Que Es Un Dolor Neuropatico?

Resumen El dolor neuropático se define como un dolor crónico secundario a una lesión o enfermedad que afecta el sistema soma-tosensorial. Cerca del 20% del dolor crónico es neuropático. Lesiones del sistema nervioso periférico o central provocan cambios neuroplásticos que se traducen en síntomas y signos específicos característicos de este tipo de dolor.

  1. Estos síntomas deben ser reconocidos para un diagnóstico y un tratamiento analgésico adecuado;
  2. Con frecuencia se asocia a trastornos del sueño o alteraciones del ánimo;
  3. Suele ser más refractario que el dolor de origen nociceptivo;

Existen grupos de medicamentos que suelen ser efectivos, entre los que se cuentan los antidepresivos tricíclicos, antidepresivos duales, neuromoduladores, anticonvulsivantes, lidocaína en parche o sistémica y algunos opioides que deben usarse si el dolor es muy intenso.

El manejo se basa en una terapia multimodal y debe tratarse con equipo multidisciplinario, especialmente para los casos de dolor de difícil manejo. Palabras clave: Dolor neuropático dolor crónico sistema somatosensorial DNY Keywords: Neuropathic pain chronic pain somatosensorial system Summary Neuropathic pain is defined as a cronic pain secondary to an injury or illness that involves the somatosensorial system and it represents 20% of patients with cronic pain.

The injury of the central of peripheric nervous system is associated with neuroplastic changes, wich originate signs and symptoms that are caracteristics of this type of pain, and must be recognized to plan a proper management. Usually, the neuropathic pain is asociated with troubles of sleep and mood and not infrequently is refractary to treatment.

Several groups of drugs are available including tjr tricyclic antidepresives, dual antidepresives, neuromodulators, anticonvulsivants, lidocaine, systemic or in patch, and some opioids that can be used to control severe pain.

The management of neuropathic pain is based in a multimodal therapy and a multidisciplinary team, very important if the pain is extremely difficult to contol. Texto completo Introducción El dolor es un sistema de alarma que avisa que hay un daño actual o potencial y permite protegernos de ese daño, constituyendo un mecanismo de defensa.

Cuando el dolor se prolonga por más de tres meses pasa a denominarse dolor crónico, transformándose en una entidad patológica en sí misma. Estudios en Europa muestran una prevalencia del dolor crónico que oscila entre 19 y 31% ( 1 , 2 ) estimándose en un 30% a nivel nacional (datos no publicados, grupo ACHED).

En aproximadamente un 20% de los pacientes el dolor crónico es de origen neuropático. Según datos recientemente publicados, hay una prevalencia de dolor con características neuropáticas en la población general entre 6,9–10% ( 2 , 3 ). El dolor neuropático, es definido por la IASP (2007) como “el dolor que se origina como consecuencia directa de una lesión o enfermedad que afecta al sistema somatosensorial” ( 4 ).

En esta nueva definición, el término, enfermedad se refiere a procesos patológicos específicos tales como inflamación, enfermedades autoinmunes o canalopatías, mientras que lesión se refiere a un daño macro o microscópicamente identificable ( 5 ).

Incidencia En América Latina se estima que el dolor neuropático afecta al 2% de la población. En el 1 5 % de los pacientes que consulta por dolor, es de origen neuropático. La mayoría de los pacientes que presentan síntomas de dolor neuropático son manejados en la atención primaria y sólo la minoría, generalmente los cuadros refractarios, son referidos a especialistas en dolor.

En nuestra región, los cuadros frecuentemente asociados a dolor neuropático son: dolor lumbar con componente neuropático (34,2%); neuropatía diabética (30,4%); neuralgia post herpética (8,7%) y dolor neuropático como secuela postquirúrgica (6,1%) ( 6 ).

Etiología Este síndrome de dolor crónico tiene su origen en un daño estructural de las vías nociceptivas, que puede involucrar el receptor periférico, las vías de conducción y/o el cerebro. Estos cambios condicionan una de sus principales características: no requerir de un estímulo de los nociceptores para que el dolor se manifieste, implicando que no hay transducción o conversión de un estímulo nociceptivo, cualquiera que este sea, en un impulso eléctrico ( 7 ).

  • Tal hecho es lo que permite considerar al dolor neuropático como una enfermedad neurológica;
  • El dolor nociceptivo por el contrario, se gatilla por estímulos fisiológicos, como inflamación, calor o presión en los nociceptores correspondientes, generando una respuesta que suele ser de duración limitada y que no se asocia normalmente a una lesión del sistema nervioso ( tabla 1 );

Constituye esencialmente un sistema de alarma y defensa ya que permite detectar la presencia de un daño orgánico actual o potencial. Una lesión estructural de un nervio deriva a dolor crónico con mayor probabilidad que el dolor producido por daño a tejidos somáticos, se caracteriza por mala respuesta a los analgésicos convencionales y suele ser más refractario en el manejo ( 7 ).

  • Clasificación El dolor neuropático puede ser de origen periférico o central;
  • El periférico se produce por lesiones de nervio periférico, plexos nerviosos o en las raíces medulares dorsales;
  • El dolor neuropático de origen central se suele generar por lesiones en la médula espinal y/o cerebro;

Ejemplos de cuadros clínicos de dolor neuropático central y periférico se ven en la tabla 2. Fisiopatología El dolor, que en sí es un mecanismo de protección, se produce cuando existe un estímulo mecánico, térmico o químico que activa los nociceptores llevando la información hacia las neuronas nociceptivas en el asta posterior de la médula espinal, que se proyectan vía tálamo a las áreas corticales generando las características sensoriales y emocionales del dolor ( 8 ).

Estas vías espinales pueden transmitir estímulos inhibitorios descendentes o influencias facilitatorias desde el cerebro ( figura 1 ). La injuria o inflamación de tejidos periféricos induce cambios adapta-tivos reversibles en el sistema nervioso que provocan dolor por sensibilización, lo que opera como un mecanismo protector que asegura la cura apropiada de los tejidos.

Por el contrario, en el dolor neuropático los cambios en la sensibilización van a ser persistentes, lo que se traduce clínicamente en dolor espontáneo, con bajo umbral del estímulo e incluso inicio o incremento del dolor con estímulos no nocivos. Esto produce cambios maladaptativos de las neuronas sensitivas y pueden ser finalmente irreversibles.

El dolor neuropático una vez que se establece se transforma en una enfermedad autónoma y propia del sistema nervioso ( 5 , 7 , 8 ). Los cambios fisiológicos descritos que se producen en la periferia incluyen sensibilización de los nociceptores, generación de impulsos espontáneos ectópicos en el axón y en neuronas del ganglio dorsal, presencia de efapses e interacción anormal entre fibras.

A nivel central hay sensibilización de las neuronas del asta posterior y alteración de los mecanismos inhibitorios descendentes ( 9 ). El Síndrome de Dolor Neuropático suele presentarse como una combinación compleja de síntomas con variación interindividual que depende de los cambios fisiopatológicos subyacentes, resultantes de la convergencia de múltiples factores etiológicos, genotípicos y del medioambiente ( 9 ) ( figura 2 ).

Sintomatología Los síntomas dependerán de los fenómenos fisiopatológicos antes descritos asociados a factores personales y del medioambiente, que contribuyen al fenotipo de dolor. Se presentan como síntomas tanto negativos como positivos ( 10 ).

Los síntomas negativos indican déficit sensorial y los positivos indican respuestas neurosensoriales anormales. La naturaleza multidimensional del dolor hace que además se acompañe con síntomas como depresión, somatización o insomnio, es frecuente por lo tanto, que se acompañe de trastornos del sueño y de alteraciones psicológicas, que pueden derivar en cuadros depresivos y ansiosos, potencialmente severos.

Síntomas negativos Son el primer indicio del daño en el sistema somatosensorial; se manifiestan como pérdida de sensibilidad y pueden ser evaluados por síntomas clínicos o por test cuantitativos. Dependiendo del daño puede haber trastorno en la transducción, conducción, transmisión o en la conducción sensorial en el territorio nervioso dañado.

Se puede encontrar déficit o hipoalgesia, hipoestesia o termohipoalgesia ( 11 ). Síntomas positivos Son la respuesta a fenómenos neuroplásticos ocurridos al dañarse el nervio. Pueden ser espontáneos o evocados ( tabla 3 ). Diagnóstico de dolor neuropático El diagnóstico de dolor neuropático se basa en la anamnesis, examen físico y exámenes complementarios ( 5 , 10 , 11 ).

Historia del paciente, antecedentes clínicos, comorbilida- des, perfil psicológico Descripción del tipo de dolor y otros síntomas subjetivos. A pesar de diferentes patologías que provoquen dolor neuropático, existen síntomas comunes con descriptores del dolor que hacen sospechar la presencia de daño de las vía del dolor (dolor quemante, urente, parestesias, disestesias).

Examen físico Hay que considerar signos positivos y negativos. Evaluación de signos clínicos objetivos de disfunción del nervio, evaluados con el examen clínico o con pruebas de la función nerviosa. El examen neurológico completo incluye evaluación motora para determinar la existencia de alteraciones del trofismo muscular, cambios en el tono, presencia de paresias y a veces movimientos involuntarios.

  • En el examen sensitivo se debe evaluar tacto, sensación térmica y dolor;
  • Métodos de diagnóstico del DN a;
  • Métodos clínicos i;
  • DN4 (bouhassira) Douleur Neuropathique en 4 questions;
  • Desarrollado en Francia, este cuestionario contiene siete preguntas y tres elementos del examen físico;

Es útil para diferenciar el dolor neuropático del nociceptivo. Fácil de responder por el paciente y con examen clínico acotado para el médico. Sensibilidad de 83% y especificidad de 90%. En Chile se usa el abreviado ( figura 3 ) contestado sólo por el paciente, especialmente en las Unidades de Dolor ( 12 , 13 ).

  1. ii;
  2. LANSS Escala de Leeds de Evaluación de Síntomas y Signos Neu-ropáticos;
  3. Es un cuestionario de cinco síntomas y dos ítems de examen clínico;
  4. Validado y testeado;
  5. Sensibilidad de 82% y especificidad entre 80 y 94% ( 14 );

iii. pain DETECT Desarrollado en Alemania. Sensibilidad de 85% y especificidad de 80% ( 15 ). Métodos electrofísiológicos La EMG y la conducción nerviosa permiten objetivar lesiones de nervio periférico, radiculares o de plexos, estimando su severidad, extensión y antigüedad.

  • Los potenciales evocados somatosensoriales permiten determinar la existencia de trastornos en vías aferentes sensitivas pro-pioceptivas y su localización probable;
  • Test para evaluar fibras finas (térmico dolorosas), tiene una base psi-cofisiológica, como son el testde umbral doloroso y el test sensitivo cuantitativo (QST, en inglés), el test cuantitativo sudomotor, detectan alteraciones autonómicas (QSART) ( 16 );

Tratamiento Una evaluación y un diagnóstico adecuado del dolor son fundamentales para hacer un tratamiento exitoso del dolor neuropático. Se debe considerar además que pueden coexistir con otros tipos de dolor en patologías, como dolor lumbar asociado a radiculopatías o enfermedades musculoesqueléticas.

  1. El foco debiera ponerse en identificar y manejar el proceso de enfermedad en el sistema nervioso periférico o central si esto fuera posible, evaluar respuestas previas al tratamiento e identificar comorbilidades relevantes (insuficiencia cardíaca, renal o enfermedad hepática), que pueden ser afectadas por la terapia;

Atención especial debe ser la identificación y el manejo simultáneo de depresión, ansiedad y trastornos del sueño, que afectan la calidad de vida. No menos importante es explicar al paciente los objetivos del tratamiento y la metas claras de alivio, evaluando además la tolerancia y la efectividad de los fármacos.

Medidas no farmacológicas como la disminución del estrés, buena higiene del sueño, terapias físicas y otras medidas que sean adecuadas a cada paciente deben ser consideradas ( 17 ). El tratamiento basado en el mecanismo fisiopatológico es más efectivo que el tratamiento basado en la enfermedad.

Las respuestas individuales al tratamiento farmacológico del dolor neuropático son variadas e impredecibles. Se debe llegar a encontrar la medicación o combinación de fármacos que sean bien tolerados y con la menor cantidad de efectos secundarios posibles ( 18 ).

Actualmente hay consenso que es necesario efectuar tratamiento multimodal. Se han publicado numerosas guías y algoritmos de manejo de dolor neuropático basados en medicamentos con mayor evidencia de efectividad, de acuerdo a las diferentes presentaciones clínicas ( 17–19 ).

Los grupos de fármacos con evidencia más clara en el manejo del dolor neuropático incluyen los antidepresivos tricíclicos y duales, los neuromoduladores o gabapentinoides, anestésicos locales, opioides y anticonvulsivantes ( tabla 4 ). Primera línea de tratamiento Hay tres tipos de medicamentos que tienen un grado A de recomendación y que se consideran de primera línea ( 17 ,( 19–21 ).

  • Antidepresivos 1;
  • Antidepresivos tricíclicos Son uno de los principales medicamentos en el manejo del DN por más de 25 años;
  • Su acción ocurre por acción en recaptación de noradrenalina (NA);
  • Tienen efectos anticolinérgicos marcados, la Amitriptilina es la que tiene mayores efectos adversos;

También se usa la Imipramina y Desipramina con menos efectos secundarios. Estudios muestran a la Amitriptilina con evidencia y un NNT (Número Necesario a Tratar) de 2,5. La decisión de su uso debería considerar la posibilidad de cardiotoxicidad. Se debe usar la menor dosis efectiva nocturna (12,5 a 50 mg).

La mayoría de los trabajos son en NPH y NPD ( 20 ). Antidepresivos duales Inhiben tanto receptores de serotonina y NA. Tienen mayor evidencia que los antidepresivos selectivos de serotonina. Existe eficacia bien documentada en la polineuropatía doloro- sa.

Los de mayor uso en este momento son: Duloxetina y Venlafaxina. Duloxetina ha mostrado ser efectiva en por lo menos tres ensayos clínicos en NPD. Tiene un perfil farmacológico de efectos adversos favorable, con dosis fáciles de usar (30 a 60 mg). Venlafaxina inhibe selectivamente a serotonina en bajas dosis y es dual en dosis altas.

Se ha estudiado en NPD, NPH, dolor post mastectomía. Dosis 37,5 hasta 150 mg. Neuromoduladores Se unen a la unidad alfa 2 delta de los canales de calcio voltaje dependiente de los terminales presinápticos del SNC en asta posterior, disminuyendo la liberación de glutamato, norepinefrina y sustancia p ( 21 ).

Efecto analgésico, antiepiléptico y ansiolítico. En este grupo hay medicamentos como Gabapentina y Pregabalina. Gabapentina tiene muchos ensayos clínicos positivos en dolor neuropático, en general es segura, con pocas interacciones farmacológicas. Puede dar somnolencia y mareos.

  1. Dosis entre 300 y 1200 mg;
  2. Pregabalina tiene ensayos clínicos en NPH, NPD y dolor central efecto ansiolítico marcado;
  3. Dosis entre 50 a 300 mg;
  4. Anestésicos Locales (AL) Medicamentos estabilizadores de membrana y bloqueadores de los canales de sodio;

La lidocaína es la más usada y se puede utilizar en forma tópica para el dolor neuropático localizado, en forma de cremas de lidocaína (asociadas o no con pro-caína, ésta última denominada EMLA), las cuales generan una acción anestésica local. El uso de parches tópicos de lidocaína 5% han sido de gran uso en los últimos años y con numerosos ensayos clínicos que avalan su efectividad frente a placebo; es de primera elección en el DN localizado.

No tiene acción anestésica local. Los niveles sanguíneos son mínimos y es una forma segura y efectiva. Otra vía de administración de los AL es por vía EV, en dosis iniciales de 1–2 mg/kg peso; son útiles para crisis de DN.

En dolor crónico se usan en ciclos de días seriados ( 17 ). Segunda línea de medicamentos Opioides Se ha mostrado que los opioides son eficaces en múltiples cuadros de dolor neuropático. Se puede asociar a los de primera línea solos o combinados, en caso de que el dolor tenga una intensidad con EVA > 7 o en dolor por cáncer.

  1. Se recomienda el uso de opioides de acción rápida en una primera etapa y de acuerdo a la evolución, continuar con opioides de acción prolongada;
  2. Entre los más útiles en el dolor neuropático por su acción farmacológica están el Tramadol, Buprenorfina, Oxycodona y Metadona;

El Tramadol es un opioide muy débil, que actúa además inhibiendo la recaptación de NAy serotonina. Existen varios ensayos clínicos de Tramadol en DN. Tercera línea de medicamentos Este grupo tiene evidencia B. Son de tercera línea, pero pueden usarse en segunda línea en algunas circunstancias (si el tratamiento opioide no estuviera indicado o si este grupo tuviera especial buen efecto en determinados pacientes).

Incluye algunos anticonvulsivantes, otros antidepresivos y es antagonista del Receptor NMDA. Anticonvulsivantes Grupo en el que están los bloqueadores de los canales de Na, como la Carbamazepina, actualmente sólo de primera línea en la Neuralgia del Trigémino y a veces útil en dolor neuropático periférico cuando predominan parestesias o dolor lancinante.

La Oxcarbazepina posee menos efectos secundarios que Carbamazepina. Lamotrigina, es anticonvulsivante de segunda generación y de uso especial en dolor neuropático generalizado; existen pocos estudios, series pequeñas. El ácido valproico (tres estudios positivos) o Topiramato también en estudios pequeños.

Antidepresivos Bupropión, Citalopram, Paroxetina. Tienen limitada evidencia. Otros: Mexiletina, antagonista Receptor NMDA (Ketamina , Memantina), Cannabinoides. Manejo del dn según cuadros clínicos Se recomienda la combinación de medicamentos, ya que en la mayoría de las circunstancias la monoterapia no es suficiente.

Existen interacciones benéficas, pero se debe tener en cuenta las interacciones potencialmente nocivas y siempre considerar las condiciones propias de cada paciente. La terapia combinada puede proporcionar analgesia más rápida y más eficaz. El éxito de la terapia farmacológica en el dolor neuropático es el resultado del balance entre la eficacia terapéutica, la intensidad y la frecuencia de los efectos secundarios.

Para evitar efectos secundarios muy intensos se recomienda titular los medicamentos, lo que ayuda a la adherencia terapéutica. A veces se necesitan de varias semanas para alcanzar la dosis efectiva. El Número Necesario a Tratar (NNT) y el Número Necesario para tener una Reacción Adversa (NNH) son valores usados con el objetivo de comparar la eficacia y la seguridad de los diferentes tratamientos en condiciones de dolor neuropático.

El medicamento ideal es el que tenga el menor NNT y el mayor NNH. Si la primera línea de medicamentos sola o en combinación falla, se debe considerar la segunda y tercera línea de medicamentos o referir a un especialista en dolor o equipo de dolor multidisciplinario.

Si consideramos consensos y manejo actual basado en la evidencia, se pueden dar los siguientes consejos de manejo de tratamiento según tipo de dolor y cuadro clínico: Dolor neuropático localizado Se ve en cuadros como NPH, atrapamientas nerviosos, NP diabética, DN Post quirúrgico.

La analgesia tópica es la primera elección para los pacientes con DN localizado Hay evidencia que sustenta el balance eficacia vs seguridad de los analgésicos tópicos con muy baja incidencia de efectos colaterales sistémicos. Se sugiere el parche de Lidocaína 5%, la capsaicina tópica en forma de parche y en altas concentraciones (8%) que ha sido efectiva por períodos prolongados.

  1. Hay también formulaciones magistrales (con Ketamina, Lidocaína o Amitriptilina) que han demostrado ser útiles ( 25 );
  2. La combinación de medicamentos para uso local con medicamentos orales es una buena alternativa, especialmente al comienzo del tratamiento ( 12 );

Otro medicamento de reciente uso en dolor neuropático localizado es la toxina botulínica, con un efecto antihiperalgésico en el uso intradér-mico ( 21 , 24 , 25 ). Dolor neuropático difuso Las causas más frecuentes de neuropatías periféricas generalizadas son las nutricionales y metabólicas (diabetes mellitus, alcoholismo, deficiencias vitamínicas), quimioterápicos (platinos, taxoles, vincris-tiana), inmunológicas, infecciosas, tóxicas (arsénico, óxido de etileno, talio) ( 17 ).

  1. Los fármacos de elección son los antidepresivos tricíclicos, los cuales tienen el menor NNT, además de los antidepresivos duales (Duloxetina, Venlafaxina), gabapentinoides y opioides, si el dolor es muy intenso;

La polineuropatía por VIH no responde bien a estos medicamentos, aquí la Lamotrigina se ha descrito como eficaz (nivel B de evidencia). Dolor neuropático central Ocurre por lesiones o enfermedad de la médula espinal o en el cerebro. Puede verse en pacientes con AVE, mielopatías por VIH, trauma medular, siringomielia. Hay pocos ensayos clínicos en este grupo, se recomienda ( 21 ):

  • – Tricíclicos para dolor post AVE
  • – Gabapentinoides para lesiones medulares
  • – Canabinoides para DN por esclerosis múltiple (evidencia grado B)

Dolor neuropático mixto no oncológico El lumbago crónico con compresión radicular puede tener características nociceptivas y neuropáticas. También el dolor post cirugía lumbar, Síndrome Dolor Regional Complejo y dolor por fracturas con compromiso nervioso son algunos ejemplos de este grupo. Se deben usar analgésicos puros asociados a antidepresivos y/o neuromoduladores En este grupo la terapia multidisciplinaria es de especial relevancia ( 26 ).

  • Dolor neuropático mixto oncológico Causas frecuentes: Dolor por infiltración tumoral y plexopatía por radioterapia;
  • El dolor por infiltración es más refractario al tratamiento farmacológico debido a su condición progresiva ( 19 );

Los antidepresivos, Gabapentinoides y opioides débiles como Tramadol u opioides potentes como Oxycodona, Buprenorfina o Metadona, son útiles en el dolor nociceptivo somático y visceral. El uso de corticoides en el DN oncológico por compresión nerviosa es de gran utilidad y mejora la calidad de vida del paciente oncológico.

  • Neuralgia del Trigémino DN de especial relevancia, como entidad propia debido a su frecuencia y a lo invalidante que puede llegar a ser;
  • Se manifiesta como dolor agudo lancinante facial cuyo roce genera descarga de dolor;

Se produce por compresión en la zona de entrada de la raíz del nervio trigémino al tallo cerebral. Se produciría una desmielinización que genera la neuralgia por estímulos táctiles en la zona cutánea. El medicamento de primera elección es la Carbamazepina (nivel A); Oxcarbazepina es más segura que la Carbamazepina.

Aquí no hay evidencia de la terapia combinada con otros medicamentos para el dolor neuropático. Hay evidencia de tratamiento intervencionista con RF en ganglio de Gasser, en caso de no utilidad del tratamiento farmacológico ( 26 ).

Tratamiento intervencionista en el DN Existen situaciones en que la terapia farmacológica no es suficiente para hacer un manejo óptimo del dolor y es útil recurrir a procedimientos intervencionistas como parte de una terapia multimodal. Es así como se pueden realizar como complemento al tratamiento farmacológico y a veces como intervenciones únicas.

Se pueden efectuar infiltraciones de nervio periférico, bloqueos de plexos y bloqueos del sistema simpático, que pueden ser en dosis única o en técnicas continuas. Los bloqueos pueden ser con anestésicos locales, asociados o no a corticoides, uso de toxina botulínica o técnicas de radiofrecuencia.

Los pacientes que no responden bien en una primera etapa sólo con tratamiento farmacológico deben ser derivados a Unidades de Dolor para evaluar posibilidad de terapia intervencionista complementaria. Conclusión El dolor neuropático está presente en un 20% de la consulta por dolor crónico.

Es más difícil de tratar que el dolor nociceptivo. Tiene características especiales de reconocimiento y tratamiento. Muchas veces está subdiagnosticado y subtratado. Los tricíclicos, antidepresivos duales, gabapentinoides y anestésicos locales, han demostrado eficacia en el dolor neuropático y se recomiendan como primera línea de uso.

Los opioides pueden usarse asociados en caso de dolor intenso. A pesar de la gran cantidad de ensayos clínicos en los últimos años, basados en los mecanismos de producción del dolor, aún es necesario consensos y guías de manejo ya que sigue siendo un dolor difícil de tratar.

  1. Los medicamentos con mayor evidencia en el manejo del DN tienen además efectos secundarios e interacciones que deben ser reconocidos, por lo cual se deben usar con precaución y dosis tituladas, especialmente en los ancianos;

Se usan en un contexto de terapia multimodal con uso de procedimientos intervencionistas si fuera necesario y un manejo multidisciplinario, particularmente en los casos difíciles de manejar. La autora declara no tener conflictos de interés, en relación a este artículo.

  • Referencias bibliográficas [1;
  • ] H;
  • Breivik, et al;
  • Survey of chronic pain in Europe: Prevalence, impacto on daily life and treatment;
  • European Journal of Pain, 10 (2006), pp;
  • 287-333 May [2;
  • ] O;
  • Van Hecke, et al;

Neuropathic pain in the general population. A systematic reviewof epidemiological Studies. Pain, 155 (2014), pp. 654-662 [3. ] D. Bouhassira, M. Lantéri-Minet, N. Attal, B. Laurent, C. Touboul. Prevalence of chronic pain with neuropathic characteristics in the general population.

  1. Pain, 136 (2008), pp;
  2. 380-387 [4;
  3. ] R;
  4. Treede, et al;
  5. Neuropathic pain;
  6. Redefnition and a grading system for clinical and research purposes;
  7. Neurology, 70 (2008), pp;
  8. 1630-1635 [5;
  9. ] Guías para el Diagnóstico y Manejo del Dolor Neuropático Comité de expertos Latinoamericanos Editorial 1 a edición 2009;

[6. ] F. Ruiz, M. Carrasco. El dolor neuropático en la consulta médica en América Latina: resultado de una encuesta en cinco países. Rev Iberoamericana Dolor, (2008), [7. ] B. Nicholson, S. Verma. Comorbidities in Chronic Neuropathic Pain. [8. ] S. Cohen, J. Mao. Neuropathic pain: mechanisms and their clinical implications.

BMJ, 348 (2014), pp. f7656 doi: 10. 1136/bmj. f7656 [9. ] Von Hehn, R. Baron, C. Woolf. Neuron, 73 (2012), pp. 638-652 February 23, 2012 Elsevier Inc [10. ] R. Baron. Mechanisms of Disease: neuropathic pain: A clinical perspective.

Nature Clinical Practice Neurology, 2 (2006), Feb [11. ] R. Baron. Neuropathic pain: diagnosis, pathophysiological mechanisms, and treatment. Lancet Neurol, 9 (2010), pp. 807-819 [12. ] D. Bouhassira, et al. Development and validation of the neurophatic pain symptom inventory.

Pain, 108 (2004), pp. 248-257 [13. ] D. Bouhassira, et al. Comparison of pain syndromes associated with nervous or somatic lesions and development of a new neuropathic pain diagnostic questionnaire (DN4). Pain, 114 (2005), pp.

29-36 [14. ] T. Weingarten, et al. Validation of the S-LANSS in the community setting. Pain, 132 (2007), pp. 189-194 [15. ] M. Bennett, N. Attal, et al. Using screening tools to identify neuropathic pain. Pain, 114 (2005), pp. 29-36 [16. ] P. Hansson, M. Backonja, D. Bouhassira.

  1. Usefulness and limitations of quantitative sensory testing: Clinical and research application in neuropathic pain states;
  2. Pain, 129 (2007), pp;
  3. 256-259 [17;
  4. ] H;
  5. Dworkin, A;
  6. Connor, M;
  7. Backonja, J;
  8. Farrar, N;
  9. Finnerup, T;

Jensen, et al. Pharmacologic management of neuro-pathic pain: Evidence-based recommendations. Pain, (2007), doi: 10. 1016/j. pain. 2007. 08. 033 [18. ] Singleton, Robinson. Evaluation and Treatment of Painful Peripheral Polyneuropathy. Seminars in Neurology, 25 (2005), [19.

  • ] N;
  • Attal, et al;
  • EFNS Task Force EFNS guide on pharmacological treatment of Neuropatico pain;
  • Eur J Neurol, 13 (2006), pp;
  • 1153-1169 [20;
  • ] J;
  • Henry;
  • Mc Quay Neuropathic pain: evidence matters;
  • European Journal of Pain, 6 (2002), 11±18 [21;

] N. Finnerup, et al. Algorith for neuropathic pain treatment: An evidence based proposal. Pain, 118 (2005), pp. 289-305 [22. ] N. Attal, G. Cruccu, R. Baron, M. Haanpää, P. Hansson, T. Jensen, T. Nurmikko. EFNS guidelines on the pharmacological treatment of neuropathic pain: 2010 revision.

  • European Federation of Neurological Societies;
  • Euro J Neurol;
  • , 17 (2010), Sep, 1113-e88 [23;
  • ] G;
  • Irving;
  • Contemporary assessment and Management of neuropathic pain;
  • [24;
  • ] Grupo Consenso Chileno, Guía para definición y manejo del Dolor Neuropático localizado (DNL);

Revista El Dolor, 55 (2011), pp. 12-31 [25. ] O. León Casasola. Multimodal approaches to the management of Neurophatic pain : the role of topical analgesia. Journal of Pain and Symptom Management, 33 (2007), March [26. ] Neuropathic Pain: Mechanisms ant treatment Option Pain Practice, 3 (2003), pp.

¿Cómo puedo saber si tengo dolor neuropático?

Síntomas del dolor neuropático – El dolor neuropático se percibe como quemazón, hormigueo o hipersensibilidad al roce o al frío. La hipersensibilidad al tacto se denomina alodinia. Incluso un ligero toque puede causar dolor. A veces el dolor neuropático es intenso y constante.

Si el movimiento es doloroso, la persona afectada puede ser reacia a mover la parte del cuerpo que le duele. En estos casos, los músculos que controlan la parte dolorosa pueden atrofiarse y el movimiento puede llegar a ser más limitado.

La persona sigue sintiendo dolor mucho después de que la causa haya remitido porque las estructuras del sistema nervioso se han modificado, volviéndose más sensibles al dolor. Los médicos basan el diagnóstico de dolor neuropático principalmente en función de lo siguiente:

  • Síntomas
  • Probabilidad de una lesión nerviosa
  • Resultados del examen
  • Fármacos (como analgésicos, antidepresivos y anticonvulsivos)
  • Fisioterapia y/o terapia ocupacional
  • Si es necesario, cirugía
  • Estimulación de la médula espinal o de los nervios
  • Un bloqueo del nervio

La comprensión de la naturaleza del dolor neuropático y de lo que cabe esperar a menudo ayuda a las personas afectadas a que se sientan más dueñas de su vida y a ser más capaces de controlar su dolor. El tratamiento del dolor neuropático puede variar en función del trastorno específico que lo provoca. Por ejemplo, si la causa es la diabetes, un mejor control de las concentraciones de azúcar en sangre puede ayudar a retardar la progresión del daño a los nervios que causa el dolor.

  • El tratamiento del dolor neuropático se inicia a menudo con fármacos;
  • Los medicamentos pueden ayudar a reducir el dolor, haciéndolo menos debilitante y perjudicial, pero a menudo es difícil aliviarlo por completo con medicamentos;

Se pueden administrar calmantes (analgésicos) para reducir el dolor neuropático. Los analgésicos empleados para el tratamiento del dolor neuropático son los siguientes: Sin embargo, los fármacos a menudo ofrecen sólo un alivio parcial y por lo general sólo en menos de la mitad de las personas con dolor neuropático.

  • Continuar moviendo la parte dolorosa y evitar así que los músculos se atrofien
  • Aumentar o mantener la amplitud de movimiento de la articulación
  • Mejorar la funcionalidad
  • Disminuir la sensibilidad del área afectada al dolor
You might be interested:  Como Se Quita El Dolor De Reumas?

La cirugía puede ser necesaria si el dolor se produce por una lesión que ejerce presión sobre un nervio. La estimulación de los nervios periféricos consiste en colocar unos finos cables debajo de la piel para estimular un nervio periférico individual. (Los nervios periféricos son los que están fuera del encéfalo y la médula espinal. ) Los cables se conectan a un pequeño dispositivo (estimulador) colocado en la superficie de la piel.

Este tratamiento es particularmente eficaz para el dolor neuropático y se dirige mejor a la zona dolorida que la neuroestimulación eléctrica transcutánea (TENS). La colocación de los cables debajo de la piel es un procedimiento ambulatorio mínimamente invasivo, ya que requiere realizar pequeñas incisiones en la piel.

Los bloqueos nerviosos se utilizan para interrumpir una vía nerviosa que transmite o aumenta las señales de dolor. Los bloqueos nerviosos están indicados en caso de dolor intenso y persistente cuando los medicamentos no pueden aliviar el dolor. Se pueden emplear varias técnicas:

  • La inyección de un anestésico local en la zona que rodea a los nervios para evitar que envíen señales de dolor (los médicos suelen utilizar la ecografía para ayudarles a localizar los nervios a tratar)
  • La inyección en la zona que rodea a las agrupaciones de neuronas denominadas ganglios para ayudar a regular la transmisión de las señales de dolor
  • La inyección de una sustancia cáustica (como el fenol) en un nervio para destruirlo
  • La congelación de un nervio (crioterapia)
  • Quemar un nervio con una sonda de radiofrecuencia

NOTA: Esta es la versión para el público general. MÉDICOS: Hacer clic aquí para la versión para profesionales Hacer clic aquí para la versión para profesionales Copyright © 2022 Merck & Co. , Inc. , Rahway, NJ, USA y sus empresas asociadas. Todos los derechos reservados..

¿Cómo se cura el dolor neuropático?

Medicamentos – Además de los medicamentos utilizados para tratar las afecciones asociadas con la neuropatía periférica, los medicamentos utilizados para aliviar los signos y síntomas de la neuropatía periférica incluyen:

  • Analgésicos. Los analgésicos de venta libre, como los antiinflamatorios no esteroideos, pueden aliviar los síntomas leves. Para síntomas más graves, el médico podría recetarte otros analgésicos. Los medicamentos que contienen opioides, como tramadol (Conzip, Ultram, entre otros) u oxicodona (Oxycontin, Roxicodone, entre otros), pueden provocar dependencia y adicción, por lo que estos medicamentos generalmente se recetan solo cuando otros tratamientos fracasan.
  • Medicamentos anticonvulsivos. Medicamentos como gabapentina (Gralise, Neurontin, Horizant) y pregabalina (Lyrica), creados para tratar la epilepsia, pueden aliviar el dolor neuropático. Los efectos secundarios pueden incluir somnolencia y mareos.
  • Tratamientos tópicos. La crema de capsaicina, que contiene una sustancia que se encuentra en los pimientos picantes, puede causar mejorías moderadas en los síntomas de neuropatía periférica. Puedes sentir ardor e irritación en la piel donde te aplicas la crema, pero esto generalmente disminuye con el tiempo.
  • Antidepresivos. Se ha descubierto que ciertos antidepresivos tricíclicos, como amitriptilina, doxepina (Silenor, Zonalon) y nortriptilina (Pamelor), ayudan a aliviar el dolor al interferir en los procesos químicos del cerebro y de la médula espinal que causan dolor. El inhibidor de la recaptación de serotonina y norepinefrina duloxetina (Cymbalta, Drizalma Sprinkle) y los antidepresivos de liberación prolongada venlafaxina (Effexor XR) y desvenlafaxina (Pristiq) también podrían aliviar el dolor de la neuropatía periférica causada por la diabetes.

    Sin embargo, algunas personas no pueden tolerarlo. Los parches de lidocaína son otro tratamiento que se aplica a la piel y que puede ofrecer alivio del dolor. Los efectos secundarios pueden incluir somnolencia, mareos y entumecimiento en el sitio del parche.

    Los efectos secundarios de los antidepresivos pueden incluir sequedad en la boca, náuseas, somnolencia, mareos, cambios en el apetito, aumento de peso y estreñimiento.

¿Cuánto tiempo dura el dolor neuropático?

Barcelona | viernes, 15 de septiembre de 2017 h | Entre 300. 000 y 600. 000 personas sufren en España dolor neuropático, causado por un mal funcionamiento o lesión en el sistema nervioso central o periférico. Si se mantiene durante un tiempo prolongado, el dolor neuropático puede causar un grave deterioro emocional, familiar, social y laboral en la vida de los afectados, por lo que se recomienda su tratamiento precoz.

Por desgracia, en el 65 por ciento de los casos el cuadro de dolor neuropático dura más de 12 meses. Además, el dolor neuropático puede ser muy difícil de tratar y sólo entre un 40 y un 70 por ciento de los pacientes consigue aliviarlo hasta un 30-40 por ciento.

Pregunta. ¿Qué tratamientos se emplean para combatir el dolor neuropático? Respuesta. Se sigue siempre un tratamiento escalonado que se inicia con fármacos, que muchas veces no son analgésicos, sino fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central, como los antiepilépticos.

  1. Si el paciente no responde, se puede recurrir a infiltraciones directas de fármacos o neurolisis, que consiste en la interrupción de la vía nerviosa que conduce el dolor, mediante procedimientos químicos o físicos, como la coagulación con radiofrecuencia;

En pacientes seleccionados se puede optar por interrumpir la conducción nerviosa anómala mediante sistemas de neuroestimulación eléctrica que interrumpen o mitigan la sensación dolorosa. También se pueden realizar pequeñas lesiones bien delimitadas en el sistema nervioso central, que frenan la propagación de la percepción dolorosa, ya que lo más importantes es evitar que esta percepción llegue a la corteza cerebral.

  • Uno de los procedimientos más innovadores es la técnica ResoFus;
  • ¿En qué consiste? R;
  • Esta técnica permite realizar lesiones selectivas en el sistema nervioso central mediante ultrasonidos focalizados;
  • No es necesario llevar a cabo apertura cutánea o craneal;

Se lleva a cabo mediante múltiples haces de ultrasonido, guiados por resonancia magnética, que se enfocan en un punto y generan una lesión muy selectiva de pocos milímetros que permite desconectar el circuito que está funcionando de forma anómala. El ingreso dura pocas horas, y como el paciente es tratado mediante anestesia local podemos interactuar con él y ver las manifestaciones clínicas.

¿Qué riesgos presenta esta técnica? R. Un riesgo es que se pueda causar una lesión en una región anatómica no adecuada. Pero se puede controlar. El tratamiento se lleva a cabo con el paciente en el interior de un sistema de resonancia magnética, por lo que se realiza un control anatómico constante.

Como el paciente está consciente, la exploración clínica mantenida permite ver si las lesiones reversibles tienen efecto favorable. Si es así, se incrementa la potencia del ultrasonido. Si hay efectos adversos, variamos la diana, y afinamos hasta obtener resultados clínicos deseados.

Pueden darse otras complicaciones, como una hemorragia cerebral, pero hay muy pocos casos descritos. Por otro lado, el riesgo de infección es casi nulo, porque no se realiza ninguna incisión. ¿Cuál es el grado de eficacia de esta técnica? R.

En términos generales es del 60 por ciento, aunque todavía hay una experiencia limitada al respecto. Hay que tener en cuenta que se trata de pacientes que han fracasado en terapias previas y que llevan años con dolor neuropático. Sabemos que hay más índice de éxito en el dolor por el miembro fantasma.

  • ¿El dolor neuropático puede restar mucha calidad de vida a los pacientes? R;
  • Como el dolor es una experiencia sensorial y emocional, estos dolores tienen un componente emocional muy elevado;
  • Alteran mucho la calidad de vida del paciente porque son difíciles de tratar;

Además, como no hay una lesión manifiesta, despiertan mucha incomprensión por parte del entorno del paciente. Muchos pacientes se pueden sentir excluidos de la vida laboral y social. La técnica ResoFus permite realizar lesiones selectivas en el sistema nervioso central” El dolor neuropático conlleva un importante sufrimiento emocional y resta calidad de vida”.

¿Cómo es el dolor de los nervios?

¿Qué es el Dolor Neuropático Localizado? Tu Farmacéutico Informa

La neuralgia es un dolor agudo y espantoso que sigue la ruta de un nervio y se debe a la irritación o daño al nervio. Las neuralgias comunes incluyen:

  • Neuralgia postherpética (un dolor que continúa después de un brote de herpes zóster)
  • Neuralgia del trigémino  (un dolor como una puñalada o un electroshock en parte de la cara)
  • Neuropatía alcohólica
  • Neuropatía periférica

Las causas de la neuralgia incluyen:

  • Irritación por químicos
  • Enfermedad renal crónica
  • Diabetes
  • Infecciones como herpes zóster ( culebrilla ), VIH,  enfermedad de Lyme  y  sífilis
  • Medicamentos como cisplatino, paclitaxel o vincristina
  • Porfiria  (trastorno de la sangre)
  • Presión sobre los nervios por huesos, ligamentos, vasos sanguíneos o tumores cercanos
  • Traumatismo (incluyendo cirugía)

En muchos casos, la causa se desconoce. La neuralgia posherpética y la neuralgia del trigémino son las dos formas más comunes de neuralgia. Una neuralgia relacionada pero menos común afecta al nervio glosofaríngeo , el cual suministra sensibilidad a la garganta. La neuralgia es más común en las personas de edad avanzada, pero puede ocurrir a cualquier edad. Los síntomas pueden incluir cualquiera de los siguientes:

  • Aumento de la sensibilidad de la piel a lo largo de la ruta del nervio dañado, de manera que cualquier contacto o presión se siente como dolor
  • Dolor a lo largo de la ruta del nervio que es agudo o punzante y aparece en el mismo lugar en cada episodio; puede aparecer y desaparecer (intermitente) o ser constante y ardiente, y puede empeorar cuando el área se mueve
  • Debilidad o parálisis completa de los músculos inervados por el mismo nervio

El proveedor de atención médica lo examinará y le hará preguntas acerca de los síntomas. El examen puede mostrar:

  • Sensibilidad anormal en la piel
  • Problemas de reflejos
  • Pérdida de la masa muscular
  • Falta de sudoración (la sudoración está controlada por los nervios)
  • Sensibilidad a lo largo de un nervio
  • Puntos dolorosos (áreas donde incluso un ligero contacto desencadena dolor)

Es posible que necesite ver a un odontólogo si el dolor es en la cara o la mandíbula. Un examen dental puede descartar trastornos dentales que puedan causar dolor facial , como abscesos dentales. Otros síntomas (como enrojecimiento o inflamación) pueden ayudar a descartar afecciones, como infecciones, fracturas óseas o artritis reumatoidea. No existen exámenes específicos para la neuralgia, pero se pueden hacer los siguientes para encontrar su causa:

  • Exámenes de sangre para verificar los niveles de glucemia , la función renal y otras posibles causas de neuralgia
  • Resonancia magnética ( RM )
  • Estudio de conducción nerviosa con electromiografía
  • Ecografía
  • Punción raquídea ( punción lumbar )

Los tratamientos dependen de la causa, la ubicación y la severidad del dolor. Los medicamentos para controlar el dolor pueden incluir:

  • Antidepresivos 
  • Anticonvulsivos 
  • Analgésicos de venta libre o recetados
  • Medicamentos para el dolor en forma de parches o cremas para la piel

Otros tratamientos pueden incluir:

  • Inyecciones de medicamentos para aliviar el dolor (anestésicos)
  • Bloqueo de nervios
  • Fisioterapia (se puede necesitar para algunos tipos de neuralgia, especialmente neuralgia posherpética)
  • Procedimientos para reducir la sensibilidad en el nervio (como ablación mediante radiofrecuencia, calor, compresión con globo e inyección de químicos) 
  • Cirugía para aliviar la presión de un nervio
  • Terapias alternativas como la acupuntura o biorretroalimentación

Los procedimientos pueden no mejorar los síntomas y pueden provocar pérdida de la sensibilidad, o sensaciones anormales. Cuando otros métodos de tratamiento fallan, los médicos pueden probar la estimulación de la médula espinal o los nervios. En raras ocasiones, se intenta un procedimiento llamado estimulación de la corteza motora (MCS, por sus siglas en inglés). Se coloca un electrodo sobre parte del nervio, la médula espinal o el cerebro y se conecta a un generador de pulsos bajo la piel.

Esto cambia la forma en la que los nervios envían señales y puede reducir el dolor. La mayoría de las neuralgias no son potencialmente mortales ni son signos de otros trastornos que puedan poner en peligro la vida.

Para el dolor intenso que no mejora, vea a un especialista en dolor con el fin de poder explorar todas las opciones terapéuticas. La mayoría de las neuralgias responderán al tratamiento. Los ataques de dolor generalmente son intermitentes. Sin embargo, pueden volverse más frecuentes en algunos personas a medida que envejecen. Las complicaciones pueden incluir:

  • Complicaciones de la cirugía
  • Discapacidad producida por el dolor
  • Efectos secundarios de los medicamentos utilizados para controlar el dolor
  • Procedimientos dentales que no son necesarios antes del diagnóstico de la neuralgia

Póngase en contacto con su proveedor si:

  • Presenta herpes zóster
  • Tiene síntomas de neuralgia, sobre todo si no se alivian con analgésicos de venta libre
  • Presenta dolor intenso (vea a un especialista en dolor)

El control estricto de la glucemia puede prevenir el daño nervioso en personas con diabetes. En caso de herpes zóster, los antivirales y la vacuna contra el virus del herpes zóster pueden prevenir la neuralgia. Dolor de nervio o dolor nervioso; Neuropatía dolorosa; Dolor neuropático Katirji B. Disorders of peripheral nerves. In: Daroff RB, Jankovic J, Mazziotta JC, Pomeroy SL, eds.

Algunas veces, la afección puede mejorar por sí sola o desaparecer con el tiempo, incluso cuando no se encuentra la causa. Bradley’s Neurology in Clinical Practice. 7th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2016:chap 107.

Scadding JW, Koltzenburg M. Painful peripheral neuropathies. In: McMahon SB, Koltzenburg M, Tracey I, Turk DC, eds. Wall and Melzack’s Textbook of Pain. 6th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2013:chap 65. Smith G, Shy ME. Peripheral neuropathies. In: Goldman L, Schafer AI, eds.

  1. Goldman-Cecil Medicine;
  2. 26th ed;
  3. Philadelphia, PA: Elsevier; 2020:chap 392;
  4. Versión en inglés revisada por: Amit M;
  5. Shelat, DO, FACP, FAAN, Attending Neurologist and Assistant Professor of Clinical Neurology, Renaissance School of Medicine at Stony Brook University, Stony Brook, NY;

Review provided by VeriMed Healthcare Network. Also reviewed by David Zieve, MD, MHA, Medical Director, Brenda Conaway, Editorial Director, and the A. Editorial team. Traducción y localización realizada por: DrTango, Inc..

¿Por qué se produce el dolor neuropático?

Recursos de temas El dolor neuropático es el resultado del daño o la disfunción del sistema nervioso periférico o central, en lugar de la estimulación de los receptores para el dolor. El diagnóstico es sugerido por el dolor desproporcionado respecto de la lesión tisular, disestesias (p.

ej. , ardor, hormigueos) y signos de lesión del nervio detectados durante el examen neurológico. Si bien el dolor neuropático responde a los opiáceos, a menudo el tratamiento se realiza con agentes coadyuvantes (p.

ej. , antidepresivos, anticonvulsivos, baclofeno , agentes tópicos). El dolor puede desarrollarse después de la lesión producida a cualquier nivel del sistema nervioso, periférico o central; el sistema nervioso simpático puede estar involucrado (y producir un dolor mantenido por vías simpáticas). Los síndromes específicos incluyen

  • Avulsiones de la raíz
  • Mononeuropatía traumática dolorosa
  • Síndromes de dolor central (potencialmente causados por casi cualquier lesión en cualquier nivel del sistema nervioso)

La lesión o la disfunción de los nervios periféricos puede originar un dolor neuropático. Algunos ejemplos son Se presume que los mecanismos varían, y entre ellos cabe contar un aumento de los canales de sodio en los nervios en regeneración. Los síndromes de dolor neuropático centrales parecen involucrar la reorganización del procesamiento somatosensitivo central; las principales categorías de dolor son la desaferentización y el dolor mantenido por vía simpática. Algunos ejemplos son

  • Dolor central (dolor después de lesión del sistema nervioso central)

Los mecanismos son desconocidos, pero pueden involucrar la sensibilización de las neuronas centrales con umbrales de activación y un aumento de tamaño de los campos receptores. El dolor mantenido por vía simpática depende de la actividad simpática eferente. El síndrome de dolor regional complejo a veces involucra el dolor mantenido por vía simpática. Otros tipos de dolor neuropático pueden tener un componente mantenido por vías simpáticas.

  • Ambos son complejos y, si bien se presume que están relacionados, difieren sustancialmente;
  • El dolor por desaferentización se debe a la interrupción parcial o completa de la actividad nerviosa aferente periférica o central;

Los mecanismos probablemente involucran conexiones nerviosas simpático-somáticas (efapsis), cambios inflamatorios locales y en la médula espinal. Las disestesias (el dolor ardiente espontáneo o evocado, muchas veces con un componente lancinante sobreagregado) son típicas, pero el dolor también puede.

ai profundo y continuo. Otras sensaciones, por ejemplo hiperestesia, hiperalgesia, alodinia (dolor ante estímulos que no sean nocivos) e hiperpatía (respuesta dolorosa exagerada, particularmente desagradable) también pueden ocurrir.

Los pacientes pueden. ai reacios a mover la parte dolorosa de su cuerpo, lo que provoca atrofia muscular, anquilosis articular y movimiento limitado. Los síntomas son duraderos, con una persistencia típica una vez resuelta la causa primaria (si estaba presente una), porque el sistema nervioso central ha sido sensibilizado y remodelado.

El dolor neuropático es sugerido por sus síntomas típicos cuando la lesión nerviosa se conoce o se sospecha. La causa (p. ej. , amputación, diabetes) puede. ai fácilmente evidente. En caso contrario, el diagnóstico a menudo puede asumirse sobre la base de la descripción.

El dolor que mejora con un bloqueo nervioso simpático es un dolor mantenido por vía simpática.

  • Terapia multimodal (p. ej. , tratamientos psicológicos, métodos físicos, antidepresivos o anticomiciales, neuromodulación, a veces cirugía)

Sin preocupación por el diagnóstico, la rehabilitación y las cuestiones psicosociales, el tratamiento del dolor neuropático tiene una posibilidad limitada de éxito. En las lesiones de los nervios periféricos, se requiere movilización para evitar los cambios tróficos, la atrofia por desuso y la anquilosis articular. La cirugía puede. ai necesaria para aliviar la compresión. Los factores psicológicos deben. ai considerados constantemente desde el inicio del tratamiento. Los agentes tópicos y un parche que contiene lidocaína pueden. ai eficaces para los síndromes periféricos. Otros tratamientos potencialmente eficaces incluyen

  • La estimulación de la médula espinal por un electrodo colocado por vía epidural para ciertos tipos de dolor neuropático (p. ej. , dolor en las piernas crónica después de la cirugía de columna)
  • Electrodos implantados a lo largo de los nervios periféricos y los ganglios para ciertas neuralgias crónicas
  • El bloqueo simpático, que suele. ai ineficaz excepto para algunos pacientes con un síndrome doloroso regional complejo
  • Bloqueo o ablación neural (ablación por radiofrecuencia, crioablación, quimioneurólisis)
  • El dolor neuropático puede. ai resultado de la actividad eferente o de la interrupción de la actividad aferente.
  • Considere el dolor neuropático si los pacientes tienen disestesia o si el dolor es desproporcionado a la lesión tisular y se sospecha la lesión del nervio.
  • Tratar a los pacientes con múltiples modalidades (p. ej. , tratamientos psicológicos, métodos físicos, neuromodulación, antidepresivos o anticomiciales, analgésicos, cirugía) y recomendar la rehabilitación cuando sea apropiado.

NOTA: Esta es la versión para profesionales. PÚBLICO GENERAL: Hacer clic aquí para obtener la versión para público general. Copyright © 2022 Merck & Co. , Inc. , Rahway, NJ, USA y sus empresas asociadas. Todos los derechos reservados..

¿Qué empeora la neuropatía?

Cómo vivir con neuropatía periférica – Los síntomas de la neuropatía periférica pueden aliviarse o desaparecer con el tiempo, sin embargo en algunos casos nunca desaparecen. Aquí se brindan algunas maneras para aprender a vivir con esta afección:

  • Use los analgésicos como su médico se lo indica. La mayoría de los analgésicos funcionan mejor si se toman antes que el dolor empeore.
  • Evite todo lo que parezca empeorar el dolor, como ambientes calurosos o fríos, o ropa o calzado ajustado.
  • Tome tiempo adicional para hacer las cosas. Pida a sus amigos que le ayuden con las tareas que le resultan difíciles.
  • No tome alcohol. El alcohol puede causar daño nervioso por sí mismo y podría empeorar la neuropatía.
  • Si tiene diabetes, controle su nivel de azúcar. Los niveles altos de azúcar en la sangre pueden dañar los nervios.
  • Tenga mucho cuidado al usar cuchillos, tijeras y otros objetos afilados.
  • Protéjase las manos usando guantes al limpiar, trabajar al aire libre o hacer reparaciones.
  • Siéntese cuando lo necesita, incluso cuando se cepilla los dientes o mientras cocina.
  • Cuide sus pies. Examínelos una vez al día para ver si tienen alguna lesión o llaga abierta. Use calzado que cubra todo el pie cuando camina, incluso cuando está en casa. Hable con su médico sobre el calzado o plantillas que puedan ayudar a proteger sus pies.
  • Si tiene dificultad al caminar, apóyese en un andador o bastón. Considere instalar pasamanos en pasillos y baños.
  • Use luces nocturnas o linternas cuando se levanta en la oscuridad.
  • Protéjase de lesiones por calor. Fije los calentadores de agua entre los 40 y 50 °C (105 y 120 °F) para reducir el riesgo de quemaduras mientras se lava las manos. Use guantes de horno y posa fuentes al manipular platos calientes, rejillas o fuentes para horno. Controle el agua de la bañera con un termómetro.
  • Mantenga las manos y los pies calientes y bien cubiertos en climas fríos.
  • Si el estreñimiento constituye un problema, siga las recomendaciones de su médico sobre laxantes y ejercicios. Tome mucha agua y coma frutas, verduras y granos enteros para obtener suficiente fibra.
  • Hable con su médico o enfermera sobre los problemas que está teniendo en la vida diaria. Ellos podrían sugerirle maneras para hacer que se sienta mejor o su cuerpo funcione mejor.

¿Qué tan grave es la neuropatía?

¿Qué causa la neuropatía periférica y cuánto tiempo durará? – Algunos medicamentos de quimioterapia pueden causar neuropatía, especialmente en dosis más altas o después de varias dosis. Los medicamentos quimioterapéuticos que pueden causar neuropatía incluyen los siguientes: vincristina , vinblastina , vinorelbina , Taxol , Taxotere , oxaliplatino , bortezomib y cisplatino.

  1. La neuropatía periférica puede producirse de forma aguda, es decir, mientras se recibe un tratamiento o poco después y durar unos días, o puede ser crónica, es decir, de larga duración y persistente entre tratamientos;

Puede experimentar hormigueo, una sensación de pinchazos, entumecimiento en los dedos de las manos o los pies, especialmente en respuesta al frío. La sensación de hormigueo puede desencadenarse al comer, beber o tocar algo frío o incluso al respirar aire frío.

En general, los síntomas desaparecen a los pocos días de haber recibido el tratamiento, pero a veces persisten. En algunas personas, la neuropatía periférica puede volverse grave y provocar un entumecimiento constante en las manos o los pies, especialmente en aquellos que han recibido varias dosis de quimioterapia, conocidas por causar neuropatía.

Puede provocar dificultad para realizar tareas de motricidad fina con las manos, como abotonar una camisa, levantar objetos pequeños, o causar problemas para mantener el equilibrio o caminar. En general, los síntomas que continúan después de completar el tratamiento, mejoran o desaparecen en un plazo de 6 a 12 meses.

Algunas personas experimentan estos síntomas durante un período de tiempo más largo y, para otras, se vuelven permanentes. Ocasionalmente, durante la radioterapia o cirugía, pueden producirse lesiones o cicatrices, que ejercen presión sobre los nervios y causan neuropatía.

Y, finalmente, los tumores pueden ejercer presión sobre los nervios o liberar sustancias que los afectan.

¿Que no debo comer si tengo neuropatía?

27 Ene Los 5 mejores consejos para mejorar la neuropatía del Dr. Alfonso para 2020 – Posted at 10:37h en Neuropatía 1) Dejar de fumar: los cigarrillos y otras formas de tabaco causan daño a los vasos sanguíneos y tienen efectos negativos en la circulación que empeoran la neuropatía.

Este cambio de estilo de vida afectará en gran medida sus posibilidades de mejorar su condición de neuropatía. 2) Dieta saludable: comer una dieta saludable rica en nutrientes a partir de alimentos integrales naturales como una variedad de verduras, frutas, huevos y carnes.

Aumente los alimentos integrales que proporcionan vitaminas B, vitamina E y vitamina D. La luz solar es mejor para la vitamina D. Elimine o reduzca en gran medida los alimentos procesados. La mayoría de los artículos en una bolsa, envoltura o caja son generalmente altamente procesados ​​con una nutrición mínima.

  • Además, generalmente aumentan el azúcar en la sangre y aumentan la inflamación causando más dolor;
  • 3) Monitorear y controlar el nivel de azúcar en la sangre: El nivel elevado de azúcar en la sangre es una causa importante de neuropatía como resultado de la diabetes tipo 2;

Esto generalmente es causado por la dieta y el estilo de vida. La buena noticia es que con un poco de trabajo y dedicación puede mejorar enormemente y, en muchos casos, revertir la diabetes tipo 2 con una dieta y ejercicio adecuados. Esto tendrá un efecto importante en tu capacidad de curación.

4) Ejercicio y actividad diaria: sentarse en casa no mejorará su condición. Sal de la casa. Desarrolle un programa de ejercicios que funcione para usted para mejorar su estado físico y su salud. Realiza múltiples caminatas al día.

Únete a un gimnasio o clases de ejercicio. Crea un programa de ejercicios en casa que disfrutes. Contrata a un entrenador personal para mayor responsabilidad y motivación. El mensaje clave es que debes ser constante y moverte y hacer ejercicio todos los días para mantenerte saludable.

El ejercicio y la actividad física ayudarán a controlar el azúcar en la sangre, aumentar la circulación, mejorar el sueño, mejorar el estado de ánimo y disminuir el peso cuando se combina con una dieta saludable.

5) Revise sus pies diariamente: si sus pies se ven afectados por la neuropatía, controle sus pies diariamente para detectar cambios de color o heridas. Asegúrese de usar calcetines y zapatos cómodos. Los zapatos y calcetines ajustados pueden aumentar el dolor, el entumecimiento y las heridas.

El equipo de Neuropathy Relief Miami va más allá de la medicina convencional al ofrecer servicios y técnicas que pueden aliviar los síntomas de la neuropatía periférica y al mismo tiempo abordar y resolver las causas subyacentes de su neuropatía.

El Protocolo de Tratamiento de Neuropatía del Dr. Alfonso es un tratamiento exitoso, libre de drogas, no quirúrgico, seguro y efectivo que ha ayudado exitosamente a muchos pacientes que sufren de neuropatía. Utilizando la última investigación y tecnología, el Protocolo de Tratamiento de Neuropatía del Dr.

Alfonso se basa en la ciencia y las tecnologías más avanzadas disponibles. Este protocolo de tratamiento, que se implementa sin medicamentos ni cirugía, combina un plan de tratamiento personalizado, atención domiciliaria y un programa nutricional.

Si le han diagnosticado neuropatía periférica o experimenta síntomas de neuropatía, como dolor, ardor, frío, decoloración, heridas, entumecimiento en los brazos, manos, piernas o pies, o dificultades para caminar y equilibrarse. ¡Llame a nuestra oficina del sur de Miami (305) 275-7474 para programar una consulta gratuita o reserve un lugar en nuestro seminario gratuito de neuropatía! También puede configurar fácilmente una cita en línea.

https://www. neuropathyreliefmiami. com/contact/ Le enseñaré las verdaderas causas de la neuropatía y descubriré un nuevo tratamiento innovador para la neuropatía que ha mejorado la vida de los pacientes no solo en el sur de Miami sino en todo el mundo.

Espero conocerte y ayudarte y Sinceramente suyo por la salud, Dr. Rodolfo Alfonso 8585 Sunset Drive, Miami, FL 33143 Ph: 305-275. 7474 https://www. neuropathyreliefmiami. com/ ¡Comparta esta información con un amigo o familiar que pueda necesitar nuestra ayuda! ¡Estarán felices de que los hayas ayudado!.

¿Qué especialista trata el dolor neuropático?

1 Servicio de Neurología 2 Unidad Multidisciplinaria de Dolor Crónico. Hospital Universitario 12 de Octubre. Madrid Recibido: 25-01-05. Aceptado: 22-02-05. INTRODUCCIÓN Tras la Segunda Guerra Mundial, como respuesta por un lado al hallazgo de que los bloqueos de vías nerviosas con anestésicos locales eran útiles para el tratamiento del dolor, y por otro, a la conciencia creciente de que los pacientes con dolor crónico no recibían un diagnóstico y tratamiento correcto dada su complejidad, surgen en Estados Unidos los primeros programas multidisciplinarios para el estudio y tratamiento del dolor.

Uno de los primeros, bien descrito en la literatura, es el formado por el doctor John J. Bonica en el Hospital General de Tacoma en Washington, que se convirtió en clínica a finales de los años cincuenta (1).

A partir de esa fecha las Unidades del Dolor se extendieron primero por Estados Unidos y después por Europa y el resto de los países desarrollados, llegando también a España, donde todavía se siguen creando. Así la Unidad para el Estudio y Tratamiento del Dolor del Hospital Universitario 12 de Octubre, primera en nuestro país, se creó con carácter multidisciplinar por una disposición de la Dirección General del Insalud el 28 de noviembre de 1981, siendo su primer director el doctor J.

Madrid Arias y, como médico adjunto con dedicación exclusiva, la doctora L. Vicente-Fatela, coautora de este artículo, siendo dotada de espacio físico propio, camas de hospitalización y medios técnicos. Las Unidades del Dolor nacieron como clínicas multidisciplinares, que debían contar con anestesiólogos (los especialistas mejor preparados para realizar técnicas diagnósticas y terapéuticas intervencionistas, manejar fármacos anestésicos y analgésicos y sus diferentes vías de administración), neurocirujanos (para la realización de técnicas neuroquirúrgicas), neurólogos, rehabilitadores, cirujanos ortopédicos, internistas, psiquiatras y psicólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, terapeutas sociales y enfermería entrenada.

En situación ideal, este equipo, con dedicación parcial o total al dolor, debería estar en un hospital general con posibilidad de poder realizar interconsultas a otros servicios, disponer de laboratorio y radiología, así como programas de docencia e investigación.

  • Sin embargo, con la extensión de las unidades, han variado su composición o su función, perdiendo su condición de multidisciplinares (así se encuentran unidades formadas en exclusiva por anestesiólogos, por neurocirujanos, por neurólogos, por rehabilitadores), especializándose en un método de tratamiento (clínicas unimodales dedicadas a bloqueos nerviosos, electroestimulación, acupuntura, ozonoterapia, salud mental, etc;

) o en un síndrome específico (centros para dolor lumbar, cefalea, dolor oncológico, lesión medular). La Sociedad Española del Dolor (2) en su página de acreditaciones, señala que para ser una unidad multidisciplinar para el estudio y tratamiento del dolor (nivel IV) deben estar integradas por al menos dos especialidades médicas en el staff (uno de ellos anestesiólogo o neurocirujano), así como un psicólogo, y debe contar con colaboradores de, al menos, tres especialidades diferentes.

  1. Dichos colaboradores deben estar nominados y tener una relación estable con los miembros de la unidad del dolor mediante la realización de sesiones interdisciplinares;
  2. Es en este contexto donde se sitúa la existencia de un neurólogo colaborador;

El papel inicial de un neurólogo en la unidad del dolor es el diagnóstico del dolor neuropático, la comprensión de sus mecanismos y la planificación de acuerdo con ellos de su tratamiento (3). El dolor neuropático es el dolor producido por la lesión o disfunción del sistema nervioso nociceptivo; constituye un dolor muy frecuente, que afecta a unos dos millones de españoles (4), de difícil manejo.

Pero dicho papel se extiende a prácticamente todos los pacientes con dolor crónico, ya que el dolor neuropático está presente como componente fundamental o secundario en estos pacientes, siendo muchas veces difícil o imposible su separación, e incluso pacientes con otros tipos de dolores (nociceptivo somático o visceral y psicológico) se benefician de la evaluación diagnóstica y terapeútica, dado que también en ellos interviene un sistema nervioso intacto en el primer caso, o con activación exclusiva de su componente afectivo-emocional o del nivel cognitivo en el segundo.

La Unidad Multidisciplinaria de Dolor Crónico del Hospital “12 de Octubre” estaba compuesta, en el momento de realizar este estudio, por una anestesióloga, una internista y un reumatólogo con dedicación absoluta. Junto a ellos trabajaba una rehabilitadora y una psicóloga especializada en este tipo de pacientes.

En este contexto se crea, como colaboración estable, una consulta de apoyo de neurología, especialidad que tradicionalmente no ha participado en la atención de estos pacientes. Describimos la actividad de esta consulta durante seis meses.

MATERIAL Y MÉTODOS La consulta de Neurología ocupa uno de los despachos de la Unidad, es desempeñada por un neurólogo con interés en dolor que, un día por semana, valora los pacientes remitidos por la propia unidad, ya sean estos nuevos (como parte de la valoración inicial de pacientes con dolores complejos), sucesivos en la unidad (como parte del seguimiento y de valoración de la respuesta al tratamiento), o los remitidos a esta como segunda opinión.

  • El fin de la consulta no es sustituir o corregir al especialista que lleva al paciente, sino contribuir, si es posible, a un mejor diagnóstico o manejo del paciente con dolor crónico complejo;
  • El tiempo asignado a cada paciente nuevo oscila entre cuarenta y cinco minutos a una hora, pudiendo ser mayor en casos seleccionados;

Este tiempo es muy superior al que dispone un neurólogo en una consulta ambulatoria del área, lugar donde estos pacientes eran remitidos previamente, que en esta zona oscila entre siete y diez minutos. Una vez valorados los pacientes, de cada uno emite un informe de interconsulta en el que consta una opinión diagnóstica, se aconseja sobre el estudio y el plan de tratamiento, y se decide su seguimiento.

Los pacientes se discuten con el miembro de la unidad remitente o, si son de especial complejidad, con toda la unidad en una sesión semanal. Se analizan las características demográficas (edad, sexo, estado civil, profesión, situación laboral), el servicio de procedencia a la unidad, motivo de consulta y motivo de consulta neurológico, tratamiento previo, intensidad del dolor, tiempo de evolución, diagnóstico, presencia e importancia del dolor neuropático, presencia o ausencia de patología psiquiátrica, laboral o judicial, y si hubo o no tras la consulta, modificación en el diagnóstico etiológico, fisiopatológico, tratamiento, pronóstico y seguimiento.

En los apartados oportunos se hizo una comparación con los pacientes con dolor neuropático atendidos en la consulta de neurología general, actividad que ocupa la mayor parte del trabajo asistencial del primer autor, y con los atendidos en la unidad, datos recopilados pero no publicados previamente.

RESULTADOS Durante los seis meses analizados se valoraron sesenta y dos pacientes nuevos (omitimos del análisis los pacientes que se vieron en esta consulta de modo sucesivo). La edad media fue de 55,5 años, con una moda de 68, ya que raramente se valoran pacientes de edad pediátrica.

La edad media es un poco mayor que la general de los pacientes de la unidad, y se aproxima a la de la consulta de neurología de área. Prácticamente la mitad fueron varones y la otra mujeres (53,2/46,8%). El 80% de los pacientes están casados o viven en pareja, pero un 5% viven solos.

El 43% de los pacientes estaban jubilados, lo que corresponde a la moda de edad, coherente con una población anciana, pero hasta un 30% estaban de baja, casi un 10% tenía reconocido algún grado de invalidez y tan sólo un 15% estaban trabajando.

La mayoría de los pacientes remitidos a esta consulta de Neurología en la unidad del dolor provienen originalmente de Traumatología (25,8%), Neurocirugía (22,6%), Neurología (11,3%), Reumatología (9,7%) y Rehabilitación (8,1%). Los pacientes enviados para una segunda opinión desde otra unidad de dolor fueron el 9,7%.

La distribución es similar a la de los pacientes remitidos por cualquier tipo de dolor a la unidad, salvo por una mayor representación de los pacientes enviados por Neurología y para segunda opinión, y una menor de los remitidos por Psiquiatría.

El motivo de consulta principal fue el de dolor lumbar y en extremidades inferiores, acorde con el atendido en la unidad. El motivo de consulta neurológico más importante fue buscar el diagnóstico, etiológico o sobre todo de los mecanismos fisiopatogénicos involucrados en el dolor crónico del paciente, siendo mucho menos importante la demanda de una valoración terapéutica.

El resto fue como parte de una valoración inicial multidisciplinar de pacientes complejos y para segundas opiniones. El diagnóstico neurológico mayoritario fue el de radiculopatía, junto al de dolor nociceptivo somático articular lumbar, acorde con la gran demanda de pacientes, operados o no, con dolor lumbar o lumbociático que recibe la unidad.

Tras este diagnóstico destacaba el de síndrome de dolor regional complejo y a continuación están las neuropatías periféricas, las polineuropatías, los dolores medulares, de amputación y psicógeno. La mayoría de los pacientes recibían ya tratamiento analgésico e incluso un tercio recibía tratamiento para el dolor neuropático (básicamente gabapentina y amitriptilina), referían una intensidad de dolor media-alta y un tiempo de evolución medio de 38,2 meses (moda de 24 meses), siendo por tanto dolores crónicos.

Había problemática psiquiátrica asociada (entendiendo por esta la que requirió consulta psiquiátrica o psicológica) en casi la mitad de los pacientes (43,5%), algo menor que la general de la unidad, y laboral (entendiendo por ella bajas laborales prolongadas o procesos de tribunales laborales) en el 22,6%, explicable por la media de edad, también un poco superior a la de la unidad.

Obviamente, la mayoría de los pacientes remitidos tenían dolor neuropático, ya fuera como componente fundamental de su dolor crónico o sobre todo de modo asociado, pero sorprendentemente un 17,7% no lo tenían. Esta consulta modificó el diagnóstico etiológico en un tercio de los pacientes (32,3%), destacando en esta proporción las segundas opiniones y los síndromes de dolor regional complejos.

Hubo modificación en su diagnóstico fisiopatogénico en un 88,7%. Se aconsejó una modificación del tratamiento como consecuencia del dato anterior en un 56,5% de los pacientes, se modificó el pronóstico o se le explicó con respecto a los nuevos datos al 24,2% de los pacientes y se recomendó una nueva consulta a un 30,6% de los pacientes, si bien el seguimiento siempre depende de la opinión de los otros médicos de la unidad.

DISCUSIÓN En los últimos años asistimos a un aumento en la demanda de unidades especializadas en el manejo del dolor. Hay un triple motivo para ello. El primero, presente en nuestra área, es el simple aumento demográfico de la población asistida, originado por la construcción de nuevos barrios, por la importante llegada de población inmigrante (5), por la población desplazada (en general pacientes ancianos que habitaban un medio rural y que vienen a vivir con sus hijos cuando son dependientes) y últimamente por el trasvase de población atendida por seguros privados, trabajadores de grandes empresas, que con la extinción de los mismos pasan a la sanidad pública.

  1. El segundo es el aumento de la esperanza de vida de los españoles que conlleva un mayor número de pacientes ancianos, con enfermedades degenerativas o asociadas a la edad, muchas de las cuales cursan con dolor, lo que junto a un aumento del nivel cultural, hace que exijan una mayor calidad de vida en la cual, uno de los factores limitantes, es el dolor (6);

El tercero es el aumento de la complejidad de los cuadros dolorosos que se atienden; los pacientes que acuden a las unidades del dolor son pacientes con información previa (lo cual no quiere decir que esta sea de calidad), pluripatología, experiencia con fármacos, terapias alternativas y, a menudo, sometidos a diversos procedimientos invasivos o quirúrgicos con importante iatrogenia.

En este contexto de mayor demanda y complejidad es donde las clínicas o centros multidisciplinarios del dolor tienen su papel. De hecho, actualmente las unidades del dolor no se entienden si no son multidisciplinares (7) y así, existen llamamientos firmes de organismos internacionales como la IASP para que se constituyan unidades multidisciplinares en todos los países (8).

Es en este contexto, como especialista colaborador en una Unidad del Dolor donde surge el papel del neurólogo, en principio involucrado en el manejo del paciente con dolor neuropático crónico. El dolor neuropático (aquel causado por una lesión o disfunción del sistema nervioso) es uno de los cuadros álgicos más frecuentes, complejos y rebeldes al tratamiento.

Ello es debido a una doble vertiente: por una parte es un dolor de difícil diagnóstico (en ocasiones no existe una etiología clara descubierta por las pruebas diagnósticas, coexisten otros factores -psiquiátricos, medicolegales, psicosociales- que pueden modificar la expresión de la enfermedad, los diagnósticos pueden no tener un significado etiológico -dolor facial atípico, fibromialgia- o se requiere una perspectiva histórica de la evolución del paciente) (3); y por otra, es un dolor de complicado tratamiento, ya que responde mal a los analgésicos convencionales (antiinflamatorios no esteroideos, opiáceos) y aunque hay tratamientos que palian el problema, no existe tratamiento definitivo establecido (9).

La causa última de nuestro relativo fracaso en el diagnóstico y terapia del dolor neuropático reside en nuestra falta de conocimientos sobre los mecanismos fisiopatológicos responsables del mismo. Y es esta la clave actual para el manejo de estos pacientes, en los que se aconseja modificar el enfoque tradicional del tratamiento, pasando de la etiología y la distribución topográfica a los posibles mecanismos fisiopatogénicos implicados en cada paciente, adaptando las terapias a estos últimos.

  1. En los pacientes con dolor neuropático la relación entre etiologías, mecanismos fisiopatogénicos y síntomas es compleja;
  2. Así el dolor que se manifiesta en diversas enfermedades puede deberse a mecanismos comunes;

Un mecanismo del dolor no es consecuencia inevitable de una determinada enfermedad, y de hecho, sólo unos pocos pacientes sufrirán dolor neuropático sin que podamos predecir cuáles serán. Un mecanismo puede ser responsable de diferentes síntomas. Es más, el mismo síntoma en dos pacientes puede ser causado por diferentes mecanismos.

  • Finalmente, en un mismo paciente puede actuar más de un mecanismo, y estos pueden cambiar con el tiempo;
  • De ahí que sea imposible predecir los mecanismos responsables del dolor basándose sólo en la etiología o en la distribución y naturaleza de los síntomas;

Por ello se aconseja en la literatura actual un cambio de estrategia, consistente en identificar los mecanismos involucrados, que expliquen los síntomas y signos de cada paciente, y hallar así el tratamiento óptimo para cada paciente. El primer paso imprescindible en el tratamiento de cualquier paciente con dolor neuropático es el estudio y disección de los diferentes fenómenos positivos presentes, y su adscripción a mecanismos fisiopatológicos concretos (10).

Y así, es el neurólogo consultor un especialista que puede ser útil para colaborar en el diagnóstico, para comprender sus mecanismos, y para ayudar a planificar el tratamiento. Es con este ánimo como surge la consulta de neurología aquí expuesta.

Dicha consulta intenta sustituir los tradicionales partes de interconsulta de la Unidad del Dolor al Servicio de Neurología, que acababan recayendo en consultas ambulatorias saturadas, vistos por distintas personas, no siempre interesadas en este campo, en un tiempo escaso, sin contacto directo con los miembros de la Unidad, sin involucrarse con pacientes tan complejos, ni participar del proceso terapéutico de los mismos.

  1. Cuando se analizan los resultados de la consulta de neurología dentro de la Unidad del Dolor llaman la atención varios hechos;
  2. La edad media de los pacientes atendidos es un poco mayor que la general de los pacientes de la unidad y se aproxima a los de la consulta de neurología ambulatoria de neurología;

Este hecho es coherente con el hallazgo de que numerosas enfermedades asociadas a la edad o degenerativas causan dolor, en especial articular y neuropático, y que este es causa de consulta por constituir un motivo de disminución de la calidad de vida.

  1. En este grupo de población se observa asimismo un gran número de personas, en especial mujeres que viven solas;
  2. De modo lógico, la mayor parte de los pacientes estaban jubilados, pero hasta un 30% estaban de baja y casi un 10% con algún grado de invalidez, hecho observable en el conjunto de pacientes referidos a la unidad;

La alta proporción de pacientes con bajas prolongadas o con invalidez muestra la importancia de estas unidades, no sólo para mejorar la calidad de vida de los pacientes sino también los costes sociales y económicos que estas patologías crónicas representan.

La distribución de los servicios de procedencia inicial de los pacientes es similar a la de los pacientes remitidos por cualquier tipo de dolor a la unidad, salvo por una mayor representación de los pacientes enviados por Neurología (como era de esperar para dolores neuropáticos) y para segunda opinión (ya que, como hemos expresado más arriba, el dolor neuropático suele ser de difícil diagnóstico y manejo terapéutico).

El motivo de consulta principal fue el de dolor lumbar y en extremidades inferiores, acorde con el atendido en la unidad. La cefalea, más prevalente en la población general que el dolor lumbar y primera causa de demanda sanitaria en la consulta de Neurología ambulatoria, prácticamente no llega a las Unidades del Dolor, seguramente por estar bien tratada en medicina de familia y neurología y porque no suelen requerir, salvo excepciones, otras terapias diferentes de las farmacológicas.

El motivo de consulta neurológico (expresado libremente por los médicos de la Unidad del Dolor remitentes del paciente) más importante fue buscar el diagnóstico etiológico, o sobre todo de los mecanismos fisiopatogénicos involucrados en el dolor crónico del paciente, siendo mucho menos importante la demanda de una valoración terapéutica.

Esto concuerda con uno de los objetivos iniciales de esta consulta, hacer una adecuada exploración de los fenómenos positivos presentes y su adscripción a mecanismos fisiopatogénicos, para adecuar las opciones terapéuticas al dolor del paciente. Por ello algunos pacientes fueron vistos como parte de una valoración inicial multidisciplinar en dolores complejos, pero llama la atención las numerosas valoraciones para segundas opiniones remitidas desde otros centros.

El diagnóstico neurológico mayoritario fue el de radiculopatía, junto al de dolor nociceptivo somático articular lumbar, acorde con la gran demanda de pacientes, operados o no, con dolor lumbar o lumbociático.

Tras este diagnóstico destacaba el de síndrome de dolor regional complejo, diagnóstico este realizado en muchas ocasiones por vez primera en esta unidad, entidad que sospechamos está infradiagnosticada y, por tanto, mal tratada. La distribución de las causas de consulta (según hemos detallado en los resultados) es representativa de los dolores neuropáticos remitidos a la unidad.

  • Pero cuando comparamos con los pacientes con dolor neuropático que acuden a la consulta de neurología ambulatoria, actividad usual del primer autor del estudio, además de cefaleas (que son bien manejadas en general por atención primaria y neurología, no suelen requerir terapias no farmacológicas y por ello no suelen llegar a las unidades del dolor), lumbociáticas (de menor intensidad de dolor, en general no intervenidas, entidad compartida con otras especialidades) y polineuropatías dolorosas, se observan algunos cuadros que a veces podrían requerir técnicas intervencionistas no disponibles en estas consultas o no realizadas por neurólogos, o que se podrían beneficiar de una valoración multidisciplinar (dolor neuropático central -postictus-, medular, plexopatías, neuralgias postherpéticas) que no llegan a las unidades del dolor, probablemente por la falta de neurólogos con interés en dolor integrados en ellas;

De hecho, como respuesta a esta demanda, se están creando consultas y unidades unidisciplinares de dolor neuropático, en paralelo con las unidades del dolor (11), un modelo distinto al analizado en este artículo, que creemos tiene el inconveniente de perder la valoración multidisciplinar que al final tiene como objetivo aumentar y mejorar las opciones terapéuticas de los pacientes.

Pero es más, cuando se observan los estudios de prevalencia de dolor neuropático en la población, con el gigantesco coste personal y económico que conlleva (12,13), se observa que la mayoría de estos pacientes, más aún si son ancianos (14,15), no alcanzan una atención especializada y se quedan en atención primaria, con lo que potencialmente privamos de tratamiento a un gran porcentaje de población.

Es obvio, que al igual que está ocurriendo en los Estados Unidos y en otros países desarrollados, la demanda de profesionales y unidades que traten pacientes con dolor neuropático aumentará en nuestro país (16). Si analizamos los tratamientos previos, es interesante observar que muchos pacientes, amén de diversas pautas analgésicas, ya han sido tratados con fármacos utilizados preferentemente para el dolor neuropático (básicamente gabapentina, pero también otros antiepilépticos, y amitriptilina, y también otros antidepresivos más modernos), en ocasiones con dosis, pautas o periodos de tiempo incorrectos, sin un claro objetivo fisiopatológico, sin una explicación al paciente de los efectos buscados y esperables, y lo que es peor, abandonados por efectos secundarios o falta de respuesta que no son tales, quemando tratamientos útiles.

  1. La mayor parte de los pacientes tenían dolores crónicos (lo que dificulta el tratamiento), de intensidad suficiente para repercutir en las actividades diarias, y con problemática psiquiátrica, laboral, judicial o de perjuicio asociadas, todo ello similar a las características de los pacientes que recibe la unidad;

Lógicamente la mayoría de los pacientes vistos tenían dolores neuropáticos, a veces como componente fundamental, pero de modo más frecuente como dolor asociado. Sorprendentemente casi un quinto de los pacientes no tenían dolor neuropático. Son estos dos últimos datos los que aconsejarían junto a una valoración psicológica, una valoración neurológica inicial en pacientes con dolores crónicos complejos, independientemente de la sospecha de un componente neuropático, aumentando así la cantidad de pacientes con dolor de cualquier tipo que se pueden beneficiar de una valoración neurológica y de la participación del neurólogo en el proceso terapéutico.

  • Esta consulta modificó el diagnóstico etiológico en un tercio de los pacientes, proporción sorprendente en una Unidad del Dolor, que teóricamente en nuestro medio atiende a pacientes ya bien estudiados en otros servicios;

Destacan en esta proporción las segundas opiniones y los síndromes de dolor regional complejos. Esta última entidad, tan variable y desconcertante, es hoy un reto no sólo diagnóstico sino sobre todo terapéutico a menudo infradiagnosticado y mal tratado (17).

  • Hubo modificación en su diagnóstico fisiopatogénico en casi un 90% de los pacientes;
  • Este dato es, en nuestra opinión, el que justifica una evaluación neurológica de la mayoría de los pacientes con dolor crónico complejo, ya que la tendencia actual frente al dolor de estos pacientes es planificar el tratamiento, como hemos explicado, no por etiologías, sino por los mecanismos fisiopatogénicos presentes en cada paciente;

Esto repercute en un correcto tratamiento y probablemente será la forma de evaluar los diferentes tratamientos sobre el dolor neuropático en los ensayos futuros (10). Como consecuencia del dato anterior se aconsejó una modificación o mejora del tratamiento en más de la mitad de los pacientes, se contribuyó a la explicación del dolor y de los efectos esperables del tratamiento, y se recomendó una nueva consulta a un tercio de los pacientes, si bien el seguimiento depende de la opinión de los otros médicos de la unidad.

  • Dado que, como hemos hablado, el dolor neuropático es un tipo de dolor crónico ligado a la edad, con prevalencia creciente, de difícil diagnóstico y tratamiento, y por definición no es una enfermedad sino un síntoma neurológico, parece claro, como así mostramos en el artículo, que la presencia de un neurólogo como consultor de una unidad multidisciplinaria del dolor contribuye al diagnóstico etiológico y sobre todo fisiopatológico del dolor, confirma o descarta la presencia de dolor neuropático y el posible mecanismo del mismo, indica tratamientos para dicho componente, participando en el proceso terapéutico del mismo, y por último, puede ayudar a explicar al paciente la naturaleza de su dolor, seguimiento y pronóstico;

Según algunos autores, además podría reducir el número de consultas a otros especialistas, así como el número de pruebas diagnósticas y aumentar las opciones terapéuticas de estos pacientes (3). Como datos inesperados en esta consulta hemos observado cómo muchos dolores neuropáticos no llegan a estas unidades, probablemente por su escaso número y por el desconocimiento de médicos de familia y población de las posibilidades terapéuticas, y que el neurólogo también tiene un papel en la valoración diagnóstica y terapéutica de otros tipos de dolor crónico, incluyendo no sólo los que tienen un componente mixto (neuropático y no neuropático), sino también en dolores nociceptivos (en los que el sistema nervioso está intacto y transmite correctamente un dolor “patológico”) y psicógenos, en los que hay una activación del componente cognitivo o emocional del dolor sin mecanismo nociceptivo o neuropático identificable.

  • Presentamos la labor de una consulta de neurología dentro de una unidad multidisciplinar del dolor;
  • El neurólogo contribuye al diagnóstico y tratamiento de los pacientes tanto con dolor crónico neuropático, un dolor de importancia creciente y manejo difícil, cuyo tratamiento se debe basar, no tanto en la etiología, sino en los mecanismos fisiopatogénicos involucrados, como con el resto de pacientes con dolor crónico complejo;

Creemos que esta labor dentro de una unidad multidisciplinar, siempre en colaboración y no en competencia con otros médicos especialistas con otra formación, es lo más útil para el correcto tratamiento de estos pacientes y que su generalización, así como una mayor educación de la población, contribuirá a que un mayor número de pacientes que hoy no llegan a estas unidades, puedan beneficiarse de las terapias existentes.

  1. Estudios futuros deben aclarar el papel del neurólogo en nuestro medio en el campo del dolor;
  2. CORRESPONDENCIA: Antonio Martínez-Salio Unidad Multidisciplinaria del Dolor Hospital Universitario 12 de Octubre Ctra;

de Andalucía, km. 5,400 28041 Madrid Telf. : 913 908 000 (ext 8300) e-mail: [email protected] com BIBLIOGRAFÍA 1. Loeser JD. Programas multidisciplinarios contra el dolor. En Bonica Terapéutica del Dolor. Tercera Edición. México: Ed. McGraw-Hill Interamericana, 2003. [ Links ] 2.

  • Página web de la Sociedad Española del Dolor;
  • Http:// www;
  • sedolor;
  • es;
  • [ Links ] 3;
  • Serra Catafeu J;
  • La importancia del neurólogo en el diagnóstico y tratamiento del dolor neuropático;
  • Continua Neurológica 2003; 3: 54-7;

[ Links ] 4. Datos obtenidos de un estudio no publicado presentado en el I Congreso Internacional de Dolor Neuropático. Madrid        [ Links ] 5. Martínez-Salio A, Oliet C, Porta-Etessam J, Bermejo-Pareja F. Análisis de la demanda asistencial de la población inmigrante en una consulta de Neurología extrahospitalaria.

Neurología 2003; 18: 425-30. [ Links ] 6. Bermejo F, Calandre L, Morales MA, Gutiérrez-Rivas E, Mateos F, Molina JA. Estimación de la demanda neurológica en un área sanitaria de Madrid (área 11, Hospital Universitario 12 de Octubre).

Neurología 1999; 15: 444-51. [ Links ] 7. Grupo de Trabajo encargado de elaborar las directrices sobre las características deseables de los servicios de tratamiento del dolor. Rev Soc Esp Dolor 1998; 5: 310-6. [ Links ] 8. Janeti J, Liebeskind JC.

A call for national initiatives on pain. Pain 1994; 59: 5-6. [ Links ] 9. López-Trigo FJ, Ortiz P. ¿Cómo tratar el dolor neuropático?. Continua Neurológica 2003; 3: 32-45. [ Links ] 10. Serra J. Overview of Neuropathic Pain Síndromes.

Acta Neurologica Scandinavica 1999; S173: 7-11. [ Links ] 11. Carneado J, Morera J, Moltó JM, Matias-Guiu. Frecuencia de consulta por dolor neuropático en neurología. Comunicación Oral. LV Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología. Barcelona 2003.

[ Links ] 12. Bennett GJ. Neuropathic pain: new insights. New interventions. Hospital Practice 1998; 10-15: 95-7. [ Links ] 13. Editorial. The cost of neuropathic pain will reach $ 665 million by 2008.

WWMR, INC Jan 2000: 1-2. [ Links ] 14. Gagliese L, Melzack R. Chronic pain in elderly people. Pain 1997; 70: 3-14. [ Links ] 15. Martínez-Salio A. Dolor neuropático en el anciano. Actual neurol neurocienc envejc 2004; 2: 229-34. [ Links ] 16. Lipchik GL, Milles K, Covington EC.

  1. The effects of multidisciplinary pain management treatment on locus of control and pain beliefs in chronic non-terminal pain;
  2. Clinical Journal of Pain 1993; 9: 49-51;
  3. [ Links ] 17;
  4. Harden RN, Bruehl S, Galer BS;

Complex regional pain syndrome: Are the IASP diagnostic criteria valid and sufficiently comprehensive? Pain 1999; 83: 211-21. [ Links ].

¿Qué vitaminas son buenas para la neuropatía?

Vitamina B-12 – La vitamina B-12 está presente en algunos alimentos y ayuda a la correcta función nerviosa y a la producción de glóbulos rojos. Las personas que no consumen suficiente vitamina B-12 pueden tener un mayor riesgo de presentar una neuropatía y otros problemas del sistema nervioso (neurológicos). Ciertos medicamentos pueden provocar una deficiencia de B-12, por ejemplo:

  • Metformina (Glumetza, Riomet, otros), un medicamento utilizado para tratar la diabetes tipo 2
  • Inhibidores de la bomba de protones que reducen el ácido estomacal (Prevacid 24 HR, Prilosec OTC, otros)
  • Bloqueadores de histamina (H-2) que reducen el ácido estomacal (Tagamet HB, Pepcid AC, otros)

No está claro si tomar suplementos de vitamina B-12 puede ayudar a tratar la neuropatía diabética. Algunos estudios pequeños han demostrado una disminución del dolor y otras sensaciones anormales. Sin embargo, para las personas que no tienen una deficiencia de vitamina B-12, tomar suplementos de B-12 para la neuropatía diabética no ha demostrado ser de mucha ayuda.

¿Qué inyección es buena para la neuropatía?

Aliviar el dolor – Hay muchos medicamentos de venta con receta médica disponibles para el dolor en los nervios relacionado con la diabetes, pero no son eficaces en todas las personas. Cuando analices el uso de cualquier medicamento, habla con el proveedor de atención médica sobre los beneficios y los posibles efectos secundarios para encontrar el medicamento que sea más adecuado para ti. Entre los tratamientos con receta médica para el alivio del dolor pueden incluirse los siguientes:

  • Medicamentos anticonvulsivos. Algunos medicamentos utilizados para tratar trastornos convulsivos (epilepsia) también se utilizan para aliviar el dolor en los nervios. La Asociación Estadounidense de la Diabetes recomienda comenzar con pregabalina (Lyrica). La gabapentina (Gralise, Neurontin) también es una opción.
  • Antidepresivos. Algunos antidepresivos alivian el dolor en los nervios, aunque no estés deprimido. Los antidepresivos tricíclicos pueden ayudar a calmar el dolor en los nervios leve a moderado. Entre los medicamentos de esta clase figuran la amitriptilina, la nortriptilina (Pamelor) y la desipramina (Norpramin).

    Entre los efectos secundarios pueden incluirse somnolencia, mareos e hinchazón en las manos y los pies. Los efectos secundarios pueden ser molestos e incluyen sequedad de boca, estreñimiento, somnolencia y dificultad para concentrarse.

    Estos medicamentos también pueden causar mareos al cambiar de posición, como al pararse luego de esta acostado (hipotensión ortostática). Los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina son otro tipo de antidepresivos que pueden ayudar con el dolor en los nervios y tienen menos efectos secundarios.

A veces, un medicamento antidepresivo puede combinarse con un medicamento anticonvulsivo. Estos medicamentos también pueden usarse con analgésicos, como los que se venden sin receta médica. Por ejemplo, podrías sentir alivio con acetaminofén (Tylenol u otros), ibuprofeno (Advil, Motrin IB u otros) o un parche para la piel con lidocaína (una sustancia adormecedora).

¿Qué pastillas son buenas para el dolor de nervios?

Medicamentos – Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides de venta libre (AINE), como el ibuprofeno (Advil, Motrin IB u otros) o el naproxeno sódico (Aleve), pueden ayudar a aliviar el dolor. Los anticonvulsivos, como la gabapentina (Neurontin), y los medicamentos tricíclicos, como la nortriptilina (Pamelor) y la amitriptilina, se usan generalmente para tratar el dolor asociado a los nervios.

¿Qué especialista trata el dolor neuropático?

1 Servicio de Neurología 2 Unidad Multidisciplinaria de Dolor Crónico. Hospital Universitario 12 de Octubre. Madrid Recibido: 25-01-05. Aceptado: 22-02-05. INTRODUCCIÓN Tras la Segunda Guerra Mundial, como respuesta por un lado al hallazgo de que los bloqueos de vías nerviosas con anestésicos locales eran útiles para el tratamiento del dolor, y por otro, a la conciencia creciente de que los pacientes con dolor crónico no recibían un diagnóstico y tratamiento correcto dada su complejidad, surgen en Estados Unidos los primeros programas multidisciplinarios para el estudio y tratamiento del dolor.

Uno de los primeros, bien descrito en la literatura, es el formado por el doctor John J. Bonica en el Hospital General de Tacoma en Washington, que se convirtió en clínica a finales de los años cincuenta (1).

A partir de esa fecha las Unidades del Dolor se extendieron primero por Estados Unidos y después por Europa y el resto de los países desarrollados, llegando también a España, donde todavía se siguen creando. Así la Unidad para el Estudio y Tratamiento del Dolor del Hospital Universitario 12 de Octubre, primera en nuestro país, se creó con carácter multidisciplinar por una disposición de la Dirección General del Insalud el 28 de noviembre de 1981, siendo su primer director el doctor J.

  • Madrid Arias y, como médico adjunto con dedicación exclusiva, la doctora L;
  • Vicente-Fatela, coautora de este artículo, siendo dotada de espacio físico propio, camas de hospitalización y medios técnicos;
  • Las Unidades del Dolor nacieron como clínicas multidisciplinares, que debían contar con anestesiólogos (los especialistas mejor preparados para realizar técnicas diagnósticas y terapéuticas intervencionistas, manejar fármacos anestésicos y analgésicos y sus diferentes vías de administración), neurocirujanos (para la realización de técnicas neuroquirúrgicas), neurólogos, rehabilitadores, cirujanos ortopédicos, internistas, psiquiatras y psicólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, terapeutas sociales y enfermería entrenada;

En situación ideal, este equipo, con dedicación parcial o total al dolor, debería estar en un hospital general con posibilidad de poder realizar interconsultas a otros servicios, disponer de laboratorio y radiología, así como programas de docencia e investigación.

Sin embargo, con la extensión de las unidades, han variado su composición o su función, perdiendo su condición de multidisciplinares (así se encuentran unidades formadas en exclusiva por anestesiólogos, por neurocirujanos, por neurólogos, por rehabilitadores), especializándose en un método de tratamiento (clínicas unimodales dedicadas a bloqueos nerviosos, electroestimulación, acupuntura, ozonoterapia, salud mental, etc.

) o en un síndrome específico (centros para dolor lumbar, cefalea, dolor oncológico, lesión medular). La Sociedad Española del Dolor (2) en su página de acreditaciones, señala que para ser una unidad multidisciplinar para el estudio y tratamiento del dolor (nivel IV) deben estar integradas por al menos dos especialidades médicas en el staff (uno de ellos anestesiólogo o neurocirujano), así como un psicólogo, y debe contar con colaboradores de, al menos, tres especialidades diferentes.

  • Dichos colaboradores deben estar nominados y tener una relación estable con los miembros de la unidad del dolor mediante la realización de sesiones interdisciplinares;
  • Es en este contexto donde se sitúa la existencia de un neurólogo colaborador;

El papel inicial de un neurólogo en la unidad del dolor es el diagnóstico del dolor neuropático, la comprensión de sus mecanismos y la planificación de acuerdo con ellos de su tratamiento (3). El dolor neuropático es el dolor producido por la lesión o disfunción del sistema nervioso nociceptivo; constituye un dolor muy frecuente, que afecta a unos dos millones de españoles (4), de difícil manejo.

Pero dicho papel se extiende a prácticamente todos los pacientes con dolor crónico, ya que el dolor neuropático está presente como componente fundamental o secundario en estos pacientes, siendo muchas veces difícil o imposible su separación, e incluso pacientes con otros tipos de dolores (nociceptivo somático o visceral y psicológico) se benefician de la evaluación diagnóstica y terapeútica, dado que también en ellos interviene un sistema nervioso intacto en el primer caso, o con activación exclusiva de su componente afectivo-emocional o del nivel cognitivo en el segundo.

La Unidad Multidisciplinaria de Dolor Crónico del Hospital “12 de Octubre” estaba compuesta, en el momento de realizar este estudio, por una anestesióloga, una internista y un reumatólogo con dedicación absoluta. Junto a ellos trabajaba una rehabilitadora y una psicóloga especializada en este tipo de pacientes.

En este contexto se crea, como colaboración estable, una consulta de apoyo de neurología, especialidad que tradicionalmente no ha participado en la atención de estos pacientes. Describimos la actividad de esta consulta durante seis meses.

MATERIAL Y MÉTODOS La consulta de Neurología ocupa uno de los despachos de la Unidad, es desempeñada por un neurólogo con interés en dolor que, un día por semana, valora los pacientes remitidos por la propia unidad, ya sean estos nuevos (como parte de la valoración inicial de pacientes con dolores complejos), sucesivos en la unidad (como parte del seguimiento y de valoración de la respuesta al tratamiento), o los remitidos a esta como segunda opinión.

  1. El fin de la consulta no es sustituir o corregir al especialista que lleva al paciente, sino contribuir, si es posible, a un mejor diagnóstico o manejo del paciente con dolor crónico complejo;
  2. El tiempo asignado a cada paciente nuevo oscila entre cuarenta y cinco minutos a una hora, pudiendo ser mayor en casos seleccionados;

Este tiempo es muy superior al que dispone un neurólogo en una consulta ambulatoria del área, lugar donde estos pacientes eran remitidos previamente, que en esta zona oscila entre siete y diez minutos. Una vez valorados los pacientes, de cada uno emite un informe de interconsulta en el que consta una opinión diagnóstica, se aconseja sobre el estudio y el plan de tratamiento, y se decide su seguimiento.

  • Los pacientes se discuten con el miembro de la unidad remitente o, si son de especial complejidad, con toda la unidad en una sesión semanal;
  • Se analizan las características demográficas (edad, sexo, estado civil, profesión, situación laboral), el servicio de procedencia a la unidad, motivo de consulta y motivo de consulta neurológico, tratamiento previo, intensidad del dolor, tiempo de evolución, diagnóstico, presencia e importancia del dolor neuropático, presencia o ausencia de patología psiquiátrica, laboral o judicial, y si hubo o no tras la consulta, modificación en el diagnóstico etiológico, fisiopatológico, tratamiento, pronóstico y seguimiento;

En los apartados oportunos se hizo una comparación con los pacientes con dolor neuropático atendidos en la consulta de neurología general, actividad que ocupa la mayor parte del trabajo asistencial del primer autor, y con los atendidos en la unidad, datos recopilados pero no publicados previamente.

RESULTADOS Durante los seis meses analizados se valoraron sesenta y dos pacientes nuevos (omitimos del análisis los pacientes que se vieron en esta consulta de modo sucesivo). La edad media fue de 55,5 años, con una moda de 68, ya que raramente se valoran pacientes de edad pediátrica.

La edad media es un poco mayor que la general de los pacientes de la unidad, y se aproxima a la de la consulta de neurología de área. Prácticamente la mitad fueron varones y la otra mujeres (53,2/46,8%). El 80% de los pacientes están casados o viven en pareja, pero un 5% viven solos.

  1. El 43% de los pacientes estaban jubilados, lo que corresponde a la moda de edad, coherente con una población anciana, pero hasta un 30% estaban de baja, casi un 10% tenía reconocido algún grado de invalidez y tan sólo un 15% estaban trabajando;

La mayoría de los pacientes remitidos a esta consulta de Neurología en la unidad del dolor provienen originalmente de Traumatología (25,8%), Neurocirugía (22,6%), Neurología (11,3%), Reumatología (9,7%) y Rehabilitación (8,1%). Los pacientes enviados para una segunda opinión desde otra unidad de dolor fueron el 9,7%.

La distribución es similar a la de los pacientes remitidos por cualquier tipo de dolor a la unidad, salvo por una mayor representación de los pacientes enviados por Neurología y para segunda opinión, y una menor de los remitidos por Psiquiatría.

El motivo de consulta principal fue el de dolor lumbar y en extremidades inferiores, acorde con el atendido en la unidad. El motivo de consulta neurológico más importante fue buscar el diagnóstico, etiológico o sobre todo de los mecanismos fisiopatogénicos involucrados en el dolor crónico del paciente, siendo mucho menos importante la demanda de una valoración terapéutica.

El resto fue como parte de una valoración inicial multidisciplinar de pacientes complejos y para segundas opiniones. El diagnóstico neurológico mayoritario fue el de radiculopatía, junto al de dolor nociceptivo somático articular lumbar, acorde con la gran demanda de pacientes, operados o no, con dolor lumbar o lumbociático que recibe la unidad.

Tras este diagnóstico destacaba el de síndrome de dolor regional complejo y a continuación están las neuropatías periféricas, las polineuropatías, los dolores medulares, de amputación y psicógeno. La mayoría de los pacientes recibían ya tratamiento analgésico e incluso un tercio recibía tratamiento para el dolor neuropático (básicamente gabapentina y amitriptilina), referían una intensidad de dolor media-alta y un tiempo de evolución medio de 38,2 meses (moda de 24 meses), siendo por tanto dolores crónicos.

Había problemática psiquiátrica asociada (entendiendo por esta la que requirió consulta psiquiátrica o psicológica) en casi la mitad de los pacientes (43,5%), algo menor que la general de la unidad, y laboral (entendiendo por ella bajas laborales prolongadas o procesos de tribunales laborales) en el 22,6%, explicable por la media de edad, también un poco superior a la de la unidad.

Obviamente, la mayoría de los pacientes remitidos tenían dolor neuropático, ya fuera como componente fundamental de su dolor crónico o sobre todo de modo asociado, pero sorprendentemente un 17,7% no lo tenían. Esta consulta modificó el diagnóstico etiológico en un tercio de los pacientes (32,3%), destacando en esta proporción las segundas opiniones y los síndromes de dolor regional complejos.

  1. Hubo modificación en su diagnóstico fisiopatogénico en un 88,7%;
  2. Se aconsejó una modificación del tratamiento como consecuencia del dato anterior en un 56,5% de los pacientes, se modificó el pronóstico o se le explicó con respecto a los nuevos datos al 24,2% de los pacientes y se recomendó una nueva consulta a un 30,6% de los pacientes, si bien el seguimiento siempre depende de la opinión de los otros médicos de la unidad;

DISCUSIÓN En los últimos años asistimos a un aumento en la demanda de unidades especializadas en el manejo del dolor. Hay un triple motivo para ello. El primero, presente en nuestra área, es el simple aumento demográfico de la población asistida, originado por la construcción de nuevos barrios, por la importante llegada de población inmigrante (5), por la población desplazada (en general pacientes ancianos que habitaban un medio rural y que vienen a vivir con sus hijos cuando son dependientes) y últimamente por el trasvase de población atendida por seguros privados, trabajadores de grandes empresas, que con la extinción de los mismos pasan a la sanidad pública.

  1. El segundo es el aumento de la esperanza de vida de los españoles que conlleva un mayor número de pacientes ancianos, con enfermedades degenerativas o asociadas a la edad, muchas de las cuales cursan con dolor, lo que junto a un aumento del nivel cultural, hace que exijan una mayor calidad de vida en la cual, uno de los factores limitantes, es el dolor (6);

El tercero es el aumento de la complejidad de los cuadros dolorosos que se atienden; los pacientes que acuden a las unidades del dolor son pacientes con información previa (lo cual no quiere decir que esta sea de calidad), pluripatología, experiencia con fármacos, terapias alternativas y, a menudo, sometidos a diversos procedimientos invasivos o quirúrgicos con importante iatrogenia.

En este contexto de mayor demanda y complejidad es donde las clínicas o centros multidisciplinarios del dolor tienen su papel. De hecho, actualmente las unidades del dolor no se entienden si no son multidisciplinares (7) y así, existen llamamientos firmes de organismos internacionales como la IASP para que se constituyan unidades multidisciplinares en todos los países (8).

Es en este contexto, como especialista colaborador en una Unidad del Dolor donde surge el papel del neurólogo, en principio involucrado en el manejo del paciente con dolor neuropático crónico. El dolor neuropático (aquel causado por una lesión o disfunción del sistema nervioso) es uno de los cuadros álgicos más frecuentes, complejos y rebeldes al tratamiento.

Ello es debido a una doble vertiente: por una parte es un dolor de difícil diagnóstico (en ocasiones no existe una etiología clara descubierta por las pruebas diagnósticas, coexisten otros factores -psiquiátricos, medicolegales, psicosociales- que pueden modificar la expresión de la enfermedad, los diagnósticos pueden no tener un significado etiológico -dolor facial atípico, fibromialgia- o se requiere una perspectiva histórica de la evolución del paciente) (3); y por otra, es un dolor de complicado tratamiento, ya que responde mal a los analgésicos convencionales (antiinflamatorios no esteroideos, opiáceos) y aunque hay tratamientos que palian el problema, no existe tratamiento definitivo establecido (9).

La causa última de nuestro relativo fracaso en el diagnóstico y terapia del dolor neuropático reside en nuestra falta de conocimientos sobre los mecanismos fisiopatológicos responsables del mismo. Y es esta la clave actual para el manejo de estos pacientes, en los que se aconseja modificar el enfoque tradicional del tratamiento, pasando de la etiología y la distribución topográfica a los posibles mecanismos fisiopatogénicos implicados en cada paciente, adaptando las terapias a estos últimos.

  1. En los pacientes con dolor neuropático la relación entre etiologías, mecanismos fisiopatogénicos y síntomas es compleja;
  2. Así el dolor que se manifiesta en diversas enfermedades puede deberse a mecanismos comunes;

Un mecanismo del dolor no es consecuencia inevitable de una determinada enfermedad, y de hecho, sólo unos pocos pacientes sufrirán dolor neuropático sin que podamos predecir cuáles serán. Un mecanismo puede ser responsable de diferentes síntomas. Es más, el mismo síntoma en dos pacientes puede ser causado por diferentes mecanismos.

  • Finalmente, en un mismo paciente puede actuar más de un mecanismo, y estos pueden cambiar con el tiempo;
  • De ahí que sea imposible predecir los mecanismos responsables del dolor basándose sólo en la etiología o en la distribución y naturaleza de los síntomas;

Por ello se aconseja en la literatura actual un cambio de estrategia, consistente en identificar los mecanismos involucrados, que expliquen los síntomas y signos de cada paciente, y hallar así el tratamiento óptimo para cada paciente. El primer paso imprescindible en el tratamiento de cualquier paciente con dolor neuropático es el estudio y disección de los diferentes fenómenos positivos presentes, y su adscripción a mecanismos fisiopatológicos concretos (10).

  1. Y así, es el neurólogo consultor un especialista que puede ser útil para colaborar en el diagnóstico, para comprender sus mecanismos, y para ayudar a planificar el tratamiento;
  2. Es con este ánimo como surge la consulta de neurología aquí expuesta;

Dicha consulta intenta sustituir los tradicionales partes de interconsulta de la Unidad del Dolor al Servicio de Neurología, que acababan recayendo en consultas ambulatorias saturadas, vistos por distintas personas, no siempre interesadas en este campo, en un tiempo escaso, sin contacto directo con los miembros de la Unidad, sin involucrarse con pacientes tan complejos, ni participar del proceso terapéutico de los mismos.

  1. Cuando se analizan los resultados de la consulta de neurología dentro de la Unidad del Dolor llaman la atención varios hechos;
  2. La edad media de los pacientes atendidos es un poco mayor que la general de los pacientes de la unidad y se aproxima a los de la consulta de neurología ambulatoria de neurología;

Este hecho es coherente con el hallazgo de que numerosas enfermedades asociadas a la edad o degenerativas causan dolor, en especial articular y neuropático, y que este es causa de consulta por constituir un motivo de disminución de la calidad de vida.

En este grupo de población se observa asimismo un gran número de personas, en especial mujeres que viven solas. De modo lógico, la mayor parte de los pacientes estaban jubilados, pero hasta un 30% estaban de baja y casi un 10% con algún grado de invalidez, hecho observable en el conjunto de pacientes referidos a la unidad.

La alta proporción de pacientes con bajas prolongadas o con invalidez muestra la importancia de estas unidades, no sólo para mejorar la calidad de vida de los pacientes sino también los costes sociales y económicos que estas patologías crónicas representan.

  • La distribución de los servicios de procedencia inicial de los pacientes es similar a la de los pacientes remitidos por cualquier tipo de dolor a la unidad, salvo por una mayor representación de los pacientes enviados por Neurología (como era de esperar para dolores neuropáticos) y para segunda opinión (ya que, como hemos expresado más arriba, el dolor neuropático suele ser de difícil diagnóstico y manejo terapéutico);

El motivo de consulta principal fue el de dolor lumbar y en extremidades inferiores, acorde con el atendido en la unidad. La cefalea, más prevalente en la población general que el dolor lumbar y primera causa de demanda sanitaria en la consulta de Neurología ambulatoria, prácticamente no llega a las Unidades del Dolor, seguramente por estar bien tratada en medicina de familia y neurología y porque no suelen requerir, salvo excepciones, otras terapias diferentes de las farmacológicas.

El motivo de consulta neurológico (expresado libremente por los médicos de la Unidad del Dolor remitentes del paciente) más importante fue buscar el diagnóstico etiológico, o sobre todo de los mecanismos fisiopatogénicos involucrados en el dolor crónico del paciente, siendo mucho menos importante la demanda de una valoración terapéutica.

Esto concuerda con uno de los objetivos iniciales de esta consulta, hacer una adecuada exploración de los fenómenos positivos presentes y su adscripción a mecanismos fisiopatogénicos, para adecuar las opciones terapéuticas al dolor del paciente. Por ello algunos pacientes fueron vistos como parte de una valoración inicial multidisciplinar en dolores complejos, pero llama la atención las numerosas valoraciones para segundas opiniones remitidas desde otros centros.

El diagnóstico neurológico mayoritario fue el de radiculopatía, junto al de dolor nociceptivo somático articular lumbar, acorde con la gran demanda de pacientes, operados o no, con dolor lumbar o lumbociático.

Tras este diagnóstico destacaba el de síndrome de dolor regional complejo, diagnóstico este realizado en muchas ocasiones por vez primera en esta unidad, entidad que sospechamos está infradiagnosticada y, por tanto, mal tratada. La distribución de las causas de consulta (según hemos detallado en los resultados) es representativa de los dolores neuropáticos remitidos a la unidad.

Pero cuando comparamos con los pacientes con dolor neuropático que acuden a la consulta de neurología ambulatoria, actividad usual del primer autor del estudio, además de cefaleas (que son bien manejadas en general por atención primaria y neurología, no suelen requerir terapias no farmacológicas y por ello no suelen llegar a las unidades del dolor), lumbociáticas (de menor intensidad de dolor, en general no intervenidas, entidad compartida con otras especialidades) y polineuropatías dolorosas, se observan algunos cuadros que a veces podrían requerir técnicas intervencionistas no disponibles en estas consultas o no realizadas por neurólogos, o que se podrían beneficiar de una valoración multidisciplinar (dolor neuropático central -postictus-, medular, plexopatías, neuralgias postherpéticas) que no llegan a las unidades del dolor, probablemente por la falta de neurólogos con interés en dolor integrados en ellas.

De hecho, como respuesta a esta demanda, se están creando consultas y unidades unidisciplinares de dolor neuropático, en paralelo con las unidades del dolor (11), un modelo distinto al analizado en este artículo, que creemos tiene el inconveniente de perder la valoración multidisciplinar que al final tiene como objetivo aumentar y mejorar las opciones terapéuticas de los pacientes.

Pero es más, cuando se observan los estudios de prevalencia de dolor neuropático en la población, con el gigantesco coste personal y económico que conlleva (12,13), se observa que la mayoría de estos pacientes, más aún si son ancianos (14,15), no alcanzan una atención especializada y se quedan en atención primaria, con lo que potencialmente privamos de tratamiento a un gran porcentaje de población.

Es obvio, que al igual que está ocurriendo en los Estados Unidos y en otros países desarrollados, la demanda de profesionales y unidades que traten pacientes con dolor neuropático aumentará en nuestro país (16). Si analizamos los tratamientos previos, es interesante observar que muchos pacientes, amén de diversas pautas analgésicas, ya han sido tratados con fármacos utilizados preferentemente para el dolor neuropático (básicamente gabapentina, pero también otros antiepilépticos, y amitriptilina, y también otros antidepresivos más modernos), en ocasiones con dosis, pautas o periodos de tiempo incorrectos, sin un claro objetivo fisiopatológico, sin una explicación al paciente de los efectos buscados y esperables, y lo que es peor, abandonados por efectos secundarios o falta de respuesta que no son tales, quemando tratamientos útiles.

La mayor parte de los pacientes tenían dolores crónicos (lo que dificulta el tratamiento), de intensidad suficiente para repercutir en las actividades diarias, y con problemática psiquiátrica, laboral, judicial o de perjuicio asociadas, todo ello similar a las características de los pacientes que recibe la unidad.

Lógicamente la mayoría de los pacientes vistos tenían dolores neuropáticos, a veces como componente fundamental, pero de modo más frecuente como dolor asociado. Sorprendentemente casi un quinto de los pacientes no tenían dolor neuropático. Son estos dos últimos datos los que aconsejarían junto a una valoración psicológica, una valoración neurológica inicial en pacientes con dolores crónicos complejos, independientemente de la sospecha de un componente neuropático, aumentando así la cantidad de pacientes con dolor de cualquier tipo que se pueden beneficiar de una valoración neurológica y de la participación del neurólogo en el proceso terapéutico.

Esta consulta modificó el diagnóstico etiológico en un tercio de los pacientes, proporción sorprendente en una Unidad del Dolor, que teóricamente en nuestro medio atiende a pacientes ya bien estudiados en otros servicios.

Destacan en esta proporción las segundas opiniones y los síndromes de dolor regional complejos. Esta última entidad, tan variable y desconcertante, es hoy un reto no sólo diagnóstico sino sobre todo terapéutico a menudo infradiagnosticado y mal tratado (17).

Hubo modificación en su diagnóstico fisiopatogénico en casi un 90% de los pacientes. Este dato es, en nuestra opinión, el que justifica una evaluación neurológica de la mayoría de los pacientes con dolor crónico complejo, ya que la tendencia actual frente al dolor de estos pacientes es planificar el tratamiento, como hemos explicado, no por etiologías, sino por los mecanismos fisiopatogénicos presentes en cada paciente.

Esto repercute en un correcto tratamiento y probablemente será la forma de evaluar los diferentes tratamientos sobre el dolor neuropático en los ensayos futuros (10). Como consecuencia del dato anterior se aconsejó una modificación o mejora del tratamiento en más de la mitad de los pacientes, se contribuyó a la explicación del dolor y de los efectos esperables del tratamiento, y se recomendó una nueva consulta a un tercio de los pacientes, si bien el seguimiento depende de la opinión de los otros médicos de la unidad.

Dado que, como hemos hablado, el dolor neuropático es un tipo de dolor crónico ligado a la edad, con prevalencia creciente, de difícil diagnóstico y tratamiento, y por definición no es una enfermedad sino un síntoma neurológico, parece claro, como así mostramos en el artículo, que la presencia de un neurólogo como consultor de una unidad multidisciplinaria del dolor contribuye al diagnóstico etiológico y sobre todo fisiopatológico del dolor, confirma o descarta la presencia de dolor neuropático y el posible mecanismo del mismo, indica tratamientos para dicho componente, participando en el proceso terapéutico del mismo, y por último, puede ayudar a explicar al paciente la naturaleza de su dolor, seguimiento y pronóstico.

Según algunos autores, además podría reducir el número de consultas a otros especialistas, así como el número de pruebas diagnósticas y aumentar las opciones terapéuticas de estos pacientes (3). Como datos inesperados en esta consulta hemos observado cómo muchos dolores neuropáticos no llegan a estas unidades, probablemente por su escaso número y por el desconocimiento de médicos de familia y población de las posibilidades terapéuticas, y que el neurólogo también tiene un papel en la valoración diagnóstica y terapéutica de otros tipos de dolor crónico, incluyendo no sólo los que tienen un componente mixto (neuropático y no neuropático), sino también en dolores nociceptivos (en los que el sistema nervioso está intacto y transmite correctamente un dolor “patológico”) y psicógenos, en los que hay una activación del componente cognitivo o emocional del dolor sin mecanismo nociceptivo o neuropático identificable.

  • Presentamos la labor de una consulta de neurología dentro de una unidad multidisciplinar del dolor;
  • El neurólogo contribuye al diagnóstico y tratamiento de los pacientes tanto con dolor crónico neuropático, un dolor de importancia creciente y manejo difícil, cuyo tratamiento se debe basar, no tanto en la etiología, sino en los mecanismos fisiopatogénicos involucrados, como con el resto de pacientes con dolor crónico complejo;

Creemos que esta labor dentro de una unidad multidisciplinar, siempre en colaboración y no en competencia con otros médicos especialistas con otra formación, es lo más útil para el correcto tratamiento de estos pacientes y que su generalización, así como una mayor educación de la población, contribuirá a que un mayor número de pacientes que hoy no llegan a estas unidades, puedan beneficiarse de las terapias existentes.

  1. Estudios futuros deben aclarar el papel del neurólogo en nuestro medio en el campo del dolor;
  2. CORRESPONDENCIA: Antonio Martínez-Salio Unidad Multidisciplinaria del Dolor Hospital Universitario 12 de Octubre Ctra;

de Andalucía, km. 5,400 28041 Madrid Telf. : 913 908 000 (ext 8300) e-mail: [email protected] com BIBLIOGRAFÍA 1. Loeser JD. Programas multidisciplinarios contra el dolor. En Bonica Terapéutica del Dolor. Tercera Edición. México: Ed. McGraw-Hill Interamericana, 2003. [ Links ] 2.

Página web de la Sociedad Española del Dolor. Http:// www. sedolor. es. [ Links ] 3. Serra Catafeu J. La importancia del neurólogo en el diagnóstico y tratamiento del dolor neuropático. Continua Neurológica 2003; 3: 54-7.

[ Links ] 4. Datos obtenidos de un estudio no publicado presentado en el I Congreso Internacional de Dolor Neuropático. Madrid        [ Links ] 5. Martínez-Salio A, Oliet C, Porta-Etessam J, Bermejo-Pareja F. Análisis de la demanda asistencial de la población inmigrante en una consulta de Neurología extrahospitalaria.

Neurología 2003; 18: 425-30. [ Links ] 6. Bermejo F, Calandre L, Morales MA, Gutiérrez-Rivas E, Mateos F, Molina JA. Estimación de la demanda neurológica en un área sanitaria de Madrid (área 11, Hospital Universitario 12 de Octubre).

Neurología 1999; 15: 444-51. [ Links ] 7. Grupo de Trabajo encargado de elaborar las directrices sobre las características deseables de los servicios de tratamiento del dolor. Rev Soc Esp Dolor 1998; 5: 310-6. [ Links ] 8. Janeti J, Liebeskind JC.

  1. A call for national initiatives on pain;
  2. Pain 1994; 59: 5-6;
  3. [ Links ] 9;
  4. López-Trigo FJ, Ortiz P;
  5. ¿Cómo tratar el dolor neuropático?;
  6. Continua Neurológica 2003; 3: 32-45;
  7. [ Links ] 10;
  8. Serra J;
  9. Overview of Neuropathic Pain Síndromes;

Acta Neurologica Scandinavica 1999; S173: 7-11. [ Links ] 11. Carneado J, Morera J, Moltó JM, Matias-Guiu. Frecuencia de consulta por dolor neuropático en neurología. Comunicación Oral. LV Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología. Barcelona 2003.

[ Links ] 12. Bennett GJ. Neuropathic pain: new insights. New interventions. Hospital Practice 1998; 10-15: 95-7. [ Links ] 13. Editorial. The cost of neuropathic pain will reach $ 665 million by 2008.

WWMR, INC Jan 2000: 1-2. [ Links ] 14. Gagliese L, Melzack R. Chronic pain in elderly people. Pain 1997; 70: 3-14. [ Links ] 15. Martínez-Salio A. Dolor neuropático en el anciano. Actual neurol neurocienc envejc 2004; 2: 229-34. [ Links ] 16. Lipchik GL, Milles K, Covington EC.

  • The effects of multidisciplinary pain management treatment on locus of control and pain beliefs in chronic non-terminal pain;
  • Clinical Journal of Pain 1993; 9: 49-51;
  • [ Links ] 17;
  • Harden RN, Bruehl S, Galer BS;

Complex regional pain syndrome: Are the IASP diagnostic criteria valid and sufficiently comprehensive? Pain 1999; 83: 211-21. [ Links ].

¿Qué vitaminas son buenas para la neuropatía?

Vitamina B-12 – La vitamina B-12 está presente en algunos alimentos y ayuda a la correcta función nerviosa y a la producción de glóbulos rojos. Las personas que no consumen suficiente vitamina B-12 pueden tener un mayor riesgo de presentar una neuropatía y otros problemas del sistema nervioso (neurológicos). Ciertos medicamentos pueden provocar una deficiencia de B-12, por ejemplo:

  • Metformina (Glumetza, Riomet, otros), un medicamento utilizado para tratar la diabetes tipo 2
  • Inhibidores de la bomba de protones que reducen el ácido estomacal (Prevacid 24 HR, Prilosec OTC, otros)
  • Bloqueadores de histamina (H-2) que reducen el ácido estomacal (Tagamet HB, Pepcid AC, otros)

No está claro si tomar suplementos de vitamina B-12 puede ayudar a tratar la neuropatía diabética. Algunos estudios pequeños han demostrado una disminución del dolor y otras sensaciones anormales. Sin embargo, para las personas que no tienen una deficiencia de vitamina B-12, tomar suplementos de B-12 para la neuropatía diabética no ha demostrado ser de mucha ayuda.

¿Qué medicamento es bueno para los nervios inflamados?

Medicamentos – Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides de venta libre (AINE), como el ibuprofeno (Advil, Motrin IB u otros) o el naproxeno sódico (Aleve), pueden ayudar a aliviar el dolor. Los anticonvulsivos, como la gabapentina (Neurontin), y los medicamentos tricíclicos, como la nortriptilina (Pamelor) y la amitriptilina, se usan generalmente para tratar el dolor asociado a los nervios.

¿Qué es bueno para los nervios dañados?