Como Calmar El Dolor De Huesos En Ancianos?

Como Calmar El Dolor De Huesos En Ancianos

Tratamiento de las enfermedades de las articulaciones – El tratamiento de las enfermedades articulares depende del tipo de dolencia y la fase en que se encuentre la enfermedad. En un primer momento suele aplicarse un tratamiento conservador a base de medicamentos para el dolor de huesos y articulaciones, aplicación de calor y fisioterapia.

El tratamiento farmacológico consiste en  antiinflamatorios  no esteroideos. En los casos más graves pueden aplicarse opioides para la reducción del dolor. En determinadas ocasiones se utiliza  ácido hialurónico  para reducir la pérdida del cartílago.

Y para casos de derrames articulares, estos se punzan o se tratan con  cortisona,  inyectándola directamente sobre la articulación afectada para reducir la inflamación. Además de la medicación es muy importante  realizar ejercicios de fisioterapia  que contribuyen a reducir el dolor, contrarrestan la pérdida de la función muscular y ayudan a mantener el movimiento de la articulación afectada.

¿Qué puede tomar un adulto mayor para el dolor?

¿Qué medicamentos sirven para tratar el dolor? –

  • Acetaminofén alivia el dolor y baja la fiebre. Está disponible sin receta médica. Pregunte la cantidad y la frecuencia con que debe tomarlos. Siga las indicaciones. Lea las etiquetas de todos los demás medicamentos que esté usando para saber si también contienen acetaminofén, o pregunte a su médico o farmacéutico.
  • AINE como el ibuprofeno, ayudan a disminuir la inflamación, el dolor y la fiebre. Este medicamento está disponible con o sin una receta médica. Los AINE pueden causar sangrado estomacal o problemas renales en ciertas personas. Si usted toma un medicamento anticoagulante, siempre pregúntele a su médico si los AINE son seguros para usted.
  • Los analgésicos recetados llamados narcóticos u opiáceos pueden administrarse para ciertos tipos de dolor crónico. Pregunte al médico cómo debe tomar este medicamento de forma segura.
  • Los esteroides disminuyen la inflamación que causa el dolor.
  • Los anestésicos se pueden administrar con una inyección en o alrededor de un nervio para bloquear signos de dolor de los nervios.
  • Los medicamentos contra la ansiedad disminuyen la ansiedad. Altos niveles de ansiedad hacen que el dolor sea más difícil de manejar.
  • Antidepresivos se pueden usar para disminuir o prevenir síntomas de depresión o ansiedad. Estos también pueden ser utilizados para tratar el dolor de los nervios.

¿Qué hacer para aliviar el dolor de huesos?

¿Cómo aliviar el dolor de piernas en un adulto mayor?

Para la recuperación de esta afección, lo más común es seguir un tratamiento conservador enfocado en aliviar los síntomas, sobre todo, analgésicos y/o relajantes musculares, descanso para evitar movimientos que empeoren el dolor y fisioterapia.

¿Qué pastillas son buenas para el dolor de huesos?

¿Cómo se trata y controla el dolor articular? – Cuando sea posible, su equipo de atención médica tratará la afección que está causando el dolor articular. Las posibles opciones de tratamiento incluyen la siguiente información. A menudo, el dolor articular se puede aliviar con medicamentos. Algunos de los medicamentos que su equipo de atención médica puede sugerir o prescribir incluyen:

  • Analgésicos, incluidos paracetamol (como Tylenol) y medicamentos antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como ibuprofeno (como Advil y Motrin), naproxeno (como Aleve y Naprosyn) y celecoxib (Celebrex).
  • Corticoesteroides, que reducen la inflamación y la hinchazón.
  • Ciertos anticonvulsivos y antidepresivos que pueden bloquear las señales de dolor.
  • Antibióticos, si se trata de una infección articular.

Su equipo de atención médica también puede recomendarle métodos de autocuidado y apoyo para tratar el dolor articular. Puede decidir hacer algunos de estos métodos además de la medicación o en lugar de la medicación para el dolor articular leve. Puede aplicar algunos de estos métodos usted mismo. Otros, requieren que trabaje con un especialista certificado o con licencia.

  1. Hable con el equipo de atención médica antes de intentar aplicar estos métodos;
  2. Algunos métodos de autocuidado y apoyo que puede utilizar para tratar el dolor articular son: Fisioterapia;
  3. Un fisioterapeuta puede ayudar a restablecer la función de una articulación y enseñarle a aliviar el dolor con ejercicios simples o dispositivos de asistencia;

Acupuntura. Algunos estudios demuestran que la acupuntura (en inglés) puede aliviar el dolor articular relacionado con la terapia con inhibidores de aromatasa. La acupuntura supone colocar pequeñas agujas en puntos específicos del cuerpo. Haga ejercicio. Se ha demostrado que los ejercicios suaves y de elongación pueden reducir el dolor articular.

  1. El ejercicio también puede ayudarlo a controlar el peso para que haya menos presión en las articulaciones;
  2. Además, puede fortalecer los huesos y los músculos que rodean las articulaciones, y aumentar la flexibilidad articular;

Calor y frío. Las compresas calientes o frías, las almohadillas térmicas o las bolsas de frío pueden ayudar a reducir las molestias del dolor articular. Hable con un proveedor de atención médica sobre cuánto tiempo y con qué frecuencia aplicar el calor o el frío.

  • Masajes;
  • Un masajista que tenga experiencia trabajando con personas con cáncer puede hacer un masaje terapéutico suave que puede ayudar a aliviar el dolor articular;
  • Usted o su cuidador también pueden realizar técnicas de masaje sencillas en su hogar;

Lleve un registro de los resultados de las técnicas que usa para determinar cuáles controlan mejor el dolor articular. Puede usar una tabla como la que se encuentra en el folleto ASCO Answers : Manejo del dolor relacionado con el cáncer para hacer un seguimiento del dolor.

¿Cuando un adulto mayor le duele todo el cuerpo?

El dolor crónico o de larga duración es más frecuente según aumenta la edad, entre otras razones porque puede estar asociado enfermedades crónicas cuya prevalencia es mayor en las personas mayores, como es el caso de la artrosis, algunas enfermedades cardiovasculares, neuropatías, etc.

Sin embargo, también puede estar asociado a alteraciones del sueño, pérdida parcial o total de la movilidad e incluso a problemas psicológicos que llevan al anciano a reclamar atención mediante manifestaciones de dolor.

Finalmente, la percepción dolora puede verse incrementada ante la existencia de un cuadro de ansiedad o una depresión. Atendiendo a la causa que lo origina, pueden distinguirse diferentes tipos de dolor crónico:

  • Nociceptivo: cuando afecta a la piel, al sistema musculoesquelético o el tejido conectivo se lo denomina somático (artritis, lesiones de la columna vertebral, isquemias como las arterioesclerosis, úlceras cutáneas, etc. Asimismo, recibe la calificación de visceral aquel dolor que aparece en procesos inflamatorios, hemorragias, espasmos musculares, etc.
  • Neuropático: se produce cuando se dañan los nervios. Es agudo y puede estar causado por diferentes causas, que abarcan desde una neuropatía diabética, neuralgia postherpética, un accidente cerebrovascular, una estenosis espinal, etc.
  • Mixto: tiene componentes de dolor nociceptivo y neuropático, como ocurre con determinadas enfermedades vasculares o cefaleas crónicas.
  • Psicológico: puede ser una manera de captar la atención o en casos de depresión no diagnosticada, maltrato, aislamiento social, deterioro cognitivo, etc.

Los cambios que el envejecimiento produce en el organismo humano (tejidos, órganos, sistema nervioso, etc. ) favorecen, por tanto el dolor crónico. Pero también lo condiciona el hecho de que las personas mayores vivan en un entorno familiar inestable, que hayan sido institucionalizados o que sufran algún trastorno psicológico. Asimismo, la polimedicación y los cambios que el envejecimiento del organismo genera en la metabolización de los fármacos pueden modificar tanto la percepción del dolor como su duración y respuesta a los diferentes tratamientos.

  1. Otro aspecto importante es la dificultad que en ocasiones reviste para el médico la identificación y la valoración del dolor crónico de una persona mayor;
  2. Es importante que sea ésta y no los familiares los que expliquen cómo y cuando se manifiesta y también hay que atender a las reacciones que éste produce en el paciente (gemidos, cambios de la expresión facial, dónde coloca las manos cuando dice tener dolor, etc;

) CONDICIONES DE USO DEL SERVICIO La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares.

¿Qué medicamentos no pueden tomar los ancianos?

Personas con alto riesgo son las que tienen más de 75 años de edad, personas tomando esteroides orales, y personas tomando medicinas para diluir la sangre como apixaban (Eliquis), aspirina, clopidogrel (Plavix), dabigatran (Pradaxa), edoxaban (Savaysa), rivaroxaban (Xarelto), o warfarina (Coumadin).

¿Qué remedio casero es bueno para el dolor de cuerpo?

¿Qué pasa cuando te duelen todos los huesos?

Es una dolencia u otra molestia en uno o más huesos. El dolor óseo es menos común que el dolor articular y el dolor muscular. La fuente de un dolor óseo puede ser clara, como por ejemplo a raíz de una fractura después de un accidente. Otras causas, como el cáncer que se disemina ( hace metástasis ) al hueso pueden ser menos obvias. El dolor óseo puede ocurrir con lesiones o afecciones tales como:

  • Cáncer en los huesos (malignidad primaria)
  • Cáncer que se ha diseminado a los huesos (malignidad metastásica)
  • Interrupción del suministro sanguíneo (como en la anemia drepanocítica )
  • Hueso infectado ( osteomielitis )
  • Infección
  • Lesión (traumatismo)
  • Leucemia
  • Pérdida de mineralización ( osteoporosis )
  • Sobrecarga
  • Fractura infantil (tipo de fractura por tensión que ocurre en niños que están aprendiendo a caminar)

Acuda al médico si tiene dolor óseo y no sabe por qué está ocurriendo. Tome en serio cualquier dolor o sensibilidad en los huesos. Consulte con su proveedor de atención médica si tiene algún dolor inexplicable en los huesos. Su proveedor de atención médica le hará preguntas acerca de su historia clínica y llevará a cabo un examen físico. Las preguntas que le puede hacer incluyen:

  • ¿Dónde se localiza el dolor?
  • ¿Cuánto tiempo lleva sintiendo el dolor y cuándo comenzó?
  • ¿Está empeorando el dolor?
  • ¿Tiene algún otro síntoma?

Le pueden practicar los siguientes exámenes:

  • Exámenes de sangre (tales como CSC , fórmula leucocitaria )
  • Radiografía del hueso , incluso una gammagrafía ósea
  • Tomografía computarizada o resonancia magnética
  • Estudios de los niveles hormonales
  • Estudios de la función de la hipófisis y de las glándulas suprarrenales
  • Estudios de orina

Según la causa del dolor, su proveedor de atención médica puede prescribir:

  • Antibióticos
  • Antiinflamatorios
  • Hormonas
  • Laxantes (si se presenta estreñimiento durante el reposo prolongado en cama)
  • Analgésicos

Si el dolor está relacionado con el adelgazamiento de los huesos, se puede necesitar tratamiento para la osteoporosis. Dolores en los huesos; Dolor – óseo Jones RL. Malignant tumors of bone, sarcomas, and other soft tissue neoplasms. In: Goldman L, Schafer AI, eds. Goldman-Cecil Medicine. 26th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2020:chap 192. Kim C, Kaar SG. Commonly encountered fractures in sports medicine.

In: Miller MD, Thompson SR. eds. DeLee and Drez’s Orthopaedic Sports Medicine. 5th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2020:chap 10. Weber TJ. Osteoporosis. In: Goldman L, Schafer AI, eds. Goldman-Cecil Medicine. 26th ed.

Philadelphia, PA: Elsevier; 2020:chap 230. Whyte MP. Osteonecrosis, osteosclerosis/hyperostosis, and other disorders of bone. In: Goldman L, Schafer AI, eds. Goldman-Cecil Medicine. 26th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2020:chap 234. Versión en inglés revisada por: Linda J.

Vorvick, MD, Clinical Associate Professor, Department of Family Medicine, UW Medicine, School of Medicine, University of Washington, Seattle, WA. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, Brenda Conaway, Editorial Director, and the A.

Editorial team. Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc..

¿Cuál es la mejor vitamina para los huesos y articulaciones?

Obtener suficiente calcio y vitamina D en la dieta puede ayudar a mantener los huesos fuertes y disminuir el riesgo de desarrollar osteoporosis. Su cuerpo necesita calcio para mantener los huesos densos y fuertes. La densidad ósea baja puede provocar que sus huesos se vuelvan quebradizos y frágiles.

  • Estos huesos débiles pueden fracturarse más fácilmente, incluso sin una lesión evidente;
  • La vitamina D ayuda a su cuerpo a absorber el calcio;
  • Coma alimentos que proporcionan las cantidades adecuadas de calcio, vitamina D y proteínas;

Este tipo de dieta le dará a su cuerpo los pilares fundamentales que necesita para producir y mantener los huesos fuertes. Además de obtener suficiente calcio y vitamina D, usted puede disminuir el riesgo de desarrollar osteoporosis haciendo ejercicios regularmente, y evitando el tabaquismo y la ingesta excesiva de alcohol. Todos los niños entre los 9 y los 18 años deben obtener:

  • 1300 mg de calcio diariamente
  • 600 UI de vitamina D diariamente

Todos los adultos menores de 50 años deben obtener:

  • 1000 mg de calcio diariamente
  • 400 a 800 UI de vitamina D diariamente

Los adultos de 51 años en adelante deben obtener:

  • Mujeres: 1200 mg de calcio diariamente
  • Hombres: 1000 mg de calcio diariamente

Hombres y mujeres: 800 a 1000 UI de vitamina D diariamente. Las personas con deficiencia de vitamina D o que tiene cantidades insuficientes de vitamina D necesitarán cantidades más grandes de suplemento de vitamina D. Demasiado calcio o vitamina D pueden ocasionar problemas como aumentar el riesgo de cálculos en los riñones.

  • El total de calcio no debe exceder 2000 mg diariamente
  • El total de vitamina D no debe exceder 4000 UI diariamente

Como Calmar El Dolor De Huesos En Ancianos La leche y los productos lácteos son las mejores fuentes de calcio. Estos productos contienen una forma de calcio que su cuerpo puede absorber fácilmente. Elija yogures, quesos y suero de leche. Los adultos deben escoger leche descremada o baja en grasa (al 2% o 1%) y otros productos lácteos reducidos en grasa. El hecho de extraer parte de la grasa no disminuye la cantidad de calcio en un producto lácteo.

  • El yogur, la mayoría de los quesos y el suero de la leche vienen en versiones con poca grasa o sin grasa.
  • La vitamina D ayuda al cuerpo a usar el calcio , por lo que frecuentemente se le agrega a la leche.

Si usted consume muy pocos o ningún producto lácteo, puede encontrar el calcio en otros alimentos. Este a menudo se le agrega a algunos jugos de naranja, a la leche de soja (soya), al tofu, a los cereales listos para el consumo y a los panes. Revise las etiquetas de estos alimentos en busca de calcio agregado. Las hortalizas de hoja verde, como el brócoli, la col rizada, la berza común, la mostaza verde, las acelgas y el bok choy (repollo chino) son buenas fuentes de calcio. Otras buenas fuentes alimenticias de calcio son:

  • El salmón y las sardinas que vienen enlatadas con sus huesos (usted se puede comer estos huesos blandos)
  • Las almendras, las nueces de Brasil, las semillas de girasol, la tahina (pasta de ajonjolí o sésamo) y las legumbres secas
  • Melazas cocidas

Otros consejos para verificar que su cuerpo pueda utilizar el calcio en la dieta:

  • Cocine las verduras ricas en calcio en una pequeña cantidad de agua durante el menor tiempo posible. De esta forma, conservarán más calcio.
  • Tenga cuidado con lo que come junto con alimentos ricos en calcio. Ciertas fibras, como el salvado de trigo y los alimentos con ácido oxálico (espinacas y ruibarbo), pueden impedir que su cuerpo absorba el calcio.

Su médico puede recomendarle un suplemento de calcio o vitamina D para cubrir sus necesidades de calcio y vitamina D. Sin embargo, no es claro el balance que existe entre los beneficios y riesgos de estos suplementos. Osteoporosis – calcio; Osteoporosis – baja densidad ósea Brown C. Vitamins, calcium, bone. In: Brown MJ, Sharma P, Mir FA, Bennett PN, eds. Clinical pharmacology.

Las cantidades de calcio se expresan en miligramos (mg) y las de vitamina D se expresan en unidades internacionales (UI). 12th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2019:chap 39. Cosman F, de Beur SJ, LeBoff MS, et al.

Clinician’s guide to prevention and treatment of osteoporosis. Osteoporos Int. 2014;25(10):2359-2381. PMID: 25182228 pubmed. ncbi. nlm. nih. gov/25182228/. National Institutes of Health, Office of Dietary Supplements website. Fact sheet for health professionals: Calcium.

ods. od. nih. gov/factsheets/Calcium-HealthProfessional. Updated March 26, 2020. Accessed July 17, 2020. US Preventive Services Task Force; Grossman DC, Curry SJ, Owens DK, et al. Vitamin D, calcium, or combined supplementation for the primary prevention of fractures in community-dwelling adults: US Preventive Services Task Force recommendation statement.

JAMA. 2018;319(15):1592-1599. PMID: 29677309 pubmed. ncbi. nlm. nih. gov/29677309/. Versión en inglés revisada por: Diane M. Horowitz, MD, Rheumatology and Internal Medicine, Northwell Health, Great Neck, NY. Review provided by VeriMed Healthcare Network. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, Brenda Conaway, Editorial Director, and the A.

¿Qué hacer para recuperar las fuerzas en las piernas?

¿Por qué una persona mayor no puede caminar?

Pérdida ósea, rotura de huesos y osteoporosis No es de extrañar, que los ancianos que dejan de caminar por una rotura ósea no sean conscientes de que han perdido parte de éstos debido a la reabsorción del calcio y el fósforo.

¿Qué medicamentos toman los ancianos?

Introducción Estadísticamente, desde la década de los 60 está habiendo un aumento significativo en el número de ancianos en todo el mundo y el consumo de medicamentos por esta población acompaña esta tendencia (5, 35). Los ancianos forman el grupo etario más medicado en la sociedad y esto se debe principalmente al aumento de la prevalencia de enfermedades crónicas con la edad (43).

  • Diferentes estudios evaluando el uso de medicamentos constataron que, además de la utilización de un gran número de especialidades farmacológicas entre los ancianos (32, 48), hay prevalencia del uso de determinados grupos de medicamentos, como analgésicos, antiinflamatorios y psicotrópicos (39);

Los ancianos llegan a constituir el 50% de los usuarios. Es común encontrar en sus prescripciones dosis e indicaciones inadecuadas, interacciones medicamentosas, asociaciones y redundancias (uso de fármacos pertenecientes a una misma clase terapéutica) y medicamentos sin valor terapéutico.

  • Tales factores pueden generar reacciones adversas a los medicamentos (RAM), algunas de estas graves y fatales (34);
  • Las interacciones farmacológicas son causas comunes de morbilidad y mortalidad, y sus consecuencias aún no están bien caracterizadas en la comunidad (26);

Con base en esos datos, este estudio tuvo como metodología la búsqueda de informaciones en las bases de datos de BIREME, PUBMED, LILACS y BBO, además de la biblioteca virtual SciELO. Se realizó una revisión de literatura con la finalidad de abordar los medicamentos más comúnmente usados por los pacientes geriátricos, así como alertar los riesgos de las interacciones medicamentosas.

  1. Revisión de literatura El paciente geriátrico El crecimiento demográfico de ancianos es una realidad en gran parte del mundo;
  2. En los países desarrollados existen diferencias en la secuencia temporal de ese proceso y en su intensidad;

En la mayoría de los países de la Unión Europea, la situación de envejecimiento ocurre desde el inicio de los años 70 (24, 35). La proporción de ancianos en la población brasileña ha crecido considerablemente en las últimas décadas. Entre las décadas de 1940 y 1970, hubo un gran aumento en la expectativa de vida de la población, debido, sobre todo, a las acciones de salud pública, como vacunación y saneamiento básico; debido a los avances médico-tecnológicos.

  • Además, los procesos de urbanización y planificación familiar que marcaron la década de 1960 causaron una significativa reducción de la fecundidad, resultando en el aumento del número de personas con 65 años o más (36);

El envejecimiento es caracterizado por una serie de factores fisiológicos, psicológicos y sociales extremadamente individualizados (14). Algunas patologías se encuentran con mayor frecuencia en los ancianos, entre ellas podemos citar las enfermedades del aparato circulatorio (insuficiencia cardíaca, enfermedades cerebro-vasculares, arteriosclerosis, hipertensión); los disturbios metabólicos, nutricionales y endocrinos (alteraciones del paladar, enfermedades periodontales, osteoporosis, incontinencia urinaria, artritis reumatoide, diabetes mellitus ), trastornos mentales y de comportamiento (enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson, depresión) que, de un modo general, necesitan ser tratadas con medicamentos (15, 37, 44).

  • El avance de la edad está acompañado por alteraciones en la farmacocinética y farmacodinamia, bien como en el mecanismo homeostático y en el efecto de enfermedades coexistentes, contribuyendo a una mayor sensibilidad a determinadas drogas y a un aumento correspondiente en la incidencia de reacciones medicamentosas adversas (RAM);

Estas alteraciones no son universalmente traducidas a la práctica clínica, porque la terapia con diversos medicamentos se asemeja a un problema particular entre personas ancianas y la dosificación y la asociación de fármacos aumenta con el paso de la edad (7, 18, 36, 40).

La biodisponibilidad de drogas hidrosolubles administradas por vía oral puede estar aumentada, debido a que el anciano posee un menor contenido de agua en el organismo, lo que lleva a la disminución del volumen de distribución (6).

Además de eso, el flujo sanguíneo hepático acostumbra a estar diminuido, con una consecuente reducción del metabolismo del primer paso de los fármacos (6, 13). Las drogas liposolubles -como el diazepam, por ejemplo- presentan mayor volumen de distribución en el anciano, debido a la mayor proporción de tejido adiposo en esos individuos (4).

Otras dos condiciones que frecuentemente se presentan en el anciano y que pueden contribuir para una distribución irregular de los medicamentos son: la menor concentración plasmática de la albúmina, lo que hace que la ligación de las drogas a esas proteínas también esté reducida, resultando en una mayor fracción libre de la droga en el plasma, mayor volumen de distribución; y la posibilidad de eliminación renal poder estar perjudicada, prolongando la vida media plasmática de los fármacos y aumentando la probabilidad de causar efectos tóxicos (4, 6).

En este contexto, algunas categorías de medicamentos pasaron a ser consideradas inapropiadas para el anciano, ya sea por falta de eficacia terapéutica o por riesgo aumentado de efectos adversos, que supera sus beneficios cuando se comparan con otras categorías de medicamentos, debiendo ser evitado su uso.

El rápido crecimiento del número de nuevas drogas significa que se están dando grandes pasos para la protección de los intereses de este grupo etário de la población vulnerable y potencialmente explorada (47).

Las diversas innovaciones farmacológicas basadas en los desórdenes relevantes y prevalentes, observados hace mucho tiempo en este grupo etario, buscan la reducción del tiempo necesario para la cura. Fármacos de uso contínuo La actualización de las informaciones relativas a fármacos y prescripciones medicamentosas a pacientes ancianos se valora mediante tres factores principales (46): primeramente, el crecimiento demográfico; particularmente, la expansión continua del número de personas mayores de 75 años, con mayores necesidades de cuidado con la salud, incluyendo terapéuticas medicamentosas.

  • En segundo lugar, el aumento del consumo de drogas por pacientes ancianos es proporcionalmente mayor;
  • Investigaciones de la Asociación de la Industria Farmacéutica Británica mostraron que de los 315 millones de fármacos vendidos, 77,6% eran para personas sin prescripción médica, y de esas, aproximadamente la mitad eran ancianos;

Del total de las drogas expedidas, 35 a 40% eran para pacientes ancianos, que corresponde cerca del 15% de la población total. En tercer lugar, con el aumento de la edad, hay un crecimiento aparentemente descontrolado de la susceptibilidad de presentar reacciones adversas.

Eso ocurre especialmente con determinados grupos de drogas con diversas acciones sobre el sistema nervioso central y sobre el sistema cardiovascular. Esas informaciones serían derivadas de casos relatados en programas hospitalarios que usan fármacos de alto costo para prolongar el tiempo de vida de los pacientes, sistemas de detección para reacciones adversas a las drogas y relatos en las muestras de pacientes seleccionados, como aquellos que son admitidos en unidades psiquiátricas o departamentos de medicina geriátrica.

You might be interested:  Qué Es El Dolor Neuropático Periférico?

Los fármacos de uso continuo son aquellos usados para el tratamiento de hipertensión arterial, diabetes mellitus y/o problemas mentales y factores que puedan estar asociados (37). En un estudio con 634 mujeres brasileñas en 1999, con colecta de datos a través de un cuestionario, Mosegui y cols.

  • (1999) (34) notaron que las clases farmacológicas más consumidas fueron: complejos vitamínicos (8,7%), analgésicos (8,4%); psicolépticos (6,1%), bloqueadores de los canales de calcio (5,8%), antiinflamatorios (5,6%), diuréticos (4,8%), antiácidos, antiflatulentos y antiulcerosos (3,7%), β bloqueadores (2,9%), suplementos minerales (2,7%) e inhibidores de la enzima conversor de angiotensina (IECA) (2,5%);

Los principios activos más consumidos fueron: ácido acetilsalicílico (5,1%) -incluyendo sus asociaciones en dosis fijas-, bromazepan (3,0%), nifedipina (2,8%), diclofenaco (2,7%), polivitamínicos (2,5%) y vitamina C (2,2%), diltiazem (1,7%). Arey y cols.

  • (1985) (2) describieron que entre los medicamentos más consumidos para individuos con edades por encima de los 55 años, están los antihipertensivos, diuréticos, analgésicos, antiinflamatorios, ansiolíticos y los vitamínicos;

Según Almeida y cols. (1999) (1), del total de medicamentos prescritos a los brasileños en 1999; el 32% eran para problemas cardiovasculares y el 24% para trastornos neuropsiquiátricos. En el concepto de patologías múltiples con síntomas, ni todas requieren una solución farmacológica, particularmente cuando la tasa de riesgo-beneficio es mayor en la edad más avanzada.

  • El tratamiento sin el uso de drogas es, con frecuencia, insuficientemente explorado en ese grupo (46);
  • Extrapolando a pacientes jóvenes, la terapia medicamentosa también tiende a ser inapropiada;
  • Actualmente existen informaciones suficientes sobre la mayoría de las drogas para auxiliar a los profesionales de la salud que las prescribieron a decidir sobre la mejor terapia para pacientes ancianos;

Frecuentemente la dosis de los medicamentos es reducida, especialmente para la digoxina (digitálico). Sin embargo, dosis inapropiadas de algunos compuestos, por ejemplo antiparkisonianos, I- bloqueadores, hipnóticos y antidepresivos son aún comúnmente prescritas.

También se realizan prescripciones con dosis complejas cuando una dosis simple diaria administrada una o dos veces al día sería suficiente y satisfactoria (46). Algunos de los trastornos relativos al uso prolongado de medicamentos pueden comprometer o agravar el estado general de salud de un individuo, alterado por los procesos patológicos y/o los cambios fisiológicos propios de la edad.

En el caso de las interacciones medicamentosas, algunas complicaciones en el estado de salud de los ancianos se deben a la utilización de drogas psicotrópicas (que estimulan el apetito, pudiendo llevar a una ganancia de peso); por el uso del ácido acetilsalicílico (por alterar la sensibilidad gustativa); por la utilización de laxantes (pueden causar esteatorrea y pérdidas de calcio y potasio); o por el consumo de antiácidos (por disminuir la absorción de hierro).

  1. Interacciones farmacológicas Diversos estudios (23, 30, 45, 47) identifican un gran número de pacientes geriátricos recibiendo más drogas de lo necesario;
  2. El riesgo de la interacción entre las drogas causando efectos indeseables está directamente relacionado con la cantidad de medicamentos prescritos;

Los ancianos son los mayores consumidores de medicamentos (23). El hecho de que los pacientes de mayor edad recibieran más medicamentos para el tratamiento de diversas enfermedades predispone a que sean más susceptibles a reacciones adversas medicamentosas.

  1. Acciones profilácticas como una prescripción equilibrada son vitales para reducir la incidencia de tales reacciones y prevenir un largo período de internación hospitalaria, causando gastos y complicaciones en la condición de salud del paciente anciano (45);

La polifarmacia es definida como la administración de varios medicamentos simultáneamente y el uso de drogas adicionales para corregir el efecto adverso de otras drogas (45), resultando en un aumento de las interacciones farmacológicas y en una mayor tendencia de inducción al error cuando el paciente se automedica.

De manera general, prácticamente el 87% de los individuos con 75 años de edad o más siguen un tratamiento regular con fármacos, y no menos del 44% toman tres o más drogas regularmente (30, 47). A esto se une el hecho de que algunas de las condiciones más prevalentes en los ancianos, como las alteraciones cardíacas y el Parkinson, necesitan de tratamientos con drogas que presentan una estrecha margen entre las dosis terapéutica y tóxica (41).

La asociación de medicamentos, que es prevalente en pacientes ancianos, puede causar serias consecuencias. Las interacciones de drogas son más comunes y pueden ser evitadas con medidas simples de vigilancia constante. Lo ideal seria que todas las prescripciones fueran realizadas por el mismo profesional.

En caso contrario es importante la comunicación entre el hospital y otros profesionales que realizan las prescripciones, incluyendo una lista completa de las drogas y dosis prescritas. Cerca de la mitad de los individuos con más de 70 años reciben prescripciones medicamentosas repetidas (10).

Las drogas para el sistema cardiovascular y las drogas psicotrópicas pueden ser citadas como ejemplo de tales prescripciones (10) y son causas de reacciones adversas en ancianos. Diversos estudios evalúan la calidad de la prescripción medicamentosa usada en ancianos (19, 34).

Hay relatos de que la incidencia de la prevención de efectos adversos en el servicio ambulatorio de pacientes geriátricos es limitada (20, 21, 38, 50, 54). Sin embargo, afortunadamente la mayoría de los errores de medicación no desem bocan en daños (3, 27).

Las interacciones medicamentosas constituyen un tipo de efecto adverso particularmente importante por ser frecuentemente previsibles, con base en relatos previos, estudios clínicos y a través del conocimiento de los principios farmacológicos. Algunos eventos farma cológicos adversos traen consecuencias y pueden llevar al retiro de algunos medicamentos populares del mercado (31, 33, 51-53, 55).

  1. Tales medidas son justificables por los serios riesgos de la interacción;
  2. Además, existen sistemas de informática que pueden ayudar, advirtiendo combinaciones peligrosas de drogas, detectando un tercio de las interacciones farmacológicas y alertando a los farmacéuticos en cuanto a la trivialidad o no-especificidad de las reacciones (9, 11, 22);

Las interacciones medicamentosas pueden ser altamente peligrosas cuando la asociación de fármacos presenta graves efectos adversos o colaterales. Los efectos adversos de las drogas afectan a millones de pacientes cada año y son responsables de más del 5% de las internaciones hospitalarias (12, 29).

Mientras que algunos efectos farmacológicos (como las reacciones anafilácticas de alguna alergia desconocida) son imprevisibles, otros pueden ser previsibles y por tanto plausibles de ser prevenidas (26).

Artículos del Boston Collaborative Drug Surveillance Program muestran que los pacientes más ancianos presentan reacciones adversas significativas al nitrazepan (16), flurazepam (17), diazepam, clordiazepóxido (25), heparina y clorhidrato de potasio (28).

  1. No obstante, no las presentan al utilizar otras drogas como teofilina, frusemida y metildopa (8);
  2. Las posibles causas de esa mayor susceptibilidad de reacciones a determinadas drogas en los ancianos son las alteraciones sufridas en la farmacocinética y en la farmacodinamia en estos pacientes;

También puede suceder que la prescripción de fármacos ofrece un alto riesgo (muchos efectos colaterales) a los pacientes geriátricos. Entre los 2. 510 medicamentos utilizados en el estudio de Mosegui y cols. (1999) (34), 84 (3,5%) contenían fármacos que podían ser sustituidos por otros más seguros, esto es, con menores efectos adversos.

  1. De esos, 12 (0,5%) contenían benzodiazepínicos de larga duración (diazepam); 8 (0,3%) antidepresivos de uso no recomendado para ancianos (clomipramina y amitriptilina); 7 (0,3%) dipiridamol, antitrombótico de efectos adversos graves; 49 (2%) relajantes musculares; 4 (0,2%) combinaciones conteniendo fenilbutazona y 4 (0,2%) presentaban clorpropamida;

Citan también que para las clases terapéuticas “problemáticas” (clases cuya redundancia puede ser peligrosa para el usuario), los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) -juntamente con ansiolíticos, antihistamínicos y bloqueadores de los canales de calcio- fueron las clases terapéuticas que más presentaron eventos de redundancia.

La existencia de redundancias envolviendo bloqueadores de los canales de calcio llama la atención, pues revela, la mala calidad de la prescripción médica; a menos que el paciente esté cambiando de sustancia dentro de la misma clase terapéutica.

Además de las fallas en las prescripciones, también existe la costumbre de la automedicación. Almacenar medicamentos en casa es prácticamente un hábito universal, principalmente entre personas de la tercera edad. El estudio realizado por Mosegui y cols. (1999) (34) indicó que, entre los productos comprados sin prescripción, los más frecuentes fueron: analgésicos (3,8%), vitaminas (2%), relajantes musculares (1,1%), antiácidos, antiulcerosos y antiflatulentos (0,9%), laxantes (0,8%), antireumáticos y antiinflamatorios (0,6%).

  • La falta de colaboración también merece ser mencionada (42);
  • La no colaboración por parte del paciente es un gran problema, no obstante, no es específico de pacientes ancianos;
  • Ellos tienden a administrarse una dosis más alta de medicamento erróneamente, creyendo que tendrá un mayor efecto terapéutico o que inducirá más rápidamente a la cura, haciendo que determinadas drogas pierdan su efectividad en el futuro; o también haciendo automedicación con drogas preparadas con mayor concentración;

Las causas de la no-colaboración deliberada son multifactoriales. Están inclusos factores de RAM, además del inconveniente de administrar medicamentos basados en las diferentes percepciones sobre lo que es importante para el médico y para el paciente (23).

  1. Éste no es un problema característico de pacientes ancianos, pero tiende a aumentar con el número de drogas y diferentes dosis prescritas, tornando comunes los errores médicos en el tratamiento;
  2. La falta de adherencia al tratamiento puede ser facilitada por medio de instrucciones claras, por escrito, si es necesario, y por una posología sencilla;

Se debe considerar también la capacidad del paciente para leer el rótulo, abrir el frasco, o administrar los fármacos. Calendarios o avisos en los propios remedios reducen la probabilidad de errores (49). Asimismo la colaboración en cuanto a la administración de los medicamentos prescritos puede verificarse fácilmente por la inspección de los frascos de remedios durante una consulta.

Conclusión Basados en la revisión de literatura, se concluye que el envejecimiento es caracterizado por una serie de factores fisiológicos, psicológicos y sociales extremamente individualizados y los ancianos corresponden al grupo poblacional que recibe más prescripciones de medicamentos; de modo general, destinados al tratamiento de patologías crónicas.

La mayor parte de individuos con 75 años o más hacen uso continuo de por lo menos tres fármacos. Los medicamentos más consumidos son antihipertensivos; diuréticos; analgésicos, antiinflamatorios, ansiolíticos y vitamínicos. Sobredosis o prescripciones inadecuadas son frecuentemente observadas, bien como la automedicación y la falta de adherencia al tratamiento de la prescripción recibida.

  • Algunas de las dolencias con más prevalencia en los ancianos, como alteraciones cardíacas y Parkinson, necesitan de tratamientos con drogas que presentan un estrecho margen entre la dosis terapéutica y tóxica;

Las interacciones medicamentosas ofrecen riesgos aumentados en esos pacientes, hecho explicado por la vulnerabilidad de los mismos. Bibliografía 1. Almeida OP, Ratto L, Garrido R, Tamai S. Fatores predisponentes e conseqüências clínicas do uso de múltiplas medicações entre idosos.

  • Rev Bras Psiquiatr 1999; 21 (3): 152-7;
  • [ Links ] 2;
  • Arey LB, Tremaine MG, Monzingo FL;
  • The numerical and topographical relations of taste buds to human circunvallate papillae throughout the life span;

Anat Record 1935; 64: 9-25. [ Links ] 3. Bates DW, Boyle DL, Vander Vliet MB, Schneider J, Leape L. Relationship between medication errors and adverse drug events. J Gen Intern Med. 1995; 10: 199-205. [ Links ] 4. Beers MH et al. Explicit criteria for determining inappropriate medication use in nursing homes.

Arch Intern Med 1991; 151: 1825-32. [ Links ] 5. Bernstein L et al. Characterization of the use and misuse of medication by elderly ambulatory population. Med Care, 1989; 27, 654-63. [ Links ] 6.

Beyth RJ, Shorr RI. Uso de medicamentos. In Duthie EH, Katz PR. Geriatria prática, Rio de Janeiro: Ed. Revinter 3 a ed. 2002. [ Links ] 7. Braga TBT, Pfaffenbach G, Weiss DPL, Barros MBA, Bergsten-Mendes G. Point prevalence of drug prescriptions for elderly and non-elderly inpatients in a teaching hospital.

Sao Paulo Med J 2004; 122 (2):48-52. [ Links ] 8. Crooks J, O’Malley K, Stevenson IH. Pharmacokinetics in the elderly. Clin Pharmacokinet 1976; 1: 280-96. [ Links ] 9. Cavuto NJ, Woosley Rl, Sale M.

Pharmacies and prevention of potentially fatal drug interactions. JAMA 1996; 275: 1086-7. [ Links ] 10. Christopher LJ. Patterns of prescribing in general practice. In: Woods HF. Topics in therapeutics, London. Pitman Medical 1978: 1-14. [ Links ] 11.

Del Fiol G, Rocha BH, Kuperman GJ, Bates DW, Nohama P. Comparison of two knowledge bases on the detection of drug-drug interactions. Proc AMIA Symp 2000; 171-5. [ Links ] 12. Einarson TR. Drug-related hospital admissions.

Ann Pharmacother 1993; 27: 832-40. [ Links ] 13. Fonseca JE, Carmo TA. O idoso e os medicamentos. Saúde em Revista 2000; 2 (4): 35-41. [ Links ] 14. Fortuni CF, Almirall JE, Salud JP, Solanes IS, Gómez YJ. Concordancia entre índices de dependencia en las actividades de la vida diaria.

Experiencia de aplicación en población geriátrica de ámbito rural. Enferm Clínica 2002; 12 (2): 47-53. [ Links ] 15. Gorzoni ML. Medicamentos como desencadeantes de sintomas em idosos. Gerontologia, 1995, v.

3, n. 2, p. 81-6. [ Links ] 16. Greenblatt DJ, Allen MD. Toxicity of nitrazepam in the elderly: a report from the Boston Collaborative Drug Surveillance Program. Br Y Clin Pharmacol 1978; 5: 407-13. [ Links ] 17. Greenblatt DJ, Allen MD, Shader RI. Toxicity of high-dose flurazepam in the elderly.

Clin Pharmacol Ther 1977; 21: 355-61. [ Links ] 18. Griffin JP, Chew R. Trends in the usage of prescription medicines by the elderly and very elderly between 1977 and 1988. London: Association of the British Pharmaceutical Industry 1990.

[ Links ] 19. Gurwitz JH, Field TS, Harrold LR, Rothschild J, Debellis K, Seger AC, y col. Incidence and Preventability of Adverse Drug Events Among Older Persons in the Ambulatory Setting. JAMA, 2003; vol 289, 9: 1107-1116. [ Links ] 20. Hanlon JT, Fillenbaum GG, Schmader KE, Kushibhatla M, Horner RD.

Inappropriate drug use among community-dwelling elderly. Pharmacotherapy. 2000; 20: 575-82. [ Links ] 21. Hanlon JT, Schmader KE, Boult C et al. Use of inappropriate prescription drugs by older people. J Am Geriatr Soc.

2002;50: 26-34. [ Links ] 22. Hazlet TK, Lee TA, Hansten PD, Horn JR. Performance of community pharmacy drug interaction software. J Am Pharm Assoc, 2001; 41:200-4. [ Links ] 23. Hughes SG. Prescribing for the elderly patient: why do we need to exercise caution? Br J Clin Pharmacol 1998; 46: 531-3.

  • [ Links ] 24;
  • Iturriotz MJU, Aguirre JJC, Torrijos MT;
  • Enfermería geriátrica en el medio sociosanitario;
  • SEEGG: Donostia-San Sebastián 2001;
  • [ Links ] 25;
  • Jick H, Slone D, Borda IT, Shapiro S;
  • Efficacy and toxicity of heparin in relation to age and sex;

N Engl J Med 1974; 279: 284-6. [ Links ] 26. Juurlink DN, Mamdani M, Kopp A, Laupacis A, Redelmeier DA. Drug-Drug Interactions Among Elderly Patients Hospitalized for Drug Toxicity JAMA, 2003; 289 (13): 1652-8. [ Links ] 27. Kohn LT, Corrigan JM, Donaldson MS.

To Err Is Human: Building a Safer Health System. Washington DC: National Academy Press 2000. [ Links ] 28. Lawson DH. Adverse reactions to potassium chloride. Q J Med 1974;43: 433-40. [ Links ] 29.

Lazarou J, Pomeranz BH, Corey PN. Incidence of adverse drug reactions in hospitalized patients: a metaanalysis of prospective studies. JAMA 1998; 279: 1200-5. [ Links ] 30. Law R, Chalmers C. Medicines and elderly people: a general practice survey. Br Med J 1976; i: 565-8.

  • [ Links ] 31;
  • Michalets EL, Williams CR;
  • Drug interactions with cisapride: clinical implications;
  • Clin Pharmacokinet;
  • 2000; 39: 49-75;
  • [ Links ] 32;
  • Miralles MA;
  • Acess to care and medication use among the Ambulatory Eldery in Rio de Janeiro, Brazil; 1992 [dissertation] Florida;

University of Florida 1992. [ Links ] 33. Monahan BP, Ferguson CL, Killeavy ES, Lloyd BK, Troy J, Cantilena LR. Torsades de pointes occurring in association with terfenadine use. JAMA 1990; 264: 2788-90. [ Links ] 34. Mosegui GBG, Rozenfeld S, Veras RP, Vianna CMM.

Quality assessment of drug use in the elderly. Journal of Public Health 1999; 33 (5):437-44. [ Links ] 35. Navascués LJ, Ordovas CAH. Los ancianos y las alteraciones visuales como factor de riesgo para su independencia.

Gerokomos 2007; 18 (1):16-23. [ Links ] 36. Nóbrega OT, Karnikowski MGO. Pharmacotherapy in the elderly: precautions with medication. Ciência & Saúde Coletiva 2005;10 (2): 309-13. [ Links ] 37. Paniz VMV, Fassa AG, Facchini LA, Bertoldi AD, Piccini RX, Tomasi E et al.

Access to continuous-use medication among adults and the elderly in South and Northeast Brazil Cad. Saúde Pública 267-80. [ Links ] 38. Pitkala KH, Strandberg TE, Tilvis RS. Inappropriate drug prescribing in home-dwelling elderly patients: a population-based survey.

Arch Intern Med 2002; 162: 1707-12. [ Links ] 39. Pollow R et al. Drug combinations and potencial for risk reactions among community dwelling elderly. Nurs Res 1994; 43: 144-9. [ Links ] 40. Purves I, Kenny J. The quality of general practice repeat prescribing.

University of Newcastle upon Tyne: Dept of Primary Health Care 1994. [ Links ] 41. Ramsay LE, Tucker GT. Clinical pharmacology Drugs and the elderly. British Medical Journal 1981; 282: (10): 125-7. [ Links ] 42.

Rocha CH, Oliveira APS, Ferreira C, Faggiani FT, Schroeter G, Souza ACA et al. Medication adherence of elderly in Porto Alegre, RS. Ciência & Saúde Coletiva 2008; 13: 703-10. [ Links ] 43. Rozenfeld S. Reações adversas aos medicamentos em idosos: as quedas em mulheres como iatrogenias farmacoterapêuticas [dissertação], Rio de Janeiro, RJ – Universidade Estadual do Rio de Janeiro 1997.

[ Links ] 44. Ruiz T, Barros MBA, Carandina L. Morbidade em idosos na área urbana do município de Botucatu (SP). Gerontología 1998; 6 (2): 59-65. [ Links ] 45. Souza PM. Santos Neto LL. Kusano LTE. Diagnosis and control of plypharmacy in the elderly.

Rev Saúde Pública 2007; 41 (6): 1049-53. [ Links ] 46. Swift CG. New Drugs. Prescribing in old age British Medical Journal 1988; 296 (26): 913-5. [ Links ] 47. Teixeira JJV, Lefévre F. Drug prescription from the perspective of elderly patients. Rev Saúde Pública 2001; 35 (2): 207-13.

  1. [ Links ] 48;
  2. Veras RP;
  3. País jovem com cabelos brancos: a saúde do idoso no Brasil;
  4. Rio de Janeiro;
  5. Relum-Dumará 1994;
  6. [ Links ] 49;
  7. Wandless I, Davie JW;
  8. Can drug compliance in the elderly be improved? Br Med J 1977; 3: 359-61;

[ Links ] 50. Willcox SM, Himmelstein DU, Woolhandler S. Inappropriate drug prescribing for the community-dwelling elderly. JAMA 1994; 272: 292-6. [ Links ] 51. Wynn RL. Erythromycin and ketoconazole (Nizoral) associated with terfenadine (Seldane)-induced ventricular arrhythmias.

  1. Gen Dent 1993;41: 27-9;
  2. [ Links ] 52;
  3. Wysowski DK, Bacsanyi J;
  4. Cisapride and fatal arrhythmia;
  5. N Engl J Med 1996; 335: 290-1;
  6. [ Links ] 53;
  7. Wysowski DK, Corken A, Gallo-Torres H, Talarico L, Rodriguez E;

Postmarketing reports of QT prolongation and ventricular arrhythmia in association with cisapride and Food and Drug Administration regulatory actions. Am J Gastroenterol 2001; 96: 1698-703. [ Links ] 54. Zhan C, Sangl J, Bierman AS et al. Potentially inappropriate medication use in the community-dwelling elderly: findings from the National 1996 Medical Expenditure Panel Survey. [ Links ] Dirección para correspondencia: Marcela Filié Haddad Departamento de Materiales Odontológicos y Prótesis, Facultad de Odontología de Araçatuba, SP, Brasil Rua José Bonifácio 1193. Vila Mendonça-CEP 16015-050 Tfno. : (18) 3636-3246/(18) 3609-2084/(17) 3522-8733/(17) 9117-5990 Fax: (18) 3620-3245 E-mail: [email protected] com. br.

¿Qué inyección es buena para el dolor en los huesos?

Descripción general – Las inyecciones de cortisona son inyecciones que pueden ayudar a aliviar el dolor y la inflamación en un área específica del cuerpo. Se inyectan más comúnmente en las articulaciones, como el tobillo, el codo, la cadera, la rodilla, el hombro, la columna vertebral o la muñeca.

Incluso las articulaciones pequeñas de sus manos o pies podrían beneficiarse de las inyecciones de cortisona. Las inyecciones generalmente contienen un medicamento corticosteroide y un anestésico local. A menudo, puedes recibir una en el consultorio de tu médico.

Debido a los posibles efectos secundarios, la cantidad de inyecciones que se puede recibir en un año generalmente es limitada.

¿Que no debo comer si me duelen las articulaciones?

Comer alimentos que favorecen la inflamación – Estamos hablando de los culpables de siempre: las carnes rojas, el azúcar blanco, las papas fritas, los refrescos, las bebidas, los pasteles. Estos alimentos pueden empeorar el dolor de las articulaciones, dice Mascarinas.

Por otro lado, los alimentos con alto contenido de ácidos grasos omega-3 —como las semillas de linaza y los peces de agua fría, como el salmón y la caballa— se consideran antiinflamatorios y pueden ayudar a aliviar las articulaciones inflamadas.

También se recomiendan las verduras de hojas verdes y los alimentos que reducen el colesterol, como las almendras, los pistachos y las nueces, según sugiere un estudio  (en inglés) publicado en Rheumatology , el cual halló un vínculo entre el colesterol alto y la osteoartritis de rodillas y manos.

Mascarinas sugiere incorporar alimentos como aceite de oliva, bayas y pescados a tu dieta si tienes dolor en las articulaciones. Los alimentos con alto contenido de betacaroteno, fibra, magnesio y omega-3 también se han vinculado con la reducción de la inflamación, dice.

Además, “limitar los alimentos que favorecen la inflamación, como las carnes rojas, el azúcar y los productos lácteos, puede reducir el dolor de las articulaciones”.

¿Qué alimentos no son buenos para la artrosis?

06 de abril de 2016 Última revisión: 13 de septiembre de 2021 Para disminuir el dolor de la artrosis  es fundamental conservar un peso adecuado mediante el ejercicio  y una dieta saludable. 1 Si hay sobrepeso, la reducción del peso reduce de forma duradera los dolores articulares de la artrosis (nivel de evidencia 1A, según las directrices de la OARSI, Osteoarthrosis Research Society (International).

La reducción del peso debe ser de al menos un 5% para alcanzar un efecto clínicamente relevante. 2 De los datos epidemiológicos del estudio Framingham sobre la artrosis de rodilla se puede deducir que el evitar o tratar adecuadamente la obesidad tiene efectos positivos sobre la profilaxis y el tratamiento de la artrosis.

Además, el suplemento dietético de sustancias condroprotectoras para los cartílagos posee una gran importancia. La glucosamina participa en la síntesis de proteoglicanos y ácido hialurónico. Ambos son importantes componentes estructurales de la matriz extracelular del cartílago, la cual le confiere sus propiedades elásticas.

Tras su ingesta oral, las glucosaminas se absorben bien en el intestino, muestran una elevada biodisponibilidad y se acumulan en el tejido cartilaginoso de forma contrastable. 2 Otro componente de los proteoglicanos es el sulfato de condroitina, que posee las mismas propiedades condroprotectoras del sulfato de glucosamina.

Los metaanálisis señalan una notable eficacia en las artrosis de rodilla y/o cadera. El sulfato de condroitina ha demostrado efectos estructurales, además de sintomáticos (800 mg/día durante al menos 1 año). 2 Otra de las recomendaciones dietéticas para los pacientes con artrosis es el hidrolizado de colágeno.

Es una fuente de aminoácidos y, por tanto, parte integral de las proteínas cartilaginosas. Los estudios han demostrado los buenos resultados clínicos del hidrolizado de colágeno con dosis de 10 g/día para los dolores y los trastornos funcionales 2 Los pacientes con artrosis muestran valores sanguíneos bajos de vitamina E.

Una dieta rica en vitamina E (100-200 mg/día) brinda una protección adicional antioxidante y antinflamatoria a la matriz del cartílago. 2 La vitamina C es esencial para la formación del colágeno y su estructura reticular en el cartílago articular. Puesto que se han detectado estados carenciales de vitamina C en la artrosis, debe seguirse una alimentación rica en ácido ascórbico (> 200 mg/día).

  1. 2 También resulta importante la reserva de vitamina D;
  2. Esta vitamina estimula la síntesis de proteoglicanos, por lo que influye sobre el riesgo de padecer artrosis;
  3. 2 Un estudio reveló en 2013 que un compuesto llamado sulforafano podría ser la clave para prevenir o aplazar el progreso de la artrosis;

Esta sustancia se encuentra en las coles de Bruselas, en el repollo o col y especialmente en el brócoli y retarda la destrucción del cartílago en las articulaciones asociadas a la artrosis. 1 Los ácidos grasos omega 3 que se encuentran en los pescados grasos y en los suplementos de aceite de pescado, podrían ayudar a aliviar el dolor y mejorar la función.

You might be interested:  Dolor De Dientes Que Tomar?

¿Qué medicamentos toman los ancianos?

Introducción Estadísticamente, desde la década de los 60 está habiendo un aumento significativo en el número de ancianos en todo el mundo y el consumo de medicamentos por esta población acompaña esta tendencia (5, 35). Los ancianos forman el grupo etario más medicado en la sociedad y esto se debe principalmente al aumento de la prevalencia de enfermedades crónicas con la edad (43).

Diferentes estudios evaluando el uso de medicamentos constataron que, además de la utilización de un gran número de especialidades farmacológicas entre los ancianos (32, 48), hay prevalencia del uso de determinados grupos de medicamentos, como analgésicos, antiinflamatorios y psicotrópicos (39).

Los ancianos llegan a constituir el 50% de los usuarios. Es común encontrar en sus prescripciones dosis e indicaciones inadecuadas, interacciones medicamentosas, asociaciones y redundancias (uso de fármacos pertenecientes a una misma clase terapéutica) y medicamentos sin valor terapéutico.

  1. Tales factores pueden generar reacciones adversas a los medicamentos (RAM), algunas de estas graves y fatales (34);
  2. Las interacciones farmacológicas son causas comunes de morbilidad y mortalidad, y sus consecuencias aún no están bien caracterizadas en la comunidad (26);

Con base en esos datos, este estudio tuvo como metodología la búsqueda de informaciones en las bases de datos de BIREME, PUBMED, LILACS y BBO, además de la biblioteca virtual SciELO. Se realizó una revisión de literatura con la finalidad de abordar los medicamentos más comúnmente usados por los pacientes geriátricos, así como alertar los riesgos de las interacciones medicamentosas.

  1. Revisión de literatura El paciente geriátrico El crecimiento demográfico de ancianos es una realidad en gran parte del mundo;
  2. En los países desarrollados existen diferencias en la secuencia temporal de ese proceso y en su intensidad;

En la mayoría de los países de la Unión Europea, la situación de envejecimiento ocurre desde el inicio de los años 70 (24, 35). La proporción de ancianos en la población brasileña ha crecido considerablemente en las últimas décadas. Entre las décadas de 1940 y 1970, hubo un gran aumento en la expectativa de vida de la población, debido, sobre todo, a las acciones de salud pública, como vacunación y saneamiento básico; debido a los avances médico-tecnológicos.

  • Además, los procesos de urbanización y planificación familiar que marcaron la década de 1960 causaron una significativa reducción de la fecundidad, resultando en el aumento del número de personas con 65 años o más (36);

El envejecimiento es caracterizado por una serie de factores fisiológicos, psicológicos y sociales extremadamente individualizados (14). Algunas patologías se encuentran con mayor frecuencia en los ancianos, entre ellas podemos citar las enfermedades del aparato circulatorio (insuficiencia cardíaca, enfermedades cerebro-vasculares, arteriosclerosis, hipertensión); los disturbios metabólicos, nutricionales y endocrinos (alteraciones del paladar, enfermedades periodontales, osteoporosis, incontinencia urinaria, artritis reumatoide, diabetes mellitus ), trastornos mentales y de comportamiento (enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson, depresión) que, de un modo general, necesitan ser tratadas con medicamentos (15, 37, 44).

  • El avance de la edad está acompañado por alteraciones en la farmacocinética y farmacodinamia, bien como en el mecanismo homeostático y en el efecto de enfermedades coexistentes, contribuyendo a una mayor sensibilidad a determinadas drogas y a un aumento correspondiente en la incidencia de reacciones medicamentosas adversas (RAM);

Estas alteraciones no son universalmente traducidas a la práctica clínica, porque la terapia con diversos medicamentos se asemeja a un problema particular entre personas ancianas y la dosificación y la asociación de fármacos aumenta con el paso de la edad (7, 18, 36, 40).

La biodisponibilidad de drogas hidrosolubles administradas por vía oral puede estar aumentada, debido a que el anciano posee un menor contenido de agua en el organismo, lo que lleva a la disminución del volumen de distribución (6).

Además de eso, el flujo sanguíneo hepático acostumbra a estar diminuido, con una consecuente reducción del metabolismo del primer paso de los fármacos (6, 13). Las drogas liposolubles -como el diazepam, por ejemplo- presentan mayor volumen de distribución en el anciano, debido a la mayor proporción de tejido adiposo en esos individuos (4).

  1. Otras dos condiciones que frecuentemente se presentan en el anciano y que pueden contribuir para una distribución irregular de los medicamentos son: la menor concentración plasmática de la albúmina, lo que hace que la ligación de las drogas a esas proteínas también esté reducida, resultando en una mayor fracción libre de la droga en el plasma, mayor volumen de distribución; y la posibilidad de eliminación renal poder estar perjudicada, prolongando la vida media plasmática de los fármacos y aumentando la probabilidad de causar efectos tóxicos (4, 6);

En este contexto, algunas categorías de medicamentos pasaron a ser consideradas inapropiadas para el anciano, ya sea por falta de eficacia terapéutica o por riesgo aumentado de efectos adversos, que supera sus beneficios cuando se comparan con otras categorías de medicamentos, debiendo ser evitado su uso.

El rápido crecimiento del número de nuevas drogas significa que se están dando grandes pasos para la protección de los intereses de este grupo etário de la población vulnerable y potencialmente explorada (47).

Las diversas innovaciones farmacológicas basadas en los desórdenes relevantes y prevalentes, observados hace mucho tiempo en este grupo etario, buscan la reducción del tiempo necesario para la cura. Fármacos de uso contínuo La actualización de las informaciones relativas a fármacos y prescripciones medicamentosas a pacientes ancianos se valora mediante tres factores principales (46): primeramente, el crecimiento demográfico; particularmente, la expansión continua del número de personas mayores de 75 años, con mayores necesidades de cuidado con la salud, incluyendo terapéuticas medicamentosas.

  1. En segundo lugar, el aumento del consumo de drogas por pacientes ancianos es proporcionalmente mayor;
  2. Investigaciones de la Asociación de la Industria Farmacéutica Británica mostraron que de los 315 millones de fármacos vendidos, 77,6% eran para personas sin prescripción médica, y de esas, aproximadamente la mitad eran ancianos;

Del total de las drogas expedidas, 35 a 40% eran para pacientes ancianos, que corresponde cerca del 15% de la población total. En tercer lugar, con el aumento de la edad, hay un crecimiento aparentemente descontrolado de la susceptibilidad de presentar reacciones adversas.

  1. Eso ocurre especialmente con determinados grupos de drogas con diversas acciones sobre el sistema nervioso central y sobre el sistema cardiovascular;
  2. Esas informaciones serían derivadas de casos relatados en programas hospitalarios que usan fármacos de alto costo para prolongar el tiempo de vida de los pacientes, sistemas de detección para reacciones adversas a las drogas y relatos en las muestras de pacientes seleccionados, como aquellos que son admitidos en unidades psiquiátricas o departamentos de medicina geriátrica;

Los fármacos de uso continuo son aquellos usados para el tratamiento de hipertensión arterial, diabetes mellitus y/o problemas mentales y factores que puedan estar asociados (37). En un estudio con 634 mujeres brasileñas en 1999, con colecta de datos a través de un cuestionario, Mosegui y cols.

(1999) (34) notaron que las clases farmacológicas más consumidas fueron: complejos vitamínicos (8,7%), analgésicos (8,4%); psicolépticos (6,1%), bloqueadores de los canales de calcio (5,8%), antiinflamatorios (5,6%), diuréticos (4,8%), antiácidos, antiflatulentos y antiulcerosos (3,7%), β bloqueadores (2,9%), suplementos minerales (2,7%) e inhibidores de la enzima conversor de angiotensina (IECA) (2,5%).

Los principios activos más consumidos fueron: ácido acetilsalicílico (5,1%) -incluyendo sus asociaciones en dosis fijas-, bromazepan (3,0%), nifedipina (2,8%), diclofenaco (2,7%), polivitamínicos (2,5%) y vitamina C (2,2%), diltiazem (1,7%). Arey y cols.

  1. (1985) (2) describieron que entre los medicamentos más consumidos para individuos con edades por encima de los 55 años, están los antihipertensivos, diuréticos, analgésicos, antiinflamatorios, ansiolíticos y los vitamínicos;

Según Almeida y cols. (1999) (1), del total de medicamentos prescritos a los brasileños en 1999; el 32% eran para problemas cardiovasculares y el 24% para trastornos neuropsiquiátricos. En el concepto de patologías múltiples con síntomas, ni todas requieren una solución farmacológica, particularmente cuando la tasa de riesgo-beneficio es mayor en la edad más avanzada.

El tratamiento sin el uso de drogas es, con frecuencia, insuficientemente explorado en ese grupo (46). Extrapolando a pacientes jóvenes, la terapia medicamentosa también tiende a ser inapropiada. Actualmente existen informaciones suficientes sobre la mayoría de las drogas para auxiliar a los profesionales de la salud que las prescribieron a decidir sobre la mejor terapia para pacientes ancianos.

Frecuentemente la dosis de los medicamentos es reducida, especialmente para la digoxina (digitálico). Sin embargo, dosis inapropiadas de algunos compuestos, por ejemplo antiparkisonianos, I- bloqueadores, hipnóticos y antidepresivos son aún comúnmente prescritas.

  • También se realizan prescripciones con dosis complejas cuando una dosis simple diaria administrada una o dos veces al día sería suficiente y satisfactoria (46);
  • Algunos de los trastornos relativos al uso prolongado de medicamentos pueden comprometer o agravar el estado general de salud de un individuo, alterado por los procesos patológicos y/o los cambios fisiológicos propios de la edad;

En el caso de las interacciones medicamentosas, algunas complicaciones en el estado de salud de los ancianos se deben a la utilización de drogas psicotrópicas (que estimulan el apetito, pudiendo llevar a una ganancia de peso); por el uso del ácido acetilsalicílico (por alterar la sensibilidad gustativa); por la utilización de laxantes (pueden causar esteatorrea y pérdidas de calcio y potasio); o por el consumo de antiácidos (por disminuir la absorción de hierro).

Interacciones farmacológicas Diversos estudios (23, 30, 45, 47) identifican un gran número de pacientes geriátricos recibiendo más drogas de lo necesario. El riesgo de la interacción entre las drogas causando efectos indeseables está directamente relacionado con la cantidad de medicamentos prescritos.

Los ancianos son los mayores consumidores de medicamentos (23). El hecho de que los pacientes de mayor edad recibieran más medicamentos para el tratamiento de diversas enfermedades predispone a que sean más susceptibles a reacciones adversas medicamentosas.

  1. Acciones profilácticas como una prescripción equilibrada son vitales para reducir la incidencia de tales reacciones y prevenir un largo período de internación hospitalaria, causando gastos y complicaciones en la condición de salud del paciente anciano (45);

La polifarmacia es definida como la administración de varios medicamentos simultáneamente y el uso de drogas adicionales para corregir el efecto adverso de otras drogas (45), resultando en un aumento de las interacciones farmacológicas y en una mayor tendencia de inducción al error cuando el paciente se automedica.

De manera general, prácticamente el 87% de los individuos con 75 años de edad o más siguen un tratamiento regular con fármacos, y no menos del 44% toman tres o más drogas regularmente (30, 47). A esto se une el hecho de que algunas de las condiciones más prevalentes en los ancianos, como las alteraciones cardíacas y el Parkinson, necesitan de tratamientos con drogas que presentan una estrecha margen entre las dosis terapéutica y tóxica (41).

La asociación de medicamentos, que es prevalente en pacientes ancianos, puede causar serias consecuencias. Las interacciones de drogas son más comunes y pueden ser evitadas con medidas simples de vigilancia constante. Lo ideal seria que todas las prescripciones fueran realizadas por el mismo profesional.

En caso contrario es importante la comunicación entre el hospital y otros profesionales que realizan las prescripciones, incluyendo una lista completa de las drogas y dosis prescritas. Cerca de la mitad de los individuos con más de 70 años reciben prescripciones medicamentosas repetidas (10).

Las drogas para el sistema cardiovascular y las drogas psicotrópicas pueden ser citadas como ejemplo de tales prescripciones (10) y son causas de reacciones adversas en ancianos. Diversos estudios evalúan la calidad de la prescripción medicamentosa usada en ancianos (19, 34).

  1. Hay relatos de que la incidencia de la prevención de efectos adversos en el servicio ambulatorio de pacientes geriátricos es limitada (20, 21, 38, 50, 54);
  2. Sin embargo, afortunadamente la mayoría de los errores de medicación no desem bocan en daños (3, 27);

Las interacciones medicamentosas constituyen un tipo de efecto adverso particularmente importante por ser frecuentemente previsibles, con base en relatos previos, estudios clínicos y a través del conocimiento de los principios farmacológicos. Algunos eventos farma cológicos adversos traen consecuencias y pueden llevar al retiro de algunos medicamentos populares del mercado (31, 33, 51-53, 55).

Tales medidas son justificables por los serios riesgos de la interacción. Además, existen sistemas de informática que pueden ayudar, advirtiendo combinaciones peligrosas de drogas, detectando un tercio de las interacciones farmacológicas y alertando a los farmacéuticos en cuanto a la trivialidad o no-especificidad de las reacciones (9, 11, 22).

Las interacciones medicamentosas pueden ser altamente peligrosas cuando la asociación de fármacos presenta graves efectos adversos o colaterales. Los efectos adversos de las drogas afectan a millones de pacientes cada año y son responsables de más del 5% de las internaciones hospitalarias (12, 29).

Mientras que algunos efectos farmacológicos (como las reacciones anafilácticas de alguna alergia desconocida) son imprevisibles, otros pueden ser previsibles y por tanto plausibles de ser prevenidas (26).

Artículos del Boston Collaborative Drug Surveillance Program muestran que los pacientes más ancianos presentan reacciones adversas significativas al nitrazepan (16), flurazepam (17), diazepam, clordiazepóxido (25), heparina y clorhidrato de potasio (28).

  1. No obstante, no las presentan al utilizar otras drogas como teofilina, frusemida y metildopa (8);
  2. Las posibles causas de esa mayor susceptibilidad de reacciones a determinadas drogas en los ancianos son las alteraciones sufridas en la farmacocinética y en la farmacodinamia en estos pacientes;

También puede suceder que la prescripción de fármacos ofrece un alto riesgo (muchos efectos colaterales) a los pacientes geriátricos. Entre los 2. 510 medicamentos utilizados en el estudio de Mosegui y cols. (1999) (34), 84 (3,5%) contenían fármacos que podían ser sustituidos por otros más seguros, esto es, con menores efectos adversos.

De esos, 12 (0,5%) contenían benzodiazepínicos de larga duración (diazepam); 8 (0,3%) antidepresivos de uso no recomendado para ancianos (clomipramina y amitriptilina); 7 (0,3%) dipiridamol, antitrombótico de efectos adversos graves; 49 (2%) relajantes musculares; 4 (0,2%) combinaciones conteniendo fenilbutazona y 4 (0,2%) presentaban clorpropamida.

Citan también que para las clases terapéuticas “problemáticas” (clases cuya redundancia puede ser peligrosa para el usuario), los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) -juntamente con ansiolíticos, antihistamínicos y bloqueadores de los canales de calcio- fueron las clases terapéuticas que más presentaron eventos de redundancia.

  1. La existencia de redundancias envolviendo bloqueadores de los canales de calcio llama la atención, pues revela, la mala calidad de la prescripción médica; a menos que el paciente esté cambiando de sustancia dentro de la misma clase terapéutica;

Además de las fallas en las prescripciones, también existe la costumbre de la automedicación. Almacenar medicamentos en casa es prácticamente un hábito universal, principalmente entre personas de la tercera edad. El estudio realizado por Mosegui y cols. (1999) (34) indicó que, entre los productos comprados sin prescripción, los más frecuentes fueron: analgésicos (3,8%), vitaminas (2%), relajantes musculares (1,1%), antiácidos, antiulcerosos y antiflatulentos (0,9%), laxantes (0,8%), antireumáticos y antiinflamatorios (0,6%).

La falta de colaboración también merece ser mencionada (42). La no colaboración por parte del paciente es un gran problema, no obstante, no es específico de pacientes ancianos. Ellos tienden a administrarse una dosis más alta de medicamento erróneamente, creyendo que tendrá un mayor efecto terapéutico o que inducirá más rápidamente a la cura, haciendo que determinadas drogas pierdan su efectividad en el futuro; o también haciendo automedicación con drogas preparadas con mayor concentración.

Las causas de la no-colaboración deliberada son multifactoriales. Están inclusos factores de RAM, además del inconveniente de administrar medicamentos basados en las diferentes percepciones sobre lo que es importante para el médico y para el paciente (23).

Éste no es un problema característico de pacientes ancianos, pero tiende a aumentar con el número de drogas y diferentes dosis prescritas, tornando comunes los errores médicos en el tratamiento. La falta de adherencia al tratamiento puede ser facilitada por medio de instrucciones claras, por escrito, si es necesario, y por una posología sencilla.

Se debe considerar también la capacidad del paciente para leer el rótulo, abrir el frasco, o administrar los fármacos. Calendarios o avisos en los propios remedios reducen la probabilidad de errores (49). Asimismo la colaboración en cuanto a la administración de los medicamentos prescritos puede verificarse fácilmente por la inspección de los frascos de remedios durante una consulta.

Conclusión Basados en la revisión de literatura, se concluye que el envejecimiento es caracterizado por una serie de factores fisiológicos, psicológicos y sociales extremamente individualizados y los ancianos corresponden al grupo poblacional que recibe más prescripciones de medicamentos; de modo general, destinados al tratamiento de patologías crónicas.

La mayor parte de individuos con 75 años o más hacen uso continuo de por lo menos tres fármacos. Los medicamentos más consumidos son antihipertensivos; diuréticos; analgésicos, antiinflamatorios, ansiolíticos y vitamínicos. Sobredosis o prescripciones inadecuadas son frecuentemente observadas, bien como la automedicación y la falta de adherencia al tratamiento de la prescripción recibida.

  • Algunas de las dolencias con más prevalencia en los ancianos, como alteraciones cardíacas y Parkinson, necesitan de tratamientos con drogas que presentan un estrecho margen entre la dosis terapéutica y tóxica;

Las interacciones medicamentosas ofrecen riesgos aumentados en esos pacientes, hecho explicado por la vulnerabilidad de los mismos. Bibliografía 1. Almeida OP, Ratto L, Garrido R, Tamai S. Fatores predisponentes e conseqüências clínicas do uso de múltiplas medicações entre idosos.

Rev Bras Psiquiatr 1999; 21 (3): 152-7. [ Links ] 2. Arey LB, Tremaine MG, Monzingo FL. The numerical and topographical relations of taste buds to human circunvallate papillae throughout the life span.

Anat Record 1935; 64: 9-25. [ Links ] 3. Bates DW, Boyle DL, Vander Vliet MB, Schneider J, Leape L. Relationship between medication errors and adverse drug events. J Gen Intern Med. 1995; 10: 199-205. [ Links ] 4. Beers MH et al. Explicit criteria for determining inappropriate medication use in nursing homes.

  1. Arch Intern Med 1991; 151: 1825-32;
  2. [ Links ] 5;
  3. Bernstein L et al;
  4. Characterization of the use and misuse of medication by elderly ambulatory population;
  5. Med Care, 1989; 27, 654-63;
  6. [ Links ] 6;

Beyth RJ, Shorr RI. Uso de medicamentos. In Duthie EH, Katz PR. Geriatria prática, Rio de Janeiro: Ed. Revinter 3 a ed. 2002. [ Links ] 7. Braga TBT, Pfaffenbach G, Weiss DPL, Barros MBA, Bergsten-Mendes G. Point prevalence of drug prescriptions for elderly and non-elderly inpatients in a teaching hospital.

Sao Paulo Med J 2004; 122 (2):48-52. [ Links ] 8. Crooks J, O’Malley K, Stevenson IH. Pharmacokinetics in the elderly. Clin Pharmacokinet 1976; 1: 280-96. [ Links ] 9. Cavuto NJ, Woosley Rl, Sale M.

Pharmacies and prevention of potentially fatal drug interactions. JAMA 1996; 275: 1086-7. [ Links ] 10. Christopher LJ. Patterns of prescribing in general practice. In: Woods HF. Topics in therapeutics, London. Pitman Medical 1978: 1-14. [ Links ] 11.

Del Fiol G, Rocha BH, Kuperman GJ, Bates DW, Nohama P. Comparison of two knowledge bases on the detection of drug-drug interactions. Proc AMIA Symp 2000; 171-5. [ Links ] 12. Einarson TR. Drug-related hospital admissions.

Ann Pharmacother 1993; 27: 832-40. [ Links ] 13. Fonseca JE, Carmo TA. O idoso e os medicamentos. Saúde em Revista 2000; 2 (4): 35-41. [ Links ] 14. Fortuni CF, Almirall JE, Salud JP, Solanes IS, Gómez YJ. Concordancia entre índices de dependencia en las actividades de la vida diaria.

  • Experiencia de aplicación en población geriátrica de ámbito rural;
  • Enferm Clínica 2002; 12 (2): 47-53;
  • [ Links ] 15;
  • Gorzoni ML;
  • Medicamentos como desencadeantes de sintomas em idosos;
  • Gerontologia, 1995, v;

3, n. 2, p. 81-6. [ Links ] 16. Greenblatt DJ, Allen MD. Toxicity of nitrazepam in the elderly: a report from the Boston Collaborative Drug Surveillance Program. Br Y Clin Pharmacol 1978; 5: 407-13. [ Links ] 17. Greenblatt DJ, Allen MD, Shader RI. Toxicity of high-dose flurazepam in the elderly.

  • Clin Pharmacol Ther 1977; 21: 355-61;
  • [ Links ] 18;
  • Griffin JP, Chew R;
  • Trends in the usage of prescription medicines by the elderly and very elderly between 1977 and 1988;
  • London: Association of the British Pharmaceutical Industry 1990;

[ Links ] 19. Gurwitz JH, Field TS, Harrold LR, Rothschild J, Debellis K, Seger AC, y col. Incidence and Preventability of Adverse Drug Events Among Older Persons in the Ambulatory Setting. JAMA, 2003; vol 289, 9: 1107-1116. [ Links ] 20. Hanlon JT, Fillenbaum GG, Schmader KE, Kushibhatla M, Horner RD.

  • Inappropriate drug use among community-dwelling elderly;
  • Pharmacotherapy;
  • 2000; 20: 575-82;
  • [ Links ] 21;
  • Hanlon JT, Schmader KE, Boult C et al;
  • Use of inappropriate prescription drugs by older people;
  • J Am Geriatr Soc;

2002;50: 26-34. [ Links ] 22. Hazlet TK, Lee TA, Hansten PD, Horn JR. Performance of community pharmacy drug interaction software. J Am Pharm Assoc, 2001; 41:200-4. [ Links ] 23. Hughes SG. Prescribing for the elderly patient: why do we need to exercise caution? Br J Clin Pharmacol 1998; 46: 531-3.

  • [ Links ] 24;
  • Iturriotz MJU, Aguirre JJC, Torrijos MT;
  • Enfermería geriátrica en el medio sociosanitario;
  • SEEGG: Donostia-San Sebastián 2001;
  • [ Links ] 25;
  • Jick H, Slone D, Borda IT, Shapiro S;
  • Efficacy and toxicity of heparin in relation to age and sex;

N Engl J Med 1974; 279: 284-6. [ Links ] 26. Juurlink DN, Mamdani M, Kopp A, Laupacis A, Redelmeier DA. Drug-Drug Interactions Among Elderly Patients Hospitalized for Drug Toxicity JAMA, 2003; 289 (13): 1652-8. [ Links ] 27. Kohn LT, Corrigan JM, Donaldson MS.

To Err Is Human: Building a Safer Health System. Washington DC: National Academy Press 2000. [ Links ] 28. Lawson DH. Adverse reactions to potassium chloride. Q J Med 1974;43: 433-40. [ Links ] 29.

Lazarou J, Pomeranz BH, Corey PN. Incidence of adverse drug reactions in hospitalized patients: a metaanalysis of prospective studies. JAMA 1998; 279: 1200-5. [ Links ] 30. Law R, Chalmers C. Medicines and elderly people: a general practice survey. Br Med J 1976; i: 565-8.

[ Links ] 31. Michalets EL, Williams CR. Drug interactions with cisapride: clinical implications. Clin Pharmacokinet. 2000; 39: 49-75. [ Links ] 32. Miralles MA. Acess to care and medication use among the Ambulatory Eldery in Rio de Janeiro, Brazil; 1992 [dissertation] Florida.

University of Florida 1992. [ Links ] 33. Monahan BP, Ferguson CL, Killeavy ES, Lloyd BK, Troy J, Cantilena LR. Torsades de pointes occurring in association with terfenadine use. JAMA 1990; 264: 2788-90. [ Links ] 34. Mosegui GBG, Rozenfeld S, Veras RP, Vianna CMM.

Quality assessment of drug use in the elderly. Journal of Public Health 1999; 33 (5):437-44. [ Links ] 35. Navascués LJ, Ordovas CAH. Los ancianos y las alteraciones visuales como factor de riesgo para su independencia.

Gerokomos 2007; 18 (1):16-23. [ Links ] 36. Nóbrega OT, Karnikowski MGO. Pharmacotherapy in the elderly: precautions with medication. Ciência & Saúde Coletiva 2005;10 (2): 309-13. [ Links ] 37. Paniz VMV, Fassa AG, Facchini LA, Bertoldi AD, Piccini RX, Tomasi E et al.

Access to continuous-use medication among adults and the elderly in South and Northeast Brazil Cad. Saúde Pública 267-80. [ Links ] 38. Pitkala KH, Strandberg TE, Tilvis RS. Inappropriate drug prescribing in home-dwelling elderly patients: a population-based survey.

Arch Intern Med 2002; 162: 1707-12. [ Links ] 39. Pollow R et al. Drug combinations and potencial for risk reactions among community dwelling elderly. Nurs Res 1994; 43: 144-9. [ Links ] 40. Purves I, Kenny J. The quality of general practice repeat prescribing.

University of Newcastle upon Tyne: Dept of Primary Health Care 1994. [ Links ] 41. Ramsay LE, Tucker GT. Clinical pharmacology Drugs and the elderly. British Medical Journal 1981; 282: (10): 125-7. [ Links ] 42.

Rocha CH, Oliveira APS, Ferreira C, Faggiani FT, Schroeter G, Souza ACA et al. Medication adherence of elderly in Porto Alegre, RS. Ciência & Saúde Coletiva 2008; 13: 703-10. [ Links ] 43. Rozenfeld S. Reações adversas aos medicamentos em idosos: as quedas em mulheres como iatrogenias farmacoterapêuticas [dissertação], Rio de Janeiro, RJ – Universidade Estadual do Rio de Janeiro 1997.

  • [ Links ] 44;
  • Ruiz T, Barros MBA, Carandina L;
  • Morbidade em idosos na área urbana do município de Botucatu (SP);
  • Gerontología 1998; 6 (2): 59-65;
  • [ Links ] 45;
  • Souza PM;
  • Santos Neto LL;
  • Kusano LTE;
  • Diagnosis and control of plypharmacy in the elderly;
You might be interested:  Que Causa El Dolor De Espalda?

Rev Saúde Pública 2007; 41 (6): 1049-53. [ Links ] 46. Swift CG. New Drugs. Prescribing in old age British Medical Journal 1988; 296 (26): 913-5. [ Links ] 47. Teixeira JJV, Lefévre F. Drug prescription from the perspective of elderly patients. Rev Saúde Pública 2001; 35 (2): 207-13.

  • [ Links ] 48;
  • Veras RP;
  • País jovem com cabelos brancos: a saúde do idoso no Brasil;
  • Rio de Janeiro;
  • Relum-Dumará 1994;
  • [ Links ] 49;
  • Wandless I, Davie JW;
  • Can drug compliance in the elderly be improved? Br Med J 1977; 3: 359-61;

[ Links ] 50. Willcox SM, Himmelstein DU, Woolhandler S. Inappropriate drug prescribing for the community-dwelling elderly. JAMA 1994; 272: 292-6. [ Links ] 51. Wynn RL. Erythromycin and ketoconazole (Nizoral) associated with terfenadine (Seldane)-induced ventricular arrhythmias.

  • Gen Dent 1993;41: 27-9;
  • [ Links ] 52;
  • Wysowski DK, Bacsanyi J;
  • Cisapride and fatal arrhythmia;
  • N Engl J Med 1996; 335: 290-1;
  • [ Links ] 53;
  • Wysowski DK, Corken A, Gallo-Torres H, Talarico L, Rodriguez E;

Postmarketing reports of QT prolongation and ventricular arrhythmia in association with cisapride and Food and Drug Administration regulatory actions. Am J Gastroenterol 2001; 96: 1698-703. [ Links ] 54. Zhan C, Sangl J, Bierman AS et al. Potentially inappropriate medication use in the community-dwelling elderly: findings from the National 1996 Medical Expenditure Panel Survey. [ Links ] Dirección para correspondencia: Marcela Filié Haddad Departamento de Materiales Odontológicos y Prótesis, Facultad de Odontología de Araçatuba, SP, Brasil Rua José Bonifácio 1193. Vila Mendonça-CEP 16015-050 Tfno. : (18) 3636-3246/(18) 3609-2084/(17) 3522-8733/(17) 9117-5990 Fax: (18) 3620-3245 E-mail: [email protected] com. br.

¿Que le causa dolor al paciente geriátrico?

Causas del Dolor – Como ya se ha dicho antes en la patología prevalente de la población geriátrica, las principales causas del dolor son isquémicas, infecciones, neoplásicas y, principalmente degenerativas. La otra causa clara de dolor es por un trauma o intervención quirúrgica. .

¿Cuál es un buen relajante muscular?

La espasticidad y los espasmos musculares son condiciones frecuentes que afectan tanto la capacidad funcional como la calidad de vida de los pacientes que las presentan. En este artículo se revisan las opciones farmacológicas de tratamiento de estas alteraciones: bloqueadores neuromusculares y espasmolíticos.

  • La espasticidad se presenta como secuela de lesiones o enfermedades del sistema nervioso central (SNC) y los espasmos musculares suelen ser consecuencia de lesiones del sistema nervioso periférico o muscular: traumatismos, síndromes miofasciales, síndromes de fibromialgia, espasmos de protección, etc;

El tratamiento de estos problemas suele requerir la combinación de medicamentos y la utilización de medios físicos y corrientes eléctricas, así como de reeducación neuromuscular y, en algunos casos, bloqueo de puntos gatillo y bloqueos de puntos motores.

A veces precisa, incluso, de tratamiento quirúrgico. Relajantes musculares esqueléticos Los relajantes musculares esqueléticos son fármacos que actúan sobre los centros nerviosos y deprimen la actividad del músculo esquelético, disminuyendo el tono y los movimientos involuntarios.

Hay dos grupos de fármacos con acciones y finalidades diferentes: – Bloqueadores neuromusculares. Utilizados durante los procedimientos quirúrgicos. Interfieren en la transmisión en la placa neuromuscular y no son activos sobre el SNC; se utilizan junto a los anestésicos generales.

En este grupo se incluyen: atracuronio, pancuronio, succinilcolina, etc. – Espasmolíticos. Reducen la espasticidad en diversas afecciones neurológicas. Se emplean para el espasmo muscular local agudo. A diferencia de otros fármacos, los relajantes del músculo esquelético son un grupo heterogéneo y no están químicamente relacionados.

Debido a esto, existen diferencias importantes en cuanto a eficacia o seguridad que necesitan ser consideradas a la hora de elegir una medicación para tratar a pacientes con espasticidad o con problemas osteomusculares. Los fármacos más eficaces con que se cuenta para el control de la espasticidad incluyen el baclofeno, el diazepam y el dantroleno.

  • La mayoría de los medicamentos que se describen a continuación tienen en común su capacidad para mejorar la función del músculo esquelético principalmente mediante sus acciones sobre el SNC;
  • La mayoría de estos medicamentos (los utilizados para el tratamiento de la espasticidad y de los espasmos musculares agudos) deprimen con grado variable de selectividad ciertos sistemas neuronales que controlan el tono muscular;

Los miorrelajantes pueden dividirse en dos categorías principales: fármacos antiespasmódicos y antiespásticos. Los fármacos antiespasmódicos se usan para disminuir el espasmo muscular asociado a ciertos trastornos dolorosos como el dolor lumbar. Los fármacos antiespasmódicos pueden clasificarse a su vez en benzodiazepinas y fármacos no benzodiazepínicos.

  1. Los fármacos no benzodiazepínicos incluyen una variedad de fármacos que pueden actuar sobre el tronco encefálico o de la médula espinal;
  2. Espasticidad y espasmos musculares El término espasticidad se aplica, de forma global, a todas aquellas anomalías de la regulación del tono del músculo esquelético que resultan de lesiones en distintos ámbitos del SNC;

Un elemento clínico que se encuentra casi siempre en estas alteraciones es la hiperexcitabilidad de los llamados reflejos de estiramiento tónicos. Estos reflejos ocurren cuando un músculo esquelético se estira. Hay entonces una contracción refleja brusca, que puede llegar a ser dolorosa y hace que el control muscular se deteriore.

No debemos confundir la espasticidad con los espasmos musculares. Ambos términos representan diferentes tipos de tono muscular aumentado que resultan de trastornos diferentes. La espasticidad no es en sí una enfermedad, sino consecuencia de alteraciones como la esclerosis múltiple, enfermedades cerebrovasculares (hemorragias o embolias cerebrales), parálisis cerebral o lesiones traumáticas del cerebro o de la médula espinal.

Por otra parte, los espasmos musculares significan un aumento involuntario de la tensión muscular, que resulta de alteraciones de tipo inflamatorio del músculo esquelético. La espasticidad es uno de los componentes de daño neurológico llamados positivos, entre los que se incluyen exceso de actividad motora involuntaria (tono, reacciones tendinosas, espasmos flexores, reflejos en masa, distonía, respuesta reflejas anormales, etc.

), y que se diferencian de los signos y síntomas negativos, como son debilidad, parálisis, tendencia a la fatiga y pérdida del control fino de los movimientos. En la actualidad sólo existe tratamiento farmacológico para los signos y síntomas positivos, a pesar de que los negativos son tan incapacitantes para el paciente como los primeros.

Baclofeno El baclofeno es un ácido similar al ácido gammaaminobutírico (GABA). Este es uno de los principales inhibidores del sistema nervioso central. Los receptores para el baclofeno son designados como receptores GABA B. Cuando el baclofeno activa los receptores, la neurona se hiperpolariza, el flujo de calcio se disminuye y la conductancia del potasio aumenta; por consiguiente, hay disminución en la liberación de neurotransmisores excitatorios.

El baclofeno reduce la excitabilidad de las terminales aferentes primarias, inhibe la actividad refleja mono y polisináptica y reduce la actividad de neurona motora gamma. Se emplea para reducir la frecuencia y severidad de los espasmos extensores y flexores y para disminuir la hipertonía muscular.

Se absorbe rápidamente por vía oral, con una vida media de 3-4 horas. Se elimina principalmente por el riñón y el 15% es metabolizado en hígado. En pacientes con compromiso de la función renal, las dosis deben ser reducidas. Se recomienda siempre antes de iniciar un tratamiento conocer los parámetros de la función hepática, con una evaluación periódica de estas pruebas durante el tratamiento.

  • Las dosis iniciales deben ser bajas y se incrementan lentamente agregando 5 mg cada 3 o 4 días;
  • La dosis máxima recomendada es de 80 mg/día, dividida en 4 dosis;
  • En algunos casos se requieren dosis altas hasta de 240 mg/día;

Su administración sistémica se acompaña frecuentemente de efectos adversos como somnolencia, mareo, debilidad, ataxia y estados de confusión (desorientación en el tiempo y en el espacio). La sobredosis puede producir crisis convulsivas, depresión respiratoria y coma.

No se recomienda suspender bruscamente el tratamiento crónico. En los últimos años se ha empleado la administración intratecal (mediante una aguja dirigida al canal espinal) de baclofeno con buenos resultados.

El tratamiento implica el uso de una bomba de infusión continua programable, con la ventaja de poder alcanzar niveles del fármaco más alto en el SNC y disminuir los efectos colaterales. El criterio de elección de los pacientes más importante es la falta de respuesta positiva a cualquier fármaco antiespástico oral o la aparición de efectos adversos debidos al tratamiento oral.

  • Actualmente, el tratamiento de la espasticidad con baclofeno vía intratecal es la forma más eficaz de reducir la espasticidad independientemente de la causa que la origina;
  • Diazepam El diazepam es una benzodiacepina útil en el tratamiento de la agitación y la ansiedad;

Reduce el reflejo polisináptico produciendo relajación muscular y sedación, y tiene efecto antiespástico. El tratamiento se inicia con dosis de 5 mg una vez al día, que se van incrementando hasta 10 mg si es necesario. Se absorbe por vía oral. Las concentraciones plasmáticas máximas se producen al cabo de 1 hora.

El diazepam se metaboliza a un compuesto activo, N-desmetildiazepam. La vida media es de 20-80 horas y se une en un 98-99% a proteínas plasmáticas. Los signos de intoxicación con diazepam son somnolencia progresiva hasta llegar al coma, aunque las benzodiacepinas tienen un rango alto de seguridad.

Los síntomas de la retirada brusca con dosis elevadas (> 40 mg/día) incluyen: ansiedad, irritabilidad, temblor, fasciculaciones, náusea, hipersensibilidad a la luz, sonidos, presión, insomnio, convulsiones, psicosis y posiblemente la muerte. Los síntomas aparecen a los 2-4 días de haber suspendido el medicamento para las benzodiazepinas de acción prolongada.

  1. Para las de acción corta, los síntomas tienen lugar al cabo de 1-2 días de haber suspendido el medicamento;
  2. Al igual que otras benzodiazepinas, el diazepam ejerce su acción facilitando la transmisión GABAérgica;

En la médula espinal, estos efectos se manifiestan como una disminución de la actividad eléctrica espontánea o provocada, regulada por interneuronas inhibitorias —en su mayoría GABAérgicas o glicinérgicas— que participan en circuitos de retroalimentación y de inhibición recurrente.

Una activación de estas neuronas o los efectos del neurotransmisor liberado se manifiesta como un aumento o potenciación de la inhibición presináptica. Los efectos antiespásticos del diazepam son aparentes incluso en pacientes con sección medular completa, lo que indica que el fármaco ejerce directamente sus acciones en el tejido nervioso.

Los efectos electrofisiológicos incluyen un aumento de la inhibición de reflejos tendinosos producida por estímulos vibratorios, que contrastan con los producidos por el baclofeno. Las reacciones colaterales del diazepam incluyen sedación, ataxia, ralentización de las funciones psicomotoras, sequedad de la boca, cefalea, molestias gástricas, etc.

  • Después de la administración crónica, el diazepam induce cierto grado de dependencia, con signos de abstinencia que pueden incluir insomnio y una exacerbación del cuadro espástico;
  • El fármaco es eficaz en pacientes con esclerosis múltiple o alteraciones puramente espinales, en particular, las relacionadas con traumatismos;

Existen otras benzodiazepinas ensayadas con relativo éxito en casos de espasticidad, como el ketazolam y el midazolam. En general, no hay evidencia de que alguna benzodiazepina sea más efectiva que otra si se administra la dosificación adecuada; sin embargo, las diferencias farmacocinéticas entre los fármacos pueden ser consideraciones importantes en la elección de las prescripciones.

  1. Los tratamientos de la espasticidad tienen el objetivo de preservar y optimizar el funcionalismo y la movilidad, aliviar los espasmos musculares dolorosos, prevenir complicaciones como las contracturas y facilitar los cuidados de enfermería y la rehabilitación Tizanidina La tizanidina es un derivado de la imidazolina relacionado con los agonistas alfa2-adrenérgicos que se une a los receptores de éstos en sitios espinales y supraespinales;

Es un fármaco antiespasmódico que ha mostrado en estudios en animales que además del efecto miorrelajante y antinociceptivo tiene también efectos gastroprotectores que pueden favorecer su combinación con fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE).

  1. En el ámbito espinal, la tizanidina disminuye la actividad refleja, especialmente la polisináptica;
  2. La tizanidina puede restaurar o mejorar la inhibición noradrenérgica presináptica en pacientes espásticos;

Produce efectos antiespásticos y es menos sedativa que el baclofeno y el diazepam. Es bien tolerada en el tratamiento de la espasticidad de diversas etiologías. No produce disminuciones significativas de la presión arterial; cuando ésta es sintomática generalmente está asociada a ingesta de antihipertensivos concomitantes.

Hay numerosas evidencias que demuestran la eficacia del uso de la tizanidina en monoterapia en el tratamiento de la espasticidad. Además, se ha demostrado en un estudio que la terapia de la tizanidina en combinación con baclofeno puede controlar eficazmente la espasticidad con menor incidencia de acontecimientos adversos dependientes de la dosis, aunque se necesitan estudios adicionales para confirmar estos resultados.

La tizanidina se absorbe por vía oral y tiene un extenso metabolismo hepático para inactivar componentes que posteriormente son eliminados por la orina. Se debe usar con precaución en pacientes con anormalidades hepáticas. Los principales efectos secundarios son vértigo y debilidad.

Se recomienda comenzar con dosis únicas de 2 a 4 mg. Se puede incrementar la dosis de 2 a 4 mg cada 2-4 días. La dosis máxima recomendada es de 36 mg al día. Ciclobenzaprina La ciclobenzaprina está relacionada estructural y farmacológicamente con los antidepresivos tricíclicos.

Es un relajante muscular de acción central útil para el tratamiento del espasmo muscular localizado de cualquier etiología. Actualmente se cree que actúa en el tronco encefálico en lugar de actuar sobre la médula espinal. La dosis usual para adultos es de 10 mg 3 veces al día.

Al igual que los antidepresivos tricíclicos, produce efectos anticolinérgicos como sequedad de boca, visión borrosa, aumento de la presión intraocular, retención urinaria y estreñimiento. Está contraindicado en pacientes con anormalidades cardíacas y en pacientes que toman inhibidores de la monoaminooxidasa.

Puede utilizarse con precaución en pacientes con historial de enfermedad psiquiátrica. La sobredosis de 900 mg se trata con fisostigmina (1 mg, iv). Clorzoxazona La clorzoxazona es un benzimidazol con propiedades inhibitorias centrales, pero su utilidad es limitada por su baja potencia.

La dosis usual en adultos es de 250-750 mg, 3-4 veces al día. Puede producir toxicidad hepática, y en algunos casos la muerte por fallo hepático, por lo que está contraindicada en pacientes con enfermedad hepática.

Requiere un estricto control de la función hepática durante el tratamiento. Orfenadrina La orfenadrina es un análogo de la difenhidramina. Ha demostrado alguna eficacia en el tratamiento de la espasticidad en pacientes con traumatismo raquimedular. La dosis usual es de 100 mg dos veces al día.

Tiene propiedades anticolinérgicas y raramente se ha reportado anemia aplásica como efecto adverso del medicamento. Metaxalona La metaxolona produce efectos antiespasmódicos moderados y sedación leve. Los principales efectos de la metaxalona fueron descritos en un estudio doble ciego con 200 pacientes que padecían dolor lumbar.

Un alto porcentaje mejoró sus arcos de movilidad y vio disminuir los espasmos musculares. Entre los efectos secundarios más frecuentes destacan náuseas, vómito, vértigo, poliuria, cefalea y, paradójicamente, calambres musculares. También puede producir anemia hemolítica y trastornos de la función hepática; por ello se debe hacer un seguimiento de la función eritrocitaria y de las enzimas hepáticas durante el tratamiento.

La metaxalona se presenta en tabletas de 400 mg. La dosis usual para adultos es de 800 mg, 3 o 4 veces al día. Tolperisona La tolperisona presenta una actividad similar a la de la lidocaína y estabiliza las membranas nerviosas.

Bloquea los reflejos monosinápticos y polisinápticos a nivel espinal de una manera dependiente de la dosis. Se cree que la tolperisona media la relajación muscular sin sedación concomitante ni fenómenos de retirada. Gabapentina La gabapentina es un anticonvulsivante con estructura similar al GABA.

Atraviesa la barrera hematoencefálica, no activa receptores GABA ni altera su metabolismo. Su biodisponibilidad es del 60% después de una dosis oral de 300 mg con una concentración plasmática máxima al cabo de 2-3 horas.

Después de administrar 1. 600 mg, la biodisponibilidad es del 35%. La presencia de alimentos no altera la absorción, sin embargo, sustancias como el hidróxido de aluminio y de magnesio reducen la absorción a un 20%. Mejora significativamente el tono espástico muscular en pacientes con esclerosis múltiple a dosis de 1.

200 mg día. En pacientes con traumatismo raquimedular se requieren altas dosis de gabapentina (2. 400-3. 600 mg) para obtener efectos antiespásticos. La respuesta está directamente relacionada con la dosis y ésta debe ser mínima, de 1.

200 mg al día. Los relajantes musculares de acción central más antiguos incluyen carisoprodol, metocarbamol y meprobamato. Todos estos agentes son menos eficaces que los fámacos mencionados anteriormente y son más tóxicos en sobredosis. Por estas razones su uso no se recomienda como tratamiento de primera línea.

Carisoprodol El carisoprodol es un relajante muscular de acción central con efectos antiespásticos. Bloquea la actividad interneuronal en la formación reticular descendente y en la médula espinal. Se metaboliza a meprobamato.

Los efectos secundarios incluyen sedación y debilidad y dependencia al meprobamato. La dosis usual en adultos es de 350 mg, 4 veces al día. La retirada súbita es la causa de síntomas como agitación, anorexia, vómito, alucinaciones, convulsiones y raramente la muerte.

  1. Los relajantes musculares esqueléticos son fármacos que actúan sobre los centros nerviosos y deprimen la actvidad del músculo esquelético, disminuyendo el tono y los movimientos involuntarios Metocarbamol El metocarbamol es un carbamato análogo derivado de la mefenesina;

Su efecto es prolongado, produciendo inhibición de los reflejos polisinápticos. Se comercializa en tabletas de 500 a 750 mg. La dosis usual en adultos es de 1 g, 4 veces al día. Se encuentra asociado a analgésicos como el paracetamol o ácido acetilsalicílico.

Meprobamato El meprobamato se introdujo como un agente ansiolítico en 1955 y se prescribe principalmente para tratar la ansiedad, la tensión y los espasmos musculares asociados. La aparición y la duración de la acción son similares a las de los barbitúricos de acción intermedia; sin embargo, las dosis terapéuticas de meprobamato producen menos sedación y toxicidad que los barbitúricos.

El uso excesivo puede provocar dependencia psicológica y física. Entre los relajantes musculares de acción periférica destacan el dantroleno y la toxina botulínica. Dantroleno El dantroleno es un derivado de la hidantoína. A diferencia del baclofeno y el diazepam, sus acciones terapéuticas se deben a que actúa directamente sobre el músculo esquelético, bloqueando el canal de calcio del retículo sarcoplásmico y reduciendo así la concentración de calcio y disminuyendo la interacción de la miosina con la actina.

El dantroleno tiene un efecto diferencial en los diferentes tipos de fibras musculares: las unidades rápidas (las que se contraen rápidamente por cortos períodos) son debilitadas significativamente en mayor medida que las fibras lentas (aquéllas que tienden a contraerse tónicamente por largos períodos y son más resistentes a la fatiga), sin afectar la transmisión neuromuscular.

El dantroleno es particularmente eficaz en pacientes con espasticidad de origen cerebral o espinal, a excepción de la esclerosis múltiple, en la que la espasticidad parece ser más resistente a este agente. El inicio del tratamiento de la espasticidad debe ser con 25 mg al día, incrementándose la dosis cada 4-7 días, con un máximo de 100 mgs 4 veces al día.

  • Este fármaco se absorbe parcialmente por vía oral (aproximadamente el 20% de la dosis), por ello la forma oral se presenta en forma de sal para mejorar la absorción (aproximadamente 70%), que tiene lugar principalmente en el intestino delgado;

Después de una dosis de 100 mg, la concentración plasmática máxima de ácido libre tiene lugar al cabo de 3-6 horas, y el metabolito activo (5-hidroxidantroleno) aparece a las 4-8 horas. El dantroleno tiene carácter lipófilo y puede atravesar la barrera placentaria.

La eliminación del medicamento no metabolizado es por vía urinaria (15-25%), seguida por excreción urinaria del metabolito después de la administración oral. La vida media de eliminación es de 15,5 horas tras una dosis oral, y de 12,1 horas después de una administración intravenosa.

No se ha descrito tolerancia después de su administración crónica. Entre los efectos adversos, el más serio constituye la hepatotoxicidad. Se ha descrito hepatitis fatal en 0,1-0,2% de pacientes tratados con este fármaco durante más de dos meses. Por esta razón, es conveniente suspender el tratamiento con dantroleno si después de 45 días no se ha observado mejoría, o ante alteraciones hepáticas, que pueden detectarse mediante pruebas de laboratorio.

  • El efecto colateral más frecuentemente es la debilidad, que puede ser más invalidante que la misma espasticidad en algunos pacientes;
  • El dantroleno se ha utilizado solo o combinado con baclofeno;
  • Su asociación con diazepam puede aumentar los característicos efectos sedantes de este último;

La espasticidad no es en sí una enfermedad, sino consecuencia de alteraciones como la esclerosis múltiple, enfermedades cerebrovasculares (hemorragias o embolias cerebrales), parálisis cerebral o lesiones traumáticas del cerebro o de la médula espinal Toxina botulínica Constituyen una familia de neurotoxinas producidas por la bacteria anaerobia Clostridium botulinum.

Inhiben específicamente la liberación de acetilcolina en la placa neuromuscular y causan parálisis del músculo esquelético. La toxina botulínica (BTX) purificada se ha utilizado en la clínica para tratar trastornos de la contracción del músculo, tales como espasticidad y distonía.

La toxina botulínica se purifica en forma de complejos de elevado peso molecular que contengan proteínas bacterianas adicionales que protejan a la molécula de la toxina. La toxina botulínica se utiliza conjuntamente con otras medidas, tales como productos medicinales orales o intratecales o fisioterapia.

Se ha descrito que mejora la capacidad de andar y el soporte de pacientes con espasticidad de cadera y del flexor de la rodilla. El tratamiento con la toxina botulínica facilita el cuidado de pacientes con espasticidad aductora severa y espasticidad del flexor de las extremidades y las manos y también la autosuficiencia y capacidad para vestirse de pacientes con espasticidad del brazo.

Con el uso local de la toxina botulínica los espasmos dolorosos han llegado a ser tratables sin tener que aceptar los efectos generalmente adversos de los fármacos orales antiespásticos. Para los niños con espasticidad congénita o adquirida en la niñez temprana, el tratamiento a largo plazo puede contribuir a la mejora del desarrollo motor.

  • La inyección intramuscular cuidadosa es esencial ya que una inyección equivocada podría dar lugar a parálisis de un músculo no afectado;
  • Conclusiones Los tratamientos de la espasticidad tienen el objetivo de preservar y optimizar el funcionalismo y la movilidad, aliviar los espasmos musculares dolorosos, prevenir las complicaciones como las contracturas y facilitar los cuidados de enfermería y la rehabilitación;

Su aplicación requiere una evaluación cuidadosa por especialistas de muchas disciplinas, con el fin de individualizar las diferentes modalidades terapéuticas y combinarlas de manera óptima. Estas modalidades son diversas formas de fisioterapia, tratamiento farmacológico (baclofeno) por vía oral o intratecal, bloqueo nervioso y neuromuscular y cirugía.

Incluso en pacientes discapacitados por la espasticidad, un tratamiento cuidadosamente planificado puede ayudar a dar sensación de confort y a facilitar los cuidados de enfermería. Por otro lado, gran parte de las publicaciones sobre el tratamiento de la espasticidad procede de estudios no controlados o de estudios observacionales.

Son necesarios ensayos clínicos bien diseñados, con seguimiento adecuado, para investigar cómo las modalidades individuales de tratamiento y sus combinaciones contribuyen a mejorar la capacidad funcional y la calidad de vida en diferentes situaciones clínicas.

  1. Los ensayos clínicos con fármacos administrados por vía oral, que han sido generalmente breves, demuestran que se puede reducir el exceso de tono muscular y aliviar los espasmos musculares dolorosos;
  2. Sin embargo, hay pocas pruebas de que modifiquen de manera consistente el nivel global de discapacidad, ni de que mejoren la calidad de vida;

Aunque cada fármaco tiene un mecanismo de acción diferente, no se han encontrado pruebas convincentes de que esto se traduzca en una eficacia superior en alguna situación clínica determinada. No hay tampoco datos para juzgar la eficacia o la seguridad comparativa de los relajantes de músculo esquelético en los pacientes para quienes un agente ha fallado o quienes han tenido efectos secundarios intolerables.