Como Aliviar Dolor De Senos En La Lactancia?

Como Aliviar Dolor De Senos En La Lactancia
Masajes para aliviar el dolor de senos durante la lactancia – Al comenzar a amamantar, es normal sentir inflamados los senos debido a la subida de la leche. Mientras amamantas a tu bebé, el dolor disminuirá, pero para ayudar a que este dolor sea menor, es de utilidad seguir algunas pautas como amamantar a tu bebé con más frecuencia, extraer leche y realizar masajes en pecho y espalda.

  1. A continuación, te explicamos algunas pautas para realizar estos masajes: • Masajes de espalda;
  2. Necesitarás ayuda de alguien quien frote tu espalda mientras te encuentras sentada y recargando los brazos sobre una mesa;

El masaje en espalda debe realizarse de arriba hacia abajo, iniciando en el cuello hasta los omoplatos, y siguiendo hasta la espalda baja. El masaje debe realizarse utilizando ambos pulgares o bien, las manos en puño, mientras se ejerce una suave presión que inicia cerca de la columna, y continúa hasta llegar a los lados de la espalda.

  1. • Masaje de movimientos circulares;
  2. Utiliza tres o cuatro dedos para realizar suave presión de la mama, yendo de la parte más externa del seno hasta llegar al pezón;
  3. El recorrido deberá realizarse en círculos concéntricos al pezón y los movimientos de tus dedos también deben mantener un sentido circular; como un planeta que gira mientras rodea al sol, aunque en este caso el papel del sol lo tiene tu areola;

• Movimientos lineales. Para este ejercicio necesitarás utilizar la palma de tu mano. Esta se desplazará ejerciendo suave presión desde el exterior de tu seno, hasta llegar a la areola. Una vez realizado, repite el movimiento en el sentido de las manecillas del reloj hasta cubrir toda la circunferencia de la mama.

  1. • Masajes para extracción de leche;
  2. Coloca tu dedo pulgar (sobre la aréola) y el índice (por debajo), detrás de la aréola;
  3. Realiza un masaje suave apoyando horizontalmente hacia la caja torácica para exprimir la leche;

Una vez que la leche sale, busca que tus dedos pulgar e índice presionen hacia delante, lo cual ayuda a que tus senos se vacíen. Esta presión debe continuarse siguiendo el sentido de las manecillas del reloj hasta cubrir todo el seno y haber retirado completamente la leche.

Esta leche puedes almacenarla en Bolsas de leche Advanced by Evenflo®, con cierre hermético tipo zip y área para escribir la fecha de extracción, y utilizarla posteriormente para alimentar a tu bebé. Puedes realizar los masajes mediante toques delicados de las yemas de los dedos, o bien utilizando un peine.

Se recomienda realizar los masajes durante 2 a 3 minutos, salvo en aquellas ocasiones en las que se busque extraer la leche. En tal caso, lo recomendable es realizarlo hasta extraer la mayor cantidad de la misma. Después del masaje puedes aplicar compresa húmeda y tíbia sobre tu pecho y mantenerte relajada.

  1. Así que manos a la obra y ¡no más dolor! Cuéntanos cómo te va con estas pautas y comparte con aquellas mamás que puedan beneficiarse de estos masajes;
  2. Fuentes: • Rigourd V, Nicloux M, Hovanishian S, Giuséppi A, Hachem T, Assaf Z, et al;

Consejos para la lactancia materna. EMC – Tratado de medicina 2015;19(3):1-11 [Artículo E – 8-0415]. Elsevier Masson • Organización Mundial de la Salud y UNICEF (1998) Consejería en Lactancia Materna: Curso de Capacitación. Nueva York EUA.

¿Cuáles son las causas de dolor en los senos durante la lactancia?

Los masajes son claves – Una de las principales causas de dolor en los senos durante la lactancia es la falta de estimulación con masajes. Ten en cuenta que la leche se transporta y se almacena en los conductos mamarios, que pueden taparse cuando quedan restos de leche acumulados en forma de grumos.

Para facilitar que estos salgan, debes hacer masajes suaves pero firmes desde la parte baja del cuello hacia los pezones. No hagas fricción al masajear porque podrías irritar la piel y usa algún producto hidratante para facilitar el masaje.

También puedes ayudarte con sacaleches que incluyen la almohadilla para masajes y programas de estimulación.

¿Cómo cuidar los senos durante la lactancia?

Descargar el PDF Descargar el PDF La mastitis es una inflamación del seno que puede ocurrir cuando se obstruye un conducto lácteo o se desarrolla una infección mamaria. Esta afección puede volverse muy dolorosa, especialmente si se deja sin tratamiento durante un largo periodo. Durante el tratamiento, el objetivo principal es aliviar el dolor.

  1. 1 Reconoce los síntomas. Estos incluyen dolor y un bulto o hinchazón en el seno. Aunque la mastitis puede desarrollarse en cualquier momento durante el periodo de lactancia, es más común que se produzca durante el primer mes. Si los síntomas no muestran una mejora luego de unos cuantos días, debes consultar con tu médico para que te recomiende un tratamiento. [1]
    • Si presentas una molestia o enrojecimiento, esto es señal de un problema potencial.
    • Una sensación de hormigueo en el pezón al inicio de una sesión de lactancia que se vuelve dolorosa a medida que el bebé succiona puede ser el principio de una mastitis.
  2. 2 Verifica tus senos para detectar algún bulto, hinchazón o áreas calientes. Si notas alguna de estas características, debes tomar precauciones especiales para asegurarte de recibir la atención adecuada. [2]
    • La mastitis suele desarrollarse durante las primeras cuatro semanas de lactancia, aunque puede ocurrir en cualquier momento durante este periodo.
    • Continúa controlando tus síntomas. Si no observas mejoras en unos cuantos días o los síntomas empeoran, debes ponerte en contacto con tu médico de inmediato.
  3. 3 Fíjate si presentas un malestar general. Los síntomas de la mastitis se asemejan a los de la gripe. Si te sientes inusualmente cansada y adolorida, experimentas escalofríos, tienes dolores de cabeza o presentas fiebres, es probable que tengas una infección. [3]
    • Si presentas estrés, fatiga y eres madre primeriza, tus posibilidades de desarrollar una mastitis aumentan.
    • Recuerda que la mastitis es una enfermedad. Por lo tanto, debes descansar lo suficiente y mantenerte bien hidratada. De esta manera, ayudarás a que tu sistema inmunológico se reponga.
  4. 4 Busca la ayuda de un profesional médico para que determine si necesitas tomar antibióticos. Si tu mastitis mejora luego de unos cuantos días, es probable que no requieras antibióticos. Sin embargo, si los síntomas empeoran, debes buscar un tratamiento de inmediato. Existen algunos antibióticos que se consideran seguros para tomarlos durante la lactancia. [4]
    • Continúa tomando todos tus medicamentos, incluso si ya te sientes mejor. Si descontinúas el uso de los antibióticos antes de que la infección se cure por completo, la mastitis puede volver a desarrollarse.
    • Si no te sientes mejor luego de 2 o 3 días de haber empezado el tratamiento con antibióticos, debes ponerte en contacto con tu médico.
  1. 1 Amamanta a tu bebé tan seguido como puedas pero con bastante cuidado. Si tu seno se encuentra lleno de leche, el dolor de la mastitis aumentará. Por lo tanto, debes drenar el seno para ayudar a reducir el dolor. El dolor disminuirá si tus pechos se encuentran lo más vacíos posible. Si te resulta muy doloroso amamantar a tu bebé, debes utilizar un extractor de leche. [5]
    • Comienza a amamantar con el seno adolorido. Si esta acción te resultar demasiado dolorosa, debes comenzar con el otro seno. Una vez que tu leche comience a fluir bien, debes cambiar al seno afectado hasta que lo sientas suave.
    • Si tu bebé no logra acabarse la leche del seno durante la lactancia, debes extraerla hasta que el seno se vacíe por completo.
    • Tu bebé puede mostrarse renuente a succionar el seno afectado. Esto no ocurre porque exista una diferencia en cuanto a la leche, sino que tu bebé sentirá distinta la textura del seno. Extrae un poco de leche del pezón para estimular la lactancia.
  2. 2 Utiliza compresas calientes para reducir la inflamación y aliviar el dolor. Aplícalas sobre el seno afectado durante 15 minutos antes de comenzar la sesión de lactancia. De esta manera, ayudarás a reducir la inflamación y harás que la leche fluya más libremente. [6]
    • Utiliza toallas calientes que se hayan secado recientemente en la secadora para aplicar calor.
    • Además, puedes utilizar paños calientes y húmedos.
    • Debes repetir este proceso por lo menos 3 veces al día.
  3. 3 Toma analgésicos para tratar la fiebre y el dolor. El acetaminofeno (paracetamol) o el ibuprofeno sirven para aliviar el dolor sin ocasionar complicaciones a tu bebé. Debes buscar aliviar el dolor durante la mastitis para acelerar la curación. [7]
    • No te recomendamos que utilices aspirina debido a que tiene propiedades adelgazantes de la sangre que pueden afectar negativamente a tu bebé. La aspirina puede hacer que tu bebé contraiga el síndrome de Reye (una enfermedad rara pero grave). [8]
    • Los analgésicos que tienen efectos antiinflamatorios (como el ibuprofeno) son más eficaces que los que no los tienen (como el paracetamol).
  4. 4 Alterna las compresas calientes y frías. Aunque las compresas calientes estimulan la producción de leche materna, las frías ayudan a aliviar el dolor durante la lactancia al disminuir la producción de leche. Además, las compresas frías adormecen temporalmente el dolor. [9]
    • El calor húmedo (de en un paño caliente) es más eficaz que el calor seco (de una almohadilla térmica, por ejemplo).
    • Puedes elaborar una compresa fría a partir de cubitos de hielo triturados en una bolsa de plástico y una toalla fina y suave para proteger tu piel. Además, puedes utilizar una bolsa de frutas o vegetales congelados. Sujeta la compresa congelada contra tu seno hasta que se descongele (durante aproximadamente 10 o 15 minutos).
  5. 5 Toma duchas o baños calientes con frecuencia durante el día. Masajea el seno afectado mientras te duchas con agua caliente. El calor del agua aumenta la circulación y estimula la curación, mientras que el masaje ayuda a destapar los conductos mamarios. [10]
    • Dirige el agua de la ducha hacia el seno afectado.
    • Configura la temperatura del agua hasta que se encuentre lo más caliente que puedas tolerar.
    • Debes remojar tus senos con sales de baño Epsom para acelerar la curación y aliviar el dolor. [11]
  6. 6 Masajea el seno antes de amamantar a tu bebé. De esta manera, aumentarás la circulación y estimularás el reflejo de bajada de leche (lo que permite que la leche fluya libremente). Asegúrate de masajear suavemente. Si manipulas bruscamente tus senos, puedes empeorar la inflamación. [12]
    • Utiliza dos de tus dedos para encontrar el área de tu seno que más te duela. A partir de este punto, debes frotar suavemente realizando un movimiento circular. Primero debes mover tus dedos hacia la derecha; luego, hacia la izquierda. Repite este procedimiento con regularidad durante el día y desde ángulos diferentes.
    • El masaje ayuda a drenar la leche que se acumula y que obstruye los conductos.
  7. 7 Amamanta a tu bebé con frecuencia. Trata de realizar esta operación por lo menos cada 2 horas. Debes vaciar el seno para acelerar aún más la recuperación. Además, un seno lleno produce más dolor, por lo que la lactancia ofrece un alivio natural. [13]
    • Despierta a tu bebé durante la noche y las siestas largas para aumentar sus sesiones de lactancia.
    • Evita darle el biberón. Aunque el bebé se resista a mamar, debes seguir intentando con regularidad. No te desanimes si tu bebé no quiere lactar. Debes ceñirte a esta recomendación y continuar ofreciéndole tu seno a menudo.
  8. 8 Experimenta con varias posiciones para amamantar a tu bebé. De esta manera, ejercerás presión sobre varios conductos mamarios. Puedes incorporar almohadas durante las sesiones de lactancia para que obtengas una mayor comodidad y alivio del dolor. [14]
    • Te recomendamos que te coloques por encima de tu bebé sobre tus manos y rodillas. Deja que tus senos cuelguen libremente desde tu caja torácica. Inclina tus senos sobre la boca de tu bebé hasta que se prenda de uno. [15]
    • Si estás en público, puedes probar una versión modificada. Coloca a tu bebé sobre tu regazo e inclínate un poco para que tus senos cuelguen. Esta posición drena los conductos de manera más eficiente que cualquier otra.
  1. 1 Coloca rebanadas de papa cruda sobre tu seno dentro de las 24 horas en las que se presenten los primeros síntomas. Bridget Lynch, partera registrada en la Comunidad de Parteras de Toronto (Community Midwives of Toronto), recomienda este tratamiento para reducir el dolor, la inflamación y el enrojecimiento asociado con la mastitis. [16]
    • Rebana 6 u 8 papas crudas de manera longitudinal y colócalas en un recipiente con agua fría durante 15 o 20 minutos. Retira unas cuantas rebanadas del agua y colócalas sobre el seno afectado.
    • Deja que reposen sobre el seno durante 15 o 20 minutos. Luego, retíralas y deséchelas. Repite este procedimiento utilizando rodajas nuevas.
    • Continúa el procedimiento durante 1 hora hasta que logres un total de 3 aplicaciones. Descansa durante 30 minutos. Luego, repite el procedimiento.
  2. 2 Coloca unas cuantas hojas de repollo crudas y heladas en la copa de tu sostén. Estas hojas tienen propiedades antiinflamatorias. Los herboristas recomiendan esta práctica como un remedio natural para aliviar la inflamación y descargar la infección del conducto lácteo. [17]
    • Vuelve a colocar las hojas a cada hora.
    • Algunas madres manifiestan que su producción de leche ha reducido al utilizar este método. Si el ritmo de la leche desacelera, debes dejar de utilizar este tratamiento.
  3. 3 Consume 1 diente de ajo crudo al día. Los herboristas consideran que el ajo crudo es uno de los antibióticos más fuertes de la naturaleza. Debes pelarlo antes de comértelo. Luego, puedes beber un vaso con agua fresca para ayudar a atenuar el sabor picante. [18]
    • Si lo prefieres, puedes picar el ajo y combinarlo con mantequilla. Unta la mezcla sobre un pan fresco o una verdura al vapor. El objetivo de esto es volver el ajo más apetecible. No debes preocuparte, ya que aún conservará sus propiedades antibióticas.
    • Presta atención a la reacción que el consumo de ajo puede producir en tu bebé. Es probable que no le guste el aroma o el sabor que se agrega a tu leche. Además, debes observar si el ajo parece causarle molestias en el estómago. Si es así, debes descontinuar su uso.
  4. 4 Toma tintura de raíz de equinácea. La equinácea estimula el sistema inmunológico y ayuda al cuerpo a combatir la infección. La dosis recomendada es una gota de tintura por cada kilo (2 libras) de tu peso corporal. [19]
    • Debes disolverla en agua o colocarla directamente sobre tu lengua.
    • Te recomendamos que utilices dosis de 3 a 5 aplicaciones por día. Sin embargo, algunos herboristas sugieren un máximo de 12 aplicaciones por día.
  1. 1 Conserva una dieta saludable e antiinflamatoria. Evita consumir azúcar y alimentos refinados. Incluye muchas frutas, verduras frescas y granos enteros (como el arroz integral y el trigo bulgur) en tu dieta. [20]
    • Opta por las proteínas magras (como el pollo y el pescado).
    • Incluye varias especias (como el jengibre, el curry y la cúrcuma). Estas especias tienen propiedades antiinflamatorias que ayudan a aliviar el dolor.
  2. 2 Incluye una buena fuente de omega 3 en tu dieta. Los ácidos grasos omega 3 tienen propiedades antiinflamatorias y además contribuyen al buen desarrollo cerebral del recién nacido. [21]
    • Los peces de agua fría (como el salmón o el bacalao) son excelentes fuentes de omega 3. Además, puedes tomar suplementos de aceite de pescado.
    • La linaza, las nueces, el aguacate y otros frutos secos (y saludables para el corazón) también constituyen buenas fuentes de omega 3.
  3. 3 Descansa lo suficiente. De esta manera, impulsarás el poder de tu cuerpo para combatir la infección. Debes pedir ayuda a otras personas si te es difícil encontrar tiempo para descansar más. [22]
    • Descansa en la cama con tu bebé. De esta manera, estimulas la lactancia frecuente (lo que contribuye al alivio del dolor). Además, este procedimiento puede servirte para formar un vínculo con tu bebé.
    • Trata de dormir boca arriba y no sobre tu estómago para evitar presionar tus senos. Puedes dormir de costado, siempre y cuando no tiendas a rodar demasiado, ya que esto puede estrechar tus senos.
    • Debes sacarte el sostén antes de irte a la cama. Te recomendamos que no utilices sostén por un tiempo.
  4. 4 No utilices ropa muy ajustada para evitar comprimir el seno. Debes utilizar ropa holgada y cómoda. Evita las camisetas o blusas demasiado ceñidas o cualquier prenda que estreche tus senos. [23]
    • Si tienes que utilizar sostén, utiliza uno de soporte. No te recomendamos los sostenes con varillas.
    • Si utilizas un traje de baño, debes escoger uno que no sea demasiado ajustado.
    • Evita las prendas que froten o irriten tus pezones.
  5. 5 Bebe más agua. Debes consumir mucho líquido para ayudar a eliminar las toxinas de tu cuerpo y acelerar la curación.
    • El agua ayuda a enfriar la temperatura del cuerpo y proporciona comodidad.
    • Además, puedes utilizarla para diluir los jugos de las frutas y las verduras. [24]
  1. 1 Infórmate sobre las técnicas para el cuidado de los senos durante la lactancia. Si es necesario, consulta con tu médico o localiza a un especialista en lactancia. [25]
    • No utilices jabón para limpiar tus pezones, ya que el jabón tiende a secarlos. Tan solo debes utilizar agua.
    • Utiliza un detergente suave y sin aroma para lavar tus sostenes y ropa interior.
    • Cuando termines de amamantar, extrae una pequeña cantidad de leche y frótala sobre el pezón. De esta manera, ayudarás a hidratar y limpiar el pezón mejor que con una crema para senos.
    • Si necesitas utilizar esta crema (debido a que presentas pezones agrietados y secos), debes utilizar lanolina.
  2. 2 Explora algunas páginas educativas en Internet sobre el embarazo y el cuidado infantil. Estas páginas cuentan con secciones dirigidas a las madres lactantes y las enfermedades que pueden acompañar a la lactancia (incluyendo la mastitis). Recopila toda la información que necesites a partir de estas fuentes. [26]
    • La Liga de la Leche Internacional proporciona capacitaciones, apoyo y estímulo a las madres lactantes de todo el mundo.
    • Busca un nuevo grupo de madres en tu localidad. Si no logras encontrar un grupo local, puedes buscarlo en Internet. Muchas madres encuentran apoyo y estímulo a través de grupos afines.
    • Recuerda que la mastitis es una enfermedad común entre las madres lactantes, por lo que no debes sentir que estás sola.
  3. 3 Identifica las enfermedades que pueden conducir a la mastitis. Aunque a veces la mastitis puede desarrollarse en ausencia de alguna de las siguientes enfermedades, es mejor que elimines los factores de riesgo para disminuir la probabilidad de desarrollarla (además de aliviar esta afección con mayor rapidez). [27]
    • Si presentas pezones agrietados o sangrantes, ciertas bacterias pueden ingresen al seno. Esto puede ocurrir cuando el bebé no logra prenderse adecuadamente.
    • Si omites las sesiones de lactancia (o tardas más de lo habitual en amamantar a tu bebé), puedes provocar una congestión mamaria. Si esto se produce, los conductos lácteos pueden obstruirse (lo que aumenta aún más el riesgo de desarrollar mastitis).
    • El estrés, la mala alimentación y la falta de sueño pueden reducir la capacidad del cuerpo para combatir las infecciones.
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¿Cómo aliviar el dolor durante la lactancia?

Descargar el PDF Descargar el PDF La mastitis es una inflamación del seno que puede ocurrir cuando se obstruye un conducto lácteo o se desarrolla una infección mamaria. Esta afección puede volverse muy dolorosa, especialmente si se deja sin tratamiento durante un largo periodo. Durante el tratamiento, el objetivo principal es aliviar el dolor.

  1. 1 Reconoce los síntomas. Estos incluyen dolor y un bulto o hinchazón en el seno. Aunque la mastitis puede desarrollarse en cualquier momento durante el periodo de lactancia, es más común que se produzca durante el primer mes. Si los síntomas no muestran una mejora luego de unos cuantos días, debes consultar con tu médico para que te recomiende un tratamiento. [1]
    • Si presentas una molestia o enrojecimiento, esto es señal de un problema potencial.
    • Una sensación de hormigueo en el pezón al inicio de una sesión de lactancia que se vuelve dolorosa a medida que el bebé succiona puede ser el principio de una mastitis.
  2. 2 Verifica tus senos para detectar algún bulto, hinchazón o áreas calientes. Si notas alguna de estas características, debes tomar precauciones especiales para asegurarte de recibir la atención adecuada. [2]
    • La mastitis suele desarrollarse durante las primeras cuatro semanas de lactancia, aunque puede ocurrir en cualquier momento durante este periodo.
    • Continúa controlando tus síntomas. Si no observas mejoras en unos cuantos días o los síntomas empeoran, debes ponerte en contacto con tu médico de inmediato.
  3. 3 Fíjate si presentas un malestar general. Los síntomas de la mastitis se asemejan a los de la gripe. Si te sientes inusualmente cansada y adolorida, experimentas escalofríos, tienes dolores de cabeza o presentas fiebres, es probable que tengas una infección. [3]
    • Si presentas estrés, fatiga y eres madre primeriza, tus posibilidades de desarrollar una mastitis aumentan.
    • Recuerda que la mastitis es una enfermedad. Por lo tanto, debes descansar lo suficiente y mantenerte bien hidratada. De esta manera, ayudarás a que tu sistema inmunológico se reponga.
  4. 4 Busca la ayuda de un profesional médico para que determine si necesitas tomar antibióticos. Si tu mastitis mejora luego de unos cuantos días, es probable que no requieras antibióticos. Sin embargo, si los síntomas empeoran, debes buscar un tratamiento de inmediato. Existen algunos antibióticos que se consideran seguros para tomarlos durante la lactancia. [4]
    • Continúa tomando todos tus medicamentos, incluso si ya te sientes mejor. Si descontinúas el uso de los antibióticos antes de que la infección se cure por completo, la mastitis puede volver a desarrollarse.
    • Si no te sientes mejor luego de 2 o 3 días de haber empezado el tratamiento con antibióticos, debes ponerte en contacto con tu médico.
  1. 1 Amamanta a tu bebé tan seguido como puedas pero con bastante cuidado. Si tu seno se encuentra lleno de leche, el dolor de la mastitis aumentará. Por lo tanto, debes drenar el seno para ayudar a reducir el dolor. El dolor disminuirá si tus pechos se encuentran lo más vacíos posible. Si te resulta muy doloroso amamantar a tu bebé, debes utilizar un extractor de leche. [5]
    • Comienza a amamantar con el seno adolorido. Si esta acción te resultar demasiado dolorosa, debes comenzar con el otro seno. Una vez que tu leche comience a fluir bien, debes cambiar al seno afectado hasta que lo sientas suave.
    • Si tu bebé no logra acabarse la leche del seno durante la lactancia, debes extraerla hasta que el seno se vacíe por completo.
    • Tu bebé puede mostrarse renuente a succionar el seno afectado. Esto no ocurre porque exista una diferencia en cuanto a la leche, sino que tu bebé sentirá distinta la textura del seno. Extrae un poco de leche del pezón para estimular la lactancia.
  2. 2 Utiliza compresas calientes para reducir la inflamación y aliviar el dolor. Aplícalas sobre el seno afectado durante 15 minutos antes de comenzar la sesión de lactancia. De esta manera, ayudarás a reducir la inflamación y harás que la leche fluya más libremente. [6]
    • Utiliza toallas calientes que se hayan secado recientemente en la secadora para aplicar calor.
    • Además, puedes utilizar paños calientes y húmedos.
    • Debes repetir este proceso por lo menos 3 veces al día.
  3. 3 Toma analgésicos para tratar la fiebre y el dolor. El acetaminofeno (paracetamol) o el ibuprofeno sirven para aliviar el dolor sin ocasionar complicaciones a tu bebé. Debes buscar aliviar el dolor durante la mastitis para acelerar la curación. [7]
    • No te recomendamos que utilices aspirina debido a que tiene propiedades adelgazantes de la sangre que pueden afectar negativamente a tu bebé. La aspirina puede hacer que tu bebé contraiga el síndrome de Reye (una enfermedad rara pero grave). [8]
    • Los analgésicos que tienen efectos antiinflamatorios (como el ibuprofeno) son más eficaces que los que no los tienen (como el paracetamol).
  4. 4 Alterna las compresas calientes y frías. Aunque las compresas calientes estimulan la producción de leche materna, las frías ayudan a aliviar el dolor durante la lactancia al disminuir la producción de leche. Además, las compresas frías adormecen temporalmente el dolor. [9]
    • El calor húmedo (de en un paño caliente) es más eficaz que el calor seco (de una almohadilla térmica, por ejemplo).
    • Puedes elaborar una compresa fría a partir de cubitos de hielo triturados en una bolsa de plástico y una toalla fina y suave para proteger tu piel. Además, puedes utilizar una bolsa de frutas o vegetales congelados. Sujeta la compresa congelada contra tu seno hasta que se descongele (durante aproximadamente 10 o 15 minutos).
  5. 5 Toma duchas o baños calientes con frecuencia durante el día. Masajea el seno afectado mientras te duchas con agua caliente. El calor del agua aumenta la circulación y estimula la curación, mientras que el masaje ayuda a destapar los conductos mamarios. [10]
    • Dirige el agua de la ducha hacia el seno afectado.
    • Configura la temperatura del agua hasta que se encuentre lo más caliente que puedas tolerar.
    • Debes remojar tus senos con sales de baño Epsom para acelerar la curación y aliviar el dolor. [11]
  6. 6 Masajea el seno antes de amamantar a tu bebé. De esta manera, aumentarás la circulación y estimularás el reflejo de bajada de leche (lo que permite que la leche fluya libremente). Asegúrate de masajear suavemente. Si manipulas bruscamente tus senos, puedes empeorar la inflamación. [12]
    • Utiliza dos de tus dedos para encontrar el área de tu seno que más te duela. A partir de este punto, debes frotar suavemente realizando un movimiento circular. Primero debes mover tus dedos hacia la derecha; luego, hacia la izquierda. Repite este procedimiento con regularidad durante el día y desde ángulos diferentes.
    • El masaje ayuda a drenar la leche que se acumula y que obstruye los conductos.
  7. 7 Amamanta a tu bebé con frecuencia. Trata de realizar esta operación por lo menos cada 2 horas. Debes vaciar el seno para acelerar aún más la recuperación. Además, un seno lleno produce más dolor, por lo que la lactancia ofrece un alivio natural. [13]
    • Despierta a tu bebé durante la noche y las siestas largas para aumentar sus sesiones de lactancia.
    • Evita darle el biberón. Aunque el bebé se resista a mamar, debes seguir intentando con regularidad. No te desanimes si tu bebé no quiere lactar. Debes ceñirte a esta recomendación y continuar ofreciéndole tu seno a menudo.
  8. 8 Experimenta con varias posiciones para amamantar a tu bebé. De esta manera, ejercerás presión sobre varios conductos mamarios. Puedes incorporar almohadas durante las sesiones de lactancia para que obtengas una mayor comodidad y alivio del dolor. [14]
    • Te recomendamos que te coloques por encima de tu bebé sobre tus manos y rodillas. Deja que tus senos cuelguen libremente desde tu caja torácica. Inclina tus senos sobre la boca de tu bebé hasta que se prenda de uno. [15]
    • Si estás en público, puedes probar una versión modificada. Coloca a tu bebé sobre tu regazo e inclínate un poco para que tus senos cuelguen. Esta posición drena los conductos de manera más eficiente que cualquier otra.
  1. 1 Coloca rebanadas de papa cruda sobre tu seno dentro de las 24 horas en las que se presenten los primeros síntomas. Bridget Lynch, partera registrada en la Comunidad de Parteras de Toronto (Community Midwives of Toronto), recomienda este tratamiento para reducir el dolor, la inflamación y el enrojecimiento asociado con la mastitis. [16]
    • Rebana 6 u 8 papas crudas de manera longitudinal y colócalas en un recipiente con agua fría durante 15 o 20 minutos. Retira unas cuantas rebanadas del agua y colócalas sobre el seno afectado.
    • Deja que reposen sobre el seno durante 15 o 20 minutos. Luego, retíralas y deséchelas. Repite este procedimiento utilizando rodajas nuevas.
    • Continúa el procedimiento durante 1 hora hasta que logres un total de 3 aplicaciones. Descansa durante 30 minutos. Luego, repite el procedimiento.
  2. 2 Coloca unas cuantas hojas de repollo crudas y heladas en la copa de tu sostén. Estas hojas tienen propiedades antiinflamatorias. Los herboristas recomiendan esta práctica como un remedio natural para aliviar la inflamación y descargar la infección del conducto lácteo. [17]
    • Vuelve a colocar las hojas a cada hora.
    • Algunas madres manifiestan que su producción de leche ha reducido al utilizar este método. Si el ritmo de la leche desacelera, debes dejar de utilizar este tratamiento.
  3. 3 Consume 1 diente de ajo crudo al día. Los herboristas consideran que el ajo crudo es uno de los antibióticos más fuertes de la naturaleza. Debes pelarlo antes de comértelo. Luego, puedes beber un vaso con agua fresca para ayudar a atenuar el sabor picante. [18]
    • Si lo prefieres, puedes picar el ajo y combinarlo con mantequilla. Unta la mezcla sobre un pan fresco o una verdura al vapor. El objetivo de esto es volver el ajo más apetecible. No debes preocuparte, ya que aún conservará sus propiedades antibióticas.
    • Presta atención a la reacción que el consumo de ajo puede producir en tu bebé. Es probable que no le guste el aroma o el sabor que se agrega a tu leche. Además, debes observar si el ajo parece causarle molestias en el estómago. Si es así, debes descontinuar su uso.
  4. 4 Toma tintura de raíz de equinácea. La equinácea estimula el sistema inmunológico y ayuda al cuerpo a combatir la infección. La dosis recomendada es una gota de tintura por cada kilo (2 libras) de tu peso corporal. [19]
    • Debes disolverla en agua o colocarla directamente sobre tu lengua.
    • Te recomendamos que utilices dosis de 3 a 5 aplicaciones por día. Sin embargo, algunos herboristas sugieren un máximo de 12 aplicaciones por día.
  1. 1 Conserva una dieta saludable e antiinflamatoria. Evita consumir azúcar y alimentos refinados. Incluye muchas frutas, verduras frescas y granos enteros (como el arroz integral y el trigo bulgur) en tu dieta. [20]
    • Opta por las proteínas magras (como el pollo y el pescado).
    • Incluye varias especias (como el jengibre, el curry y la cúrcuma). Estas especias tienen propiedades antiinflamatorias que ayudan a aliviar el dolor.
  2. 2 Incluye una buena fuente de omega 3 en tu dieta. Los ácidos grasos omega 3 tienen propiedades antiinflamatorias y además contribuyen al buen desarrollo cerebral del recién nacido. [21]
    • Los peces de agua fría (como el salmón o el bacalao) son excelentes fuentes de omega 3. Además, puedes tomar suplementos de aceite de pescado.
    • La linaza, las nueces, el aguacate y otros frutos secos (y saludables para el corazón) también constituyen buenas fuentes de omega 3.
  3. 3 Descansa lo suficiente. De esta manera, impulsarás el poder de tu cuerpo para combatir la infección. Debes pedir ayuda a otras personas si te es difícil encontrar tiempo para descansar más. [22]
    • Descansa en la cama con tu bebé. De esta manera, estimulas la lactancia frecuente (lo que contribuye al alivio del dolor). Además, este procedimiento puede servirte para formar un vínculo con tu bebé.
    • Trata de dormir boca arriba y no sobre tu estómago para evitar presionar tus senos. Puedes dormir de costado, siempre y cuando no tiendas a rodar demasiado, ya que esto puede estrechar tus senos.
    • Debes sacarte el sostén antes de irte a la cama. Te recomendamos que no utilices sostén por un tiempo.
  4. 4 No utilices ropa muy ajustada para evitar comprimir el seno. Debes utilizar ropa holgada y cómoda. Evita las camisetas o blusas demasiado ceñidas o cualquier prenda que estreche tus senos. [23]
    • Si tienes que utilizar sostén, utiliza uno de soporte. No te recomendamos los sostenes con varillas.
    • Si utilizas un traje de baño, debes escoger uno que no sea demasiado ajustado.
    • Evita las prendas que froten o irriten tus pezones.
  5. 5 Bebe más agua. Debes consumir mucho líquido para ayudar a eliminar las toxinas de tu cuerpo y acelerar la curación.
    • El agua ayuda a enfriar la temperatura del cuerpo y proporciona comodidad.
    • Además, puedes utilizarla para diluir los jugos de las frutas y las verduras. [24]
  1. 1 Infórmate sobre las técnicas para el cuidado de los senos durante la lactancia. Si es necesario, consulta con tu médico o localiza a un especialista en lactancia. [25]
    • No utilices jabón para limpiar tus pezones, ya que el jabón tiende a secarlos. Tan solo debes utilizar agua.
    • Utiliza un detergente suave y sin aroma para lavar tus sostenes y ropa interior.
    • Cuando termines de amamantar, extrae una pequeña cantidad de leche y frótala sobre el pezón. De esta manera, ayudarás a hidratar y limpiar el pezón mejor que con una crema para senos.
    • Si necesitas utilizar esta crema (debido a que presentas pezones agrietados y secos), debes utilizar lanolina.
  2. 2 Explora algunas páginas educativas en Internet sobre el embarazo y el cuidado infantil. Estas páginas cuentan con secciones dirigidas a las madres lactantes y las enfermedades que pueden acompañar a la lactancia (incluyendo la mastitis). Recopila toda la información que necesites a partir de estas fuentes. [26]
    • La Liga de la Leche Internacional proporciona capacitaciones, apoyo y estímulo a las madres lactantes de todo el mundo.
    • Busca un nuevo grupo de madres en tu localidad. Si no logras encontrar un grupo local, puedes buscarlo en Internet. Muchas madres encuentran apoyo y estímulo a través de grupos afines.
    • Recuerda que la mastitis es una enfermedad común entre las madres lactantes, por lo que no debes sentir que estás sola.
  3. 3 Identifica las enfermedades que pueden conducir a la mastitis. Aunque a veces la mastitis puede desarrollarse en ausencia de alguna de las siguientes enfermedades, es mejor que elimines los factores de riesgo para disminuir la probabilidad de desarrollarla (además de aliviar esta afección con mayor rapidez). [27]
    • Si presentas pezones agrietados o sangrantes, ciertas bacterias pueden ingresen al seno. Esto puede ocurrir cuando el bebé no logra prenderse adecuadamente.
    • Si omites las sesiones de lactancia (o tardas más de lo habitual en amamantar a tu bebé), puedes provocar una congestión mamaria. Si esto se produce, los conductos lácteos pueden obstruirse (lo que aumenta aún más el riesgo de desarrollar mastitis).
    • El estrés, la mala alimentación y la falta de sueño pueden reducir la capacidad del cuerpo para combatir las infecciones.
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¿Qué es la inflamación o ingurgitación de los senos durante la lactancia?

¿Qué es la inflamación o ingurgitación de los senos durante la lactancia? – Tener los senos inflamados, hinchados y adoloridos (también conocido ingurgitación o congestión mamaria) significa que tus pechos están demasiado llenos de leche. Aunque es un proceso natural, si ocurre a un nivel exagerado, podría transformarse en un problema serio.

Entre el segundo y quinto día de haber dado a luz, puede que tus pechos se pongan más grandes, pesados y con algo de sensibilidad debido a la producción de leche materna. Algo de la rigidez que se siente viene de la sangre y los líquidos linfáticos adicionales que están presentes en los tejidos mamarios.

Esta sensación normalmente se reduce en las dos semanas siguientes al nacimiento, y tus pechos deberían sentirse más suaves, incluso cuando tengas una buena producción de leche materna. Pero si tus pechos están duros, hinchados, sensibles al toque, pulsantes, calientes o dolorosamente llenos, es probable que estén inflamados.

Tus pezones podrían aplanarse y, si la hinchazón es muy fuerte, tus pechos podrían estar tan llenos que hasta te brille la piel. La hinchazón podría extenderse hacia las axilas y podrías tener sensibilidad o hinchazón en los nódulos linfáticos debajo de las axilas.

Quizás hasta tengas un poco de fiebre. Este tipo de hinchazón puede dificultar un poco la lactancia. Si tienes la aureola (el área circular que rodea tu pezón) dura, le será difícil a tu bebé prenderse de tu pecho de forma eficaz, y esto podría ocasionarte dolor de pezones y poca producción de leche materna (la producción de leche se ajusta a la demanda).