Terrores Nocturnos

Llevaba tiempo sin escribir, ¡disculpadme! pero creerme, no es fácil encontrar tiempo a veces. Y me tenéis muy ocupado dando respuestas a vuestras consultas ;), que por otro lado estoy encantado de poder hacerlo.

Hoy os traigo un tema que sé que vais a apreciar y leer con ganas y atención. Os hablo de los terrores nocturnos. Podemos creer que los niños duermen como bebés, pero bien sabemos que ¡no todos los bebés duermen bien!: un 30% de la población infantil tiene alteraciones crónicas del sueño.

Dormir bien es importantísimo para el buen desarrollo de los niños (ya os hablé del tema en otro post, leer aquí). La mala calidad del sueño en el niño repercute en el rendimiento escolar y en su estado de humor y cuándo dormir mal se convierte en algo crónico puede tener también repercusiones físicas, especialmente, fallo de medro ( leer aquí),  por lo que es importante diagnosticar el trastorno a tiempo y realizar el tratamiento adecuado.

Antes de nada, empecemos por el principio:

¿Cuántas horas de sueño son adecuadas para los niños?

Horas aproximadas de sueño al día (sueño nocturno + diurno) necesarias en la infancia

Los trastornos del sueño son muy frecuentes tanto en niños como en adolescentes. En torno al 20-30% van a requerir algún tipo de tratamiento. Cuando aparecen,en un alto porcentaje, tienden a persistir en el tiempo  llegando incluso a durar hasta 3 años.

Hay diversos trastornos del sueño, hoy os hablo de dos tipos:

Los terrores nocturnos  y las pesadillas.

Los terrores nocturnos

¿Qué son?

Es un fenómeno fisiológico (normal del ser humano) pero indeseable (crea malestar en el paciente). Parece que es un estado donde el sueño se introduce en el despertar del paciente, quedando el paciente como atrapado entre estos dos estados.

Son episodios repentinos de terror  durante el sueño. Apenas duran unos minutos y finalizan de forma espontánea, generalmente sin despertar al niño. El pequeño gritará o llorará y mostrará  miedo o agitación (respiración rápida, sudoración, el corazón late muy deprisa…), incluso  pueden tener los ojos abiertos y la mirada fija pero el niño no ve ni oye lo que está ocurriendo, ya que en realidad, permanece dormido; tampoco responde a nuestras llamadas o atenciones y tampoco suele recordar lo sucedido.

Generalmente con el tiempo cesan, y no se requiere tratamiento específico.

¿Qué hacer ante estas situaciones?

Lo mejor es no hacer NADA. Nuestra primera reacción  será intentar aliviar al niño, pero a veces esto puede tener un efecto contraproducente y producir más agitación y estrés en el pequeño.  Es mejor no despertarle y mantenerse a su lado en silencio, esperando a que pase y asegurando que el niño no se haga daño con los movimientos que puede hacer y no controla.

Al día siguiente, seguro que tendremos la intención de preguntarle qué le pasó o que soñó pero no es recomendable tampoco  ya que hay niños muy sensibles y asustadizos y pueden pensar que les pasa algo y le cojan miedo a dormir, y eso sería peor.

Los terrores del sueño son comunes en niños en edad escolar y la mayoría de las veces desaparecen cuando el niño crece. Sin embargo, si son muy habituales, el niño está cansado o somnoliento durante el día o si se alteraran los hábitos de toda la familia, se debe valorar un tratamiento. Acudid a vuestro pediatra si esto os ocurre.

Si los síntomas son graves o atípicos (raros, llaman mucho la atención por tener movimientos raros del pequeño), o se sospecha que puede tratarse de otro problema (apneas, epilepsia), puede valorarse la realización de un estudio de sueño (polisomnograma).

Las Pesadillas

Son sueños complejos, muy elaborados,  que producen temor o ansiedad. El niño suele despertarse muy asustado. Se diferencian de los terrores nocturnos en que se recuerda todo y el sueño se puede relatar como si realmente lo hubiera vivido, confundiéndose sueño con realidad.

Las famosas pesadillas son, también, un tipo  de parasomnia.  Son frecuentes, son normales y ocurren a todas las edades pero cuándo son tan fuertes que el niño tiene terror y ya no puede dormir solo requerirá intervención. Son más frecuentes desde los 3 hasta los 6 años y van disminuyendo con la edad. Incrementan cuándo hay más estrés, fiebre, fatiga y cambios en la vida del niño que hace que su normalidad o estabilidad se vean afectadas.

Lo malo de las pesadillas es que producen MIEDO AL IR A DORMIR y es importante resolver esto cuánto antes para evitar que se cronifique. Los miedos son nuestros principal enemigo ya que nos hacen sufrir y nos limitan la vida.

¿Qué hacer ante las pesadillas recurrentes?

Algo muy obvio: calmar al pequeño, explicadle que es solo una pesadilla, que no es real, que estamos aquí cerca. Dejar una luz encendida, un objeto muy familiar que le de calma también ayuda, sobre todo en edades tempranas.

Al día siguiente sería bueno hablar la cosa de un modo distendido, sin darle mucha importancia, incluso ayudándonos de dibujos. Los niños expresan muy bien sus miedos a través de la pintura. Así sabremos qué es lo que les asusta (pidámosles que dibujen lo que soñaron).

Una vez que sabemos qué es lo que les provoca el miedo intentaremos (dependiendo de su edad y madurez) darle razones objetivas para que no le tenga miedo, le daremos fortaleza para que el pequeño confíe en si mismo y sepa resolver lo que le asusta sabiendo que él puede.

Hay muchas estrategias piscológicas para casos graves donde el pequeño siente auténtico terror (en estos casos una consulta con un psicólogo pediátrico ayuda mucho).

El diálogo y hacerles sentir normales en estas situaciones son muy importantes. Con paciencia, y con tranquilidad, la mayoría lo superan sin problemas.

 A la pequeña Elsa del cuento le ayudó su hermano mayor, demostrándole que la oscuridad no tiene por que ser tan mala como la pintan…. (está a la venta en formato e-book)

Ni que decir tiene que habrá que evitar la televisión, video juegos o cuentos no adecuados a su edad y que sean violentos o de miedo, sobre todo en aquellos niños sensibles a ellos.

Resumiendo:

  • Los terrores nocturnos y las pesadillas son normales y frecuentes.
  • Si se produce un episodio de sonambulismo durante una de ellas se deben tomar medidas de seguridad y conducir al niño de vuelta a la cama, si es posible, evitando despertarle para que continúe su sueño.
  • No os olvidéis, es mejor no despertar al niño durante un terror nocturno.
  • Se debe intentar mejorar el hábito del sueño del niño; que se acuesten a una buena hora, mantener una regularidad en el hábito de irse a dormir  y evitar situaciones que desencadenen sus miedos.
  • Para eliminar las pesadillas no está indicado ningún medicamento, solo mucha paciencia y diálogo con el pequeño (os podéis apoyar con cuentos o historias para que superen sus miedos y los vean normales).

Nos “vemos” pronto.

Pediatra de Urgencias

 

 

 

 

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