los músculos de la garganta se relajan y bloquean la vía aérea superior. Esto es mucho más frecuente en enfermos con alteración del tono muscular (parálisis cerebral, distrofia muscular, etc)

  • Enfermedades genéticas

Diferentes enfermedades genéticas presentan una mayor incidencia de SAHS, destacando el síndrome de Down y el síndrome de Prader-Willi.

  • Anomalías cráneo-faciales

Algunas anomalías cráneo-faciales aumentan el riesgo de SAHS. Por ejemplo, si tienen el mentón pequeño, la lengua grande o paladar hendido.

  • Antecedentes familiares

El SAHS puede tener una base genética, de modo que el riesgo es mayor si un familiar tiene el mismo cuadro.

¿Qué nos hace sospechar que un pequeño tiene SHAS?

Existen diferentes signos y síntomas clínicos que pueden hacer sospechar que vuestro hijo pueda tener este problema.

Durante el sueño

  • Ronquidos, que pueden ser más o menos ruidosos. Los ronquidos pueden ser intermitentes durante la noche, pero los escucharemos todas las noches.
  • En muchos casos, podremos escuchar sonidos jadeantes o de asfixia, más frecuentes cuando el niño está durmiendo boca arriba.
  • Pausas en la respiración (apneas). Puede parecer que el niño ha dejado de respirar durante un tiempo breve y a continuación empieza a respirar de nuevo, frecuentemente con un “resoplido”.
  • Problemas para respirar por la nariz, de forma que respira con la boca abierta. Esto mismo puede suceder durante el día.
  • Da muchas vueltas en la cama durante toda la noche o duerme en una posición poco habitual.
  • Se despierta con frecuencia.
  • Estos niños pueden presentar debido a este problema reflujo gastroesofágico que se puede manifestar como nauseas y/o vómitos durante el sueño.
  • Sudoración profusa por aumento del gasto energético (secundario al mayor esfuerzo respiratorio).
  • Moja la cama, en particular si el niño previamente no lo hacia.
  • También se han descrito mayor frecuencia de parasomnias (pesadillas, terrores nocturnos, bruxismo, etc)

Durante el día

Los síntomas diurnos más frecuentes son los derivados de la obstrucción de la vía aérea superior, como son la respiración bucal (con la boca abierta) y ruidosa, que se agrava todavía más cuando se produce una infección respiratoria

Por otra parte, dormir mal de noche puede producir problemas durante el día, siendo los más frecuentes:

  • Problemas de atención o mal rendimiento en el colegio.
  • Hiperactividad y otros problemas de conducta.
  • Cambios de personalidad.
  • Somnolencia, más frecuente en adolescentes.
  • Fatiga o mucho cansancio.
  • Dolor de cabeza, sobre todo por las mañanas.

SAHS

¿Cuáles pueden ser las consecuencias a largo plazo?

No hay un conocimiento exacto de los posibles efectos secundarios del SAHS.

Sin embargo, sí parece que puede afectar al rendimiento escolar de estos niños, así como problemas de comportamiento. Se han descrito complicaciones más graves como hipertensión arterial, insuficiencia cardiaca y retraso del crecimiento, aunque para ello tiene que pasar mucho tiempo desde el inicio del cuadro.

Diagnóstico del  SAHS

El diagnóstico del SAHS debe hacerlo un equipo multidisciplinar constituido habitualmente por el pediatra, neumólogo infantil, neurofisiólogo y otorrino.

El pediatra habitualmente será el primero en ver a un niño que pueda presentar este cuadro y, en este caso, iniciará su estudio y le derivará a los especialistas ya comentados, que mediante una serie de pruebas confirmarán su diagnóstico.

El pediatra deberá sospechar este cuadro cuando los padres refieran alguno de los signos clínicos descritos o cuando el examen físico del niño nos lo haga pensar. Un video casero, realizado por los padres, puede ser de gran ayuda para que el pediatra inicie el estudio.

El diagnóstico definitivo lo constituye la polisomnografía, que es una prueba que registra simultáneamente una serie de variables neurofisiológicas y cardiorrespiratorias durante el sueño. El sueño durante la prueba debe ser espontáneo, no inducido farmacológicamente.

Sin embargo, la polisomnografía es muy cara, laboriosa y compleja. Para realizarla se necesita mucho personal y una preparación adecuada para su interpretación. Por todo ello, no es posible su práctica en todos los ámbitos.

Existen otras pruebas diagnósticas alternativas que pueden ser de utilidad como la poligrafía respiratoria, la pulsioximetría y las grabaciones audiovisuales del sueño.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento es doble, controlar los síntomas y prevenir las complicaciones a largo plazo.

  1. Tratamiento quirúrgico

Ya hemos dicho que la hipertrofia de adenoides y amígdalas suele ser la causa fundamental del SAHS en niños. Por ello, el principal tratamiento de este cuadro es la cirugía, mediante la práctica de una adenoamigdalectomía. Hoy en día, en lugar de amigdalectomía se esta generalizando la reducción amigdalar mediante láser, que tiene menos complicaciones y efectos secundarios.

La inmensa mayoría de los niños mejoran considerablemente con este tratamiento.

  1. Presión positiva continua sobre la vía aérea (CPAP)

Para ello, se necesita un pequeño compresor y una mascarilla facial o nasal. Este método que es ampliamente utilizado en adultos es excepcional en niños.

  1. Medidas generales

Existen otras medidas que son complementarias al tratamiento anteriormente descrito. Los niños con obesidad deben perder peso. Los niños con rinitis crónica o congestión nasal se benefician de la utilización de anticongestivos o corticoides tópicos nasales. Se debe tratar a los niños con reflujo gastroesofágico con los medicamentos apropiados (ranitidina, omeprazol, etc).

Y hasta aquí el post de esta semana.

Nos «vemos» en unos días.

Cualquier duda, aquí estoy.

Pediatra de Urgencias

 

 

 

 

 

 

Comenta

  

  

  

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.