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¡Si solo ha sido un mosquito!

Son muchas las estrategias que utilizamos los pediatras y sobre todo el personal de enfermería para distraer a los pequeños cuando tenemos que hacerles perrerías durante las consultas. Nuestra imaginación no tiene límites; pero claro, algo hemos de inventarnos para que nuestros  pacientes no nos cojan miedo y vengan con una sonrisa a la consulta. Y es que ¿a quién le gusta que le metan un palo en la boca para verle la garganta? o ¿quién no teme un poco a las agujas?. De agujas hablaremos hoy y de ¡supuestas picaduras de mosquito!. Es decir, hoy hablamos de las vacunas.

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Creedme, los niños se quedan tranquilos cuando después del pinchazo de la aguja, la enfermera con una sonrisa les dice: pero ¡si sólo ha sido un mosquito!. Parece que eso les calma y, en algunos casos, el llanto va a menos.

¿Por qué es tan importante la vacunación?

Las vacunas son una parte muy importante para el cuidado de la salud. La vacunación es la estrategia más beneficiosa y barata para prevenir las enfermedades infecciosas.

Hace muchos años, cuando no existían, algunas enfermedades producían miles de muertes por año. Por ejemplo, en el siglo 18 la viruela era una enfermedad devastadora en Europa. Se producían muchas muertes y desfiguraba a millones de personas. Después de la aparición de su vacuna se logró erradicar la enfermedad.

También han sido las grandes protagonistas en la reducción de la aparición de enfermedades como la poliomielitis, la difteria, el tétanos, el sarampión, la rubeola y el meningococo C (causante de las temidas y graves meningitis) entre otras. La mayoría de estas infecciones han disminuido entre un 95 a un 100% tras la aparición de sus vacunas.

Las vacunas incluyen parte o todo el microorganismo que causa la enfermedad de forma inactiva o debilitada. Cuando se administra a una persona hace que el cuerpo reconozca al “bicho malo” y produzca defensas contra la enfermedad. La ventaja de la vacuna es que ésta no nos produce la infección sólo nos prepara. Si esta persona entra en contacto posteriormente con el microorganismo para el cual fue vacunada, las defensas estarán preparadas para reconocerlo y de este modo no se producirá  la enfermedad o si ocurre será de carácter leve.

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Hay muchos padres que temen las posibles reacciones que puedan tener sus hijos tras la vacunación. Es cierto, que pueden causar dolor, enrojecimiento e hinchazón de la zona donde se aplica, pero también es cierto que esto es pasajero y con medidas tan simples como aplicar un poco de hielo o frío sobre la zona, se soluciona.

En algunos niños y sobre todo con determinadas vacunas (la triple vírica) puede aparecer fiebre durante un par de días. Generalmente, es de carácter leve y cesa con medicamentos llamados antipiréticos (paracetamol o ibuprofeno).

Algunos también habréis podido leer por la prensa que ciertas vacunas han producido problemas de salud. Muchas de estas informaciones no son reales o presentaban afirmaciones falsas, que en algún caso han llegado a incapacitar a la persona que lo publicó. Este fue el caso de Wakefield en 1998, que relacionaba la vacuna del sarampión con la aparición del autismo. No olvidemos que el sarampión, que parece una enfermedad que no haya que temer, ha ocasionado al menos 8 muertes desde el año 2011 en Europa, además de complicaciones severas que requieren hospitalización, como la encefalitis. Son pocas, sí, pero esto es gracias a que la vacunación del Sarampión es obligatoria en Europa. Estos casos se han producido en población no vacunada.

Se sabe que la interrupción de los programas vacunales ha demostrado un incremento muy rápido de casos de la enfermedad. Así, se  producen brotes epidémicos en grupos que por distintos motivos o creencias son contrarios a la vacunación.

Otro tema muy reciente de interés es todo lo referente a la vacuna de la varicela. Os invito a que entréis en este link del comité de vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP) para conocer más a fondo lo que recomienda esta Sociedad Científica en relación a la misma:

http://vacunasaep.org/familias/vacunas-una-a-una/vacuna-varicela

Mi opinión, al respecto, sigue la misma línea que la AEP; recomiendo administrarla. Son dos dosis, la primera se debería poner entre los 12 a 15 meses de edad y la segunda entre los 2 y 3 años. La vacuna no se vende en farmacias españolas al ser considerada de uso exclusivo hospitalario y solo está dentro del calendario vacunal de Navarra, Ceuta y Melilla. En el resto de Comunidades Autónomas sólo la ponen a los 12 años; por tanto si se va a comprar fuera de España hay que tener muy en cuenta que hay que mantener siempre la cadena de frío, ya que si no, no se garantiza la eficacia de la misma.  Además, la AEP nos dice que no se debería comprar a través de Internet, porque no se puede asegurar  que la vacuna haya estado refrigerada durante todo su transporte.

Hay muchas webs donde podréis encontrar información sobre las vacunas. A continuación os pongo algunas que he encontrado útiles e interesantes:

1.-Calendario vacunal por provincias:

http://vacunasaep.org/familias/calendario-vacunas

Hay algunas como la del rotavirus (produce diarreas muy severas) o la vacuna de 13 tipos de neumococo (protege frente a menigitis, neumonía y otitis) que no están dentro del calendario vacunal oficial.

Mi recomendación, como pediatra, es adelante con ellas aunque signifique un extra económico familiar, siempre que este esfuerzo sea posible. No podemos negar que es mejor prevenir que curar.

2.-Sociedad Española de vacunación.

Tienen un apartado para público con mucha información de interés.

http://www.vacunas.org/es/info-publico

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¿Os ha parecido interesante? No dudéis en consultarme cualquier duda relacionada con este tema.

Nos vemos pronto.

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